A una semana de la segunda vuelta electoral, el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro dijo que utilizará a las Fuerzas Armadas para "enfrentar la violencia", y que "Brasil está en guerra".

Juan Andrés Gallardo @juanagallardo1
Lunes 22 de octubre de 2018 13:08
El candidato de la ultraderecha brasileña Jair Bolsonaro, dijo este domingo que, si gana, planea usar a las Fuerzas Armadas para patrullajes de rutina en las calles y señaló que "Brasil está en guerra" para justificarlo.
Se trata de un intento de extender a nivel nacional la política que ya llevó a cabo el gobierno golpista de Michel Temer en Río de Janeiro. En esa ciudad, Temer ensayó hace meses un intento de recuperar algo de popularidad haciendo demagogia con la demanda de seguridad y decretó una intervención federal, lo que incluía una militarización de las calles de Río. Bajo ese mandato de las Fuerzas Armadas fue asesinada la concejala del PSOL Marielle Franco, quien iba a fiscalizar desde el parlamento local la intervención militar.
La propuesta de Bolsonaro no es otra cosa que multiplicar ese esquema a las principales ciudades del país, militarizando las calles y amedrentando a los trabajadores y pobres en todo Brasil, como ya lo hacen en las favelas de Río.
Bolsonaro adelantó esta decisión en una entrevista con Band TV, en la que dijo que discutiría la idea con su ministro de Defensa y los gobiernos estatales, los cuales son los responsables de la seguridad pública: "Si el Congreso otorga el permiso, pondría a las fuerzas armadas en las calles", afirmó.
La cúpula de las Fuerzas Armadas ya dio sobradas muestras de apoyo al candidato ultraderechista que además, es un abierto defensor de la dictadura militar de 1964-1985 en Brasil, y de los métodos de tortura empelados, llegando a decir incluso que debería haber habido más muertos.
Un "grupo de tareas" a la medida de Bolsonaro
El anuncio de Bolsonaro llega a solo cuatro días de hacerse público un decreto firmado por Temer, el jueves pasado, para crear una suerte de Fuerza Especial gigantesca (que en los hechos funcionará como un Grupo de Tareas), para coordinar la represión interna. Esta nueva fuerza estará centralizada directamente bajo el control de la presidencia e incluirá a todo el aparato de espionaje y represión.
El decreto de Temer crea un Gabinete de Seguridad Institucional de la Presidencia, que coordinará a esta nueva fuerza junto a la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), los Centros de Inteligencia de la Marina, Ejército y Aeronáutica, bajo el control del Ministerio de Defensa. Por su parte la Policía Federal, el Departamento Penitenciario Nacional (DEPEN) y la Secretaría Nacional de Seguridad Pública estarán bajo la órbita del Ministerio de Seguridad Pública.
Según el texto, la nueva fuerza tiene como atribución el enfrentamiento con las "organizaciones criminales que enfrentan al Estado brasileño". O sea que es una fuerza creada bajo las directivas de la Ley Antiterrorista, según la cual los partidos políticos y movimientos sociales podrían ser encuadrados como organizaciones criminales.
En Río de Janeiro y San Pablo ya existen ejemplos de la aplicación de la Ley Antiterrorista, que fue decretada por el PT durante el gobierno de Dilma Rousseff. Fue utilizada por ejemplo contra los manifestantes en las jornadas de protesta de junio de 2013.
Temer le entrega de esta manera a Bolsonaro en bandeja un decreto que podrá usar desde el primer día de su gobierno, si gana el próximo domingo, para perseguir a organizaciones sociales, de trabajadores y de izquierda y para criminalizar la protesta social.

Juan Andrés Gallardo
Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario