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Internacional. Bolsonaro prepara un ataque contra los trabajadores

El economista Plinio Soares de Arruda advierte que la elección de Bolsonaro en Brasil impulsará la desindustrialización del país con la consecuencia de una mayor dependencia económica, un alza en la pobreza y en la violencia social del país.

Álvaro Pérez Jorquera

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico

Sábado 27 de octubre de 2018

En una entrevista para el medio Radio Universidad de Chile, el destacado economista Plinio Soares de Arruda se refirió a la propuesta económica de quien, según las encuestas, sería el próximo presidente de Brasil: Jair Bolsonaro.

Para el académico, Jair Bolsonaro -quien es asesorado en materia económica por Paulo Guedes, doctorado en economía por la Universidad de Chicago- representa una profundización de lo que ya ha hecho Michel Temer.

“El programa económico de Jair Bolsonaro es una especie de continuidad y profundización del programa del actual presidente Michel Temer, que consiste en un ajuste neoliberal bien radical, donde se sacan derechos de los trabajadores”.

Dentro de esos derechos que serían quitados al pueblo brasileño, el de jubilaciones justas es uno de los principales, pues el economista sostuvo que en Brasil se está llevando una reforma a las pensiones que Bolsonaro continuará y consiste en hacer negocio con las jubilaciones de la gente, tomando como modelo el cuestionado sistema chileno de las AFP.

"Desindustrialización" a la chilena.

Soares de Arruda también se refirió al proceso de desindustrialización que se lleva a cabo en el gigante sudamericano, que Bolsonaro continuará.

“La experiencia que se está llevando a cabo y la que se vendría consiste en desindustrializar. La desindustrialización brasileña, la crisis de la industria ya está hace algunas décadas, no es una cosa de hoy, pero si se abre o libera la economía de manera radical, lo que queda de industria se va a comprometer, y eso significa desempleo, pobreza, violencia social. Sería una catástrofe social de gran envergadura”.

Siguiendo esta línea, el académico brasileño afirmó que los cambios hechos por Temer y que pretende intensificar Bolsonaro, van dirigidos hacia una economía dependiente, de productos primarios, acorde con las presiones de los grandes grupos económicos mundiales.

Sobre las eventuales privatizaciones a empresas públicas brasileñas que se concretarían en el país, el académico brasileño sostuvo que representarían un retroceso y, por tanto, son un riesgo real que deba afrontar el pueblo de su nación.

“Una privatización de Petrobras representaría un retroceso brutal en la organización de Brasil como una economía nacional, en la organización de la vida económica nacional. El riesgo es muy grande, porque los capitales aprovechan los momentos de fragilidad del pueblo para avanzar y ganar en negociados, entonces esto es un riesgo real que estamos pasando Brasil, y no solo con la privatización de Petrobras, sino que del Banco do Brasil o Caixa Econômica Federal”.

Por último, Plinio Soares de Arruda se refirió a lo que catalogó como “crisis de la democracia brasileña”. En ese sentido, el académico afirmó que la actual situación de la política local tiene su origen en la ilusión de un Estado de bienestar social y, sin embargo, en la práctica, no ha sido así.

“La esencia de la crisis es que esta democracia prometía un Estado de bienestar social, sin embargo, no ha sido así. Esta contradicción generó mucha tensión social, con grandes rebeliones como en el año 2013. A partir de ese momento, la burguesía dio por terminado el ’juego’, pues el pueblo pedía ’mucho’, y esta es la explicación del desplome del sistema político brasileño. No solo el PT está siendo condenado, sino que todos los partidos tradicionales, incluidos los de derecha”.

Un bonapartismo neoliberal

No es secreto que Bolsonaro es un admirador de la obra de Pinochet. En ese sentido, su programa económico, compartido plenamente por Piñera, apunta a acentuar el carácter semi-colonial de países como Brasil, que si bien se venía despegando de manera significativa respecto del resto de la región, hoy peligra esta perspectiva bajo la sombra de la privatización neoliberal.

En Chile esto se tradujo en una crisis económica de proporciones, con intervención estatal de diversos bancos (rompiendo desde el inicio el paradigma neoliberal) y generando alzas en el desempleo y devaluación monetaria afectando de manera directa los sueldos, transformándose en uno de los factores de las protestas contra la dictadura.

Bolsonaro no ofrece nada al pueblo trabajador, salvo miseria y desempleo, sólo para mantener la tajada de los grupos empresariales relacionados con el capital imperialista. Bolsonaro es otra cara de la política del FMI, tal como Piñera y Macri, pero indudablemente más represiva y autoritaria, razón por la cual se debe redoblar el enfrentamiento.

A la política del hambre y la carestía se le debe imponer una política de clase. No basta con votar en las urnas contra Bolsonaro, hace falta enfrentarlo en la calle de manera decidida; con comités de autodefensa y de lucha, en cada lugar de trabajo y estudio, para borrar todo vestigio del beneficio empresarial a costa de los trabajadores.