La Izquierda Diario reproduce el comunicado del Nuevo Partido Anticapitalista de Francia ante la creciente islamofobia y la prohibición del uso del “burkini” en varias playas del país.
Jueves 18 de agosto de 2016
Manuel Valls y Jean Pierre Chèvenement, ¿En campaña por el Frente Nacional?
“Comprendo a los alcaldes que, en ese momento de tensión, tuvieron el reflejo de buscar soluciones, de evitar disturbios en el orden público (…) Apoyo a quienes han tomado las medidas, ellos estuvieron motivados por la voluntad de fomentar la convivencia, sin segundas intenciones políticas” declaró Manuel Valls (Primer Ministro francés, NdR) en Provence. Una demostración magistral de cómo decir lo contrario de lo que se hace. Los alcaldes que tomaron las medidas de prohibición del “burkini” y Valls apoyándolos, no responden a ningún problema, sino que crean uno por completo. Al igual que Jean Pierre Chèvenement (Senador por Belfort, NdR) propuesto, en un “impulso” de unión nacional, para presidir la Fundación para el Islam de Francia, aconsejó a los musulmanes, desde su primer intervención, la “discreción”, ¡Todo un programa!
Estas declaraciones alimentan concientemente un clima racista e islamofòbico, que lleva a cientos de personas manifestarse, como en Bastia (Isla de Córcega NdR), al grito excluyente de “¡Esta casa es nuestra!”. Así, se preparan brotes de violencia en las calles y le “desenrollan la alfombra roja” al Frente Nacional, que no hará más que recolectar los frutos en las elecciones.
El NPA denuncia la instrumentalización de los derechos de las mujeres y defiende su derecho de disponer libremente de sus cuerpos contra todos aquellos que quieren forzarlas a cubrirse o a descubrirse.
En nombre de la lucha antiterrorista, el gobierno estableció un Estado de excepción permanente. El racismo y la islamofobia pretenden convertir en aceptables esas ofensas a las libertades, estigmatizando a una parte de la población, particularmente explotada y oprimida, señalada como potencialmente peligrosa.
Levantar barreras para encerrar a todo el mundo por la supuesta “comunidad” y bloquear la solidaridad y la resistencia conjunta a las políticas antisociales y represivas, es la temible trampa.
Frente a esta escalada nauseabunda de ofensiva securitaria, se impone una gran respuesta contra el racismo y la islamofobia, contra la represión del Estado de urgencia y por la igualdad de derechos.
Montreuil, 17 de agosto de 2016
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