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Comunicado. Becarios en conflicto por Comedores Universitarios

La asamblea de becarios emitió un comunicado manifestando su rechazo al cierre y privatización de los Comedores Universitarios.

Sábado 7 de octubre de 2017

A la opinión pública:

Vista la problemática que viene acaeciendo en el servicio de comedores de Bienestar Universitario, los correspondientes becarios estudiantes de la UdelaR, nos reunimos en asamblea el día 14 de septiembre de 2017 con el propósito de intentar darle fin a esta situación.

Los comedores universitarios garantizan y deben garantizar la alimentación y nutrición adecuada para los estudiantes universitarios de bajos recursos -los que en mayoría provienen del interior del país- ya que es un derecho indispensable y fundamental para el desarrollo de un buen desempeño estudiantil, sin tener que convertir el estudio en una actividad secundaria. Todos conocemos las dificultades para conseguir trabajo que tienen los jóvenes, así como también los salarios de hambre que perciben, y esta situación es mas engorrosa cuando se trata de estudiantes que vienen del interior y se encuentran lejos de sus familias en un ambiente totalmente nuevo.

Por eso creemos necesario su defensa frente a cualquier medida que lo vulnere, cosa que creemos está sucediendo actualmente, ya que a partir el año 2015 se percibe claramente un cambio en la política del sistema de becas.

A continuación haremos un planteo de los hechos que nos ponen en alerta:
en el año 2013 se inaugura el comedor número 1, ubicado en Furgoni 1419.
– en marzo del año 2014 se constata por parte de la Dirección General de Arquitectura UdelaR un “deterioro vinculado a la situación de humedades y sanitaria del subsuelo” (Dirección General de Arquitectura, UdelaR 2016), cabe destacar que la despensa se encuentra en el subsuelo del local.

– La situación anteriormente expuesta se agrava hasta que se decide la clausura del comedor número 1, el 22 de agosto del año 2015, como consecuencia de una inundación ocurrida el 29 de julio de ese mismo año. Durante todo el año 2016 el comedor número 1 se mantuvo cerrado por obras sanitarias en el depósito.

– A todo esto, sólo funciona el comedor número 2, a donde fueron trasladados parte de los becarios y el resto fueron transferidos a cantinas de diferentes facultades como economía y humanidades. Cabe destacar que la alimentación brindada a los becarios en las cantinas, no solo son de menor valor nutricional, sino que la porción es comparativamente más reducida con relación a la que los estudiantes reciben en el comedor. Un menú frecuente en algunas cantinas tercerizadas es arroz con lechuga y fiambre o un pancho. En base a esto queremos resaltar la importancia de una alimentación adecuada, que permita a los estudiantes realizar sus actividades diarias sin necesidad de pasar hambre por no haber podido alimentarse correctamente.

– Transcurridos 7 meses desde que cerró las puertas el comedor número 1, el 14 de marzo del año 2016 comienzan las obras por parte de la empresa SUMA para realizar “acondicionamiento sanitario”. Las cuales culminan en noviembre de ese mismo año.

– En enero de 2017, el comedor número 1 reabre sus puertas nuevamente, sin embargo, el comedor número 2, que había funcionado hasta el momento, cierra sus puertas por reparaciones.

Actualmente nos encontramos ante un eventual cierre de comedor número 1. La Dirección de Bienestar alega que es con motivo de las reparaciones en la despensa del mismo. Consideramos que esta fundamentación esconde varias irregularidades, ya que teniendo en cuenta los hechos enunciados anteriormente, nos surgen varias inquietudes. Los problemas edilicios del comedor número 1 parecen acarrearse por lo menos desde marzo de 2014, y estos persisten luego de permanecer más de un año cerrado por reparaciones. Evidentemente se trata de de una gestión poco eficaz de la administración de los recursos de Bienestar.

Esta situación perjudica tanto a los becarios como a los funcionarios de los comedores. Desde AFFUR se manifestó la disconformidad con el eventual cierre del comedor número 1 y con el funcionamiento de uno solo de ellos. Dichos trabajadores se ven afectados de varias formas por esta situación, una de ellas es que el turno del mediodía se encuentra con exceso de personal, producto de la suma de funcionarios provenientes del comedor número 2. Por otro lado, en el horario de la noche hay escasez de personal, debido a que por parte de las autoridades de Bienestar no se están cubriendo las vacantes en la plantilla de funcionarios (según nos expresaron los propios trabajadores).

