Jair Bolsonaro se tiró en un tuit, contra la intervención de las FF. AA. argentinas en el marco del control social sobre la restricción a la circulación. Fernández respondió que tiene una "gran valoración" por el Ejército y queda extrañamente cuestionado por la derecha, en medio del tinte represivo que acompaña a las nuevas medidas.
Jueves 15 de abril de 2021 19:51
El negacionista y exmilitar Jair Bolsonaro, publicó un tuit con tono irónico frente a las medidas que anunció el Presidente argentino el miércoles: “El Ejército Argentino en las calles para mantener al pueblo en casa. Toque de queda entre las 20 horas y las 8 horas (sic). Buen día a todos”.
Alberto Fernández le respondió en una entrevista en Radio 10: “Habría que explicarle un poco a Jair Bolsonaro cómo funciona la Constitución”. “En Argentina no hay toque de queda; en Argentina las Fuerzas Armadas no hacen seguridad interior... yo tengo una gran valoración de nuestro Ejército, nuestra Armada y nuestra Fuerza Aérea, que han colaborado de un modo magnífico en la pandemia; ahora les he pedido que me ayuden a montar postas sanitarias para que podamos aumentar los testeos y atender alguna situación que sea necesario atender”, fueron sus palabras.
Más allá de las aclaraciones legales, lo cierto es que el discurso presidencial tuvo un tono de amenaza represiva, de garantizar el cumplimiento de las restricciones a la circulación en el AMBA, echando mano de las fuerzas federales. Y a pesar de los elogios de Fernández hacia las FF. AA., gran parte del pueblo argentino sostiene el repudio a una institución que impulsó el genocidio.
Por otro lado, el pedido del Presidente a que "colaboren" las Fuerzas Armadas "ayudando a prestar asistencia sanitaria con el control de test" y "con el alcohol...", es tarea de los trabajadores de la salud, quienes vienen reclamando por sus salarios y condiciones de trabajo. Y también podría llevarse a cabo con personal civil, capacitado e instruido para tales funciones. Volcar a las FF. AA. con el pretexto de la "asistencia sanitaria" es un peligroso precedente para buscar relegitimarlas como fuerzas democráticas.
Lo insólito es la sorna del Presidente de Brasil ante estas medidas, cuando él mismo es un abierto defensor de la dictadura genocida de 1964 en Brasil y su Ministro de Defensa viene de ordenar la celebración del aniversario del Golpe. Es que la obstinación del Bolsonaro por tirarse en contra de toda medida restrictiva de la circulación, lo ubica en un raro discurso populista de derecha, mientras Brasil es uno de los países más afectados por la pandemia a nivel mundial.
También Juntos por el Cambio, que es responsable y feroz encubridor de la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado, rechaza la intervención de las fuerzas federales, como dijo éste jueves Horacio Rodríguez Larreta. La posición de la derecha aperturista que busca despegarse de las medidas antipopulares del Gobierno y ganarse a las clases medias porteñas, parece posicionarse contra esta política de tinte represivo, cuando en verdad está en su ADN.
Extraña postal de la segunda ola, con un Gobierno que ha recortado el 16% del presupuesto en Salud, priorizando las exigencias del FMI, antes que invertir recursos para darles salidas de fondo a la crisis sanitaria, económica y social.