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Red Internacional
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DEBATE FEMINISTA. Beatriz por un “gobierno feminista”: ¿cáscara o cambio de fondo?

En el contexto de los debates de las pre-candidaturas presidenciales, Beatriz Sánchez, ha afirmado que su gobierno será “feminista”. Cabe preguntarnos si esto es una señal de que el feminismo avanzará a conquistar la emancipación de la mujer y acabar con todas las formas de desigualdad de género o terminará siendo una cáscara para administrar el sistema social que reproduce el patriarcado y la discriminación sexual.

Sábado 1ro de julio de 2017

Sanchez: “Yo soy la primera candidata feminista”

En los debates de las primarias presidenciales, la pre-candidata del Frente Amplio Beatriz Sánchez, ha afirmado que su gobierno será un "gobierno feminista". El 27 de Junio lanzó una carta de compromiso con 10 ejes y 21 medidas que abordan las temáticas referentes a las demandas del movimiento feminista y de la diversidad sexual. Los dos ejes esenciales son "Ley integral de violencia de género" y “Reorientar todas las políticas públicas para que incluyan perspectiva de Género”. Con esto se autoproclamó la “primera candidata feminista”. Ante esto, la diputada Vallejos respondió que Gladys Marín fue la primera. Más allá de esta polémica la pregunta principal es:

¿Qué significaría un gobierno feminista?

Hay que ver hasta ahora lo que Sánchez ha declarado y qué posibilidades reales hay de llevarla a cabo. La carta de compromiso, plantea diez ejes, los que corresponden a:

1-Una vida libre de violencia de género.
2-Aseguramiento de Derechos sexuales y reproductivos
3-Educación no sexista.
4-Sistema de Pensiones Universal y no discriminatorio.
5-Sistema Nacional de Cuidados.
6-Reconocimiento y protección de los derechos de la diversidad sexual.
7-Participación política igualitaria.
8-Sistema de Salud solidario.
9-Ciudades y territorios igualitarios y seguros para todos y todas.
10-Reorientar todas las políticas públicas para que incluyan perspectiva de Género.

La realidad de las mujeres:

Los enunciados de su programa plantean principios que muchas feministas compartimos, como la educación no sexista, derechos reproductivos, vida libre de violencia machista, entre otros. Estos principios se enfrentarán a la realidad de la mujeres en Chile. Que se expresa en que ganamos 30% menos que los varones. En que el 90% de las mujeres tienen una pensión menor a 150 mil pesos. Que en los trabajos se sufre de acoso. Además de encabezar la lista de crímenes de odio. Pagamos más en Salud. Existe para las trabajadoras la doble jornada laboral: en el trabajo y en la casa.

Estos enunciados de principios generales ¿cómo acabarán con todas estas formas de opresión? Pregunta relevante ya que la mayor parte de su proclamación se queda en líneas generales.

La realidad de la diversidad sexual

En el punto 6 el programa de Sánchez a diferencia de los restantes, ofrece 2 métodos concretos. Ley de Matrimonio Igualitario y Modificar el Proyecto de Ley de Identidad de Género. La ley de identidad permitiría a las personas trans modificar su nombre y su sexo registral, sin previa autorización de nadie, ni exámenes de ningún tipo, tanto para mayores de edad como para menores. La libertad sexual es un derecho no reconocido actualmente por el Estado. Sería un avance conquistar este derecho mínimo. Pero al igual que con las medidas para la mujer el “gobierno feminista” tendrá que posicionarse a partir de la realidad de la diversidad sexual. La discriminación laboral que hace que un porcentaje relevante de la población transgénero sufra discriminación, tomando los trabajos precerios e inestables, e incluso verse en la obligación de recurrir a la prostitución como medio de subsistencia. El problema va mucho más allá de que la ley reconozca nuestra opción sexual identitaria.

Un gobierno feminista debe ver la realidad con los ojos de la mujer e inevitablemente enfrentarse con el capitalismo.

Hasta ahora la orientación feminista de Sánchez sería sólo un cascarón que recubriría la realidad concreta de la mujer y la diversidad sexual. Un Chile donde las mujeres somos mano de obra de segunda y los gays, lesbianas, trans y travestis son tratados como parias. Desde Pan y Rosas planteamos que un gobierno feminista debe orientar su política desde los ojos de la mujer y la diversidad. Para eso creemos deben haber cambios de fondo y no meras fachadas.

Para esto luchamos por una Ley de Emergencia financiada por altos impuestos a las grandes fortunas, para garantizar hogares y vivienda para mujeres violentadas. Resguardo laboral en caso de situación de violencia. Por Comisiones de Mujeres en los lugares de trabajo que conquisten derechos y la igualdad salarial. Para acabar con la discriminación laboral impidiendo el despido por razones de género y baños diferenciados, si así lo requiere la organización de trabajadores. También planteamos rebajar la edad de jubilación y otorgar una pensión igual a la canasta básica familiar considerando también el trabajo doméstico. Crear un sistema de lavanderías y comedores públicos para reducir la tasa de trabajo doméstico descargado sobre la mujer.

¿Estarán dispuestos los empresarios a igualar los sueldos cuando para ellos somos mano de obra barata? ¿Cómo van a ser posibles los principios de Sánchez en un Estado que es responsable de la desigualdad, la violencia y la discriminación? ¿Cómo el estado garantizará los derechos fundamentales de LGTBI o con identidad de género divergente al interior trabajos e instituciones educacionales?

Creemos que los empresarios, las instituciones del Estado, fundadas en la dictadura, los partidos tradicionales (todos patriarcales y machistas) y la Iglesia se opondrán férreamente a afectar los beneficios del sistema capitalista y la moral imperante. Por lo mismo la lucha pasa por constituir una fuerza social de mujeres, estudiantes y trabajadoras que luchen por medidas concretas que quiebren con este sistema desigual.