Nos parece inadmisible que esta mala administración de los fondos públicos la paguen los becarios viéndose así reducido el acceso al derecho a la alimentación. Este derecho, desde que funciona un solo comedor se ve vulnerado y actualmente -cuando se supone podemos volver a contar con los dos comedores abiertos- se sigue con la intención de mantener uno solo.

No nos parece razonable que los constantes cierres se fundamenten en las reparaciones debido a que hace 2 años uno u otro se ha cerrado por ese mismo motivo y teniendo en cuenta que el comedor numero 1 fue construido e inaugurado en el 2013.

Si bien no podemos ser concluyentes, hay datos de la realidad que nos ponen en alerta, somos estudiantes universitarios y a la hora de hacer un análisis de lo que ocurre, no podemos pasar por alto el contexto político en el que se da esta gestión, por eso estamos atentos al escenario presupuestal en el que se produce. Como conocemos, el presupuesto del que dispone cualquier institución repercute directamente en la manera de llevar adelante su administración.
La rendición de cuentas del año 2017 asignó sólo un 7,7% del presupuesto reclamado por la UdelaR y ésta, desde todos sus órdenes alertó varias veces al Poder Ejecutivo de la complicada situación en la que la posicionaba con esa decisión.

Por lo tanto, la situación de los comedores universitarios, más allá de la problemática gestión que vienen teniendo, nos lleva a plantearnos distintas interrogantes; ¿no será también una consecuencia del otorgamiento de menor presupuesto para la UdelaR? ¿por qué no se vería afectado el presupuesto que se dispone para comedores universitarios, si el que obtuvo la UdelaR en esta rendición de cuentas es reducido? ¿no es acaso irracional pensar que si los fondos de la Universidad se ven resentidos, también se verá afectado el sistema de becas, las cuales forman parte de esos fondos? ¿no es ésta una razón más relevante a la hora de fundamentar el cierre del comedor numero 1, que aquella que se justifica en reparaciones; las que se están haciendo desde 2015 en un comedor estrenado a nuevo en 2013?

Como dijimos, no podemos ser concluyentes, pero tampoco hacer caso omiso a la realidad que nos rodea; es verdad, el comedor necesita reparaciones en la despensa, dado que se sigue inundando y es una vergüenza que este problema se acarree desde 2014, pero la alternativa no puede ser el cierre del comedor número 1.
No puede ser esa la solución, primero y principal porque no es justo que se vea resentido el derecho de los estudiantes a una adecuada alimentación y en segundo lugar, porque existen pactos internacionales, los cuales se encuentran ratificados por nuestro país, que protegen dicho derecho.

Desde el año 1969, Uruguay aprobó la ratificación del PIDESC (Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales) del cual, según la interpretación -del órgano de la ONU encargado de velar por la alimentación; la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura)-, de los artículos 2 y 11 se desprende el denominado Principio de no Regresión, que en una parte del análisis, al hablar de la protección que deben brindar los Estados al derecho a la alimentación expresa: “Aunque el PIDESC no les impone avanzar a un determinado ritmo y con unos determinados plazos, los Estados no pueden retroceder, no pueden reducir el nivel de protección ya alcanzado, pues esto, por lo general, equivaldría a una violación del derecho a la alimentación”1

El eventual cierre del comedor número 1 contraviene directamente este principio y no sólo sería inadmisible para nosotros como becarios, sino que también lo es para la normativa internacional.

Aparte existen otras alternativas al cierre, una de ellas es la de utilizar el local de ADUR como despensa o que las necesarias reparaciones se hagan en verano. Estas son por lo menos las que se nos ocurren a nosotros, pero como vemos, existen otras posibilidades para solucionar esta problemática sin tener que llegar al punto de cerrar el comedor. Apelamos por el ingenio de las autoridades, para que estudien diferentes soluciones que no sean perjudiciales y que no vulneren el derecho básico a una adecuada alimentación de los estudiantes.

En base a lo expuesto anteriormente, la Asamblea de Becarios Universitarios (ABBUU) reivindica:
1- Apertura y funcionamiento de los dos comedores.
2- La suspensión de la tercerización de los comedores en cantinas, que conlleva a una precarización de la alimentación de los becarios.
3- Que se reanude el servicio de cuatro turnos que existía años anteriores y que también fue eliminado.
4- La mejora en las políticas de gestión de Bienestar Universitario en relación a los comedores.
5- El reclamo de la UdelaR por un presupuesto acorde a la importancia que dicha institución tiene en nuestro país.
1. El dercho a la alimentación en el marco internacional de los Derechos Humanos y en la constituciones, Cuadernos de trabajo sobre el Derecho a la alimentación, FAO, 2013, p.6.