Le ganó a Sony en la competencia de freestyle que reunió a 8000 personas en Tecnópolis.
Maximiliano Olivera @maxiolivera77
Domingo 11 de septiembre de 2016 13:12
Fotografía: Radio Doble HH
Terminó de batallar y Papo comenzó a llorar. Después de haber sido silbado por el público al inicio de la competencia, el freestyler marplatense sentía que esta final era suya. El jurado –integrado por Dtoke, Núcleo y Juan Ortelli– debía decidir si el campeón argentino de la Batalla de Gallos sería él o Sony. Sin mucho suspenso y por unanimidad, el jurado coronó a Papo.
Para Alejandro Andrés Lococo era una deuda personal y así lo festejó. Papo llegó a la final de esta competencia anual en dos oportunidades. En 2014, la última vez, perdió contra Sony. Desde entonces, cada competidor que tuvo en frente se mofó al tratarlo de cebollita. Ahora, “la bestia del hardcore” representará al país en la competencia internacional que se realizará en Perú.
Una multitud de 8000 personas copó Tecnópolis para ver el evento con mayor convocatoria en el freestyle argentino. Para quien todavía no conoce la dinámica, en una batalla los “gallos” se miden en un duelo verbal. Usualmente, se trata de dos rondas donde cada freestyler tiene un minuto. Para medir al ganador suele evaluarse la capacidad de adaptarse a la pista y mostrar versatilidad (flow), las maneras de combinar las terminas de las rimas (técnicas) y las frases que rematan cada línea, los punchlines que muchas vecen inclinan la balanza.
Pero sobretodo, lo que pesa en las batallas es el ingenio. En pocos segundos hay que pensar una respuesta al rival y rimarla sobre el beat. Aquí radica la diferencia entre los freestylers e intervienen factores como el nerviosismo, las rimas básicas (donde hay un peso importante de expresiones machistas) y los errores que se pagan.
Volviendo a la competencia. El camino de Papo hacia el título fue cuesta arriba. En los octavos de final se enfrentó a Cacha, un rival que se plantó de igual a igual. Para la mayoría del público, la batalla merecía una réplica porque no había un claro ganador. De todas maneras el jurado votó por mayoría que Papo pase a los cuartos y comenzaron los silbidos a Papo y los gritos por Cacha. Fue la decisión más polémica de la noche
En los cuartos de final, el marplatense se midió con MKS, un exponente del underground que se quedó a medio camino. Y en la semifinal venció con comodidad a Klan, el “rey de la plazas” que estuvo por debajo del nivel que mostró en eventos como la Batalla de Maestros, donde fue el campeón.
En su revancha con Sony, Papo mostró superioridad apoyándose en sus puntos fuertes: las técnicas y los punchline. A Sony no le bastó con su flow, sus respuestas no fueron muy ingeniosas e incluso se trabó rimando.
Esta décima edición de la Batalla de los Gallos demuestra que cada día nuevos jóvenes entran al universo del hip hop. Este evento a veces es criticado desde muchas aristas. Algunos ven una comercialización, que comienza con el auspicio de Red Bull, donde se pierde la esencia callejera del freestyle. Otros ven con desdén que se reduzca al hip hop a las batallas dejando por fuera numerosas expresiones dentro del género. Con sus contradicciones, es una oportunidad para mantener la vitalidad de la cultura.