En una extendida votación, los senadores votaron por amplia mayoría el alejamiento de Dilma.

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro
Viernes 13 de mayo de 2016 00:00
El Senado consolidó el golpe institucional. Con la voluntad de algunos centenares de diputados, algunas decenas de senadores, la ayuda del Tribunal Supremo, de los medios, de la FIESP (Federación de Industrias del Estado San Pablo) y otros sectores patronales, el voto de 54 millones de brasileños está siendo secuestrado. Este acto en sí debe ser combatido, agravado más aún por ser obra de ajustadores, políticos notoriamente corruptos, centenares de ellos imputados en causas de corrupción incluso hasta crímenes de homicidio, por diputados que votaron en nombre de sus familias, iglesias y hasta de torturadores.
Con métodos autoritarios, ya practicados en morros y favelas, como escuchas ilegales, prisiones sin juzgamiento, delación premiada, se consolidó con la operación Lava Jato una correlación de fuerzas favorable a la destitución golpista del gobierno de Dilma para dar lugar a un gobierno de más duros ataques.
Llegamos a esta situación, en última instancia, debido a que el PT (Partido de los Trabajadores) adoptó las prácticas corruptas de gobierno del capitalismo brasileño, promovió agresivos ataques a los derechos de los trabajadores y por la parálisis que la CUT y los sindicatos impusieron tanto en la resistencia a los ajustes como del propio golpe, con un fiasco de “paralización nacional” el 10/5. Una paralización que no fue construida activamente en ningún lugar, mostrando cómo la CUT teme más la radicalización obrera que el golpe.
Todo el PT (Dilma, Lula e incluso en el Senado) está anunciando a los 4 vientos que será una “oposición responsable” a Temer, fruto de aceptar el golpe institucional de la derecha, y un alerta a los trabajadores de que no tiene ninguna intención de enfrentar los ajustes de Temer con los métodos de la lucha de clases.
Al llegar a los 55 votos en defensa del golpe, sorprendió a los analistas al certificar con una mayoría suficiente, en el caso que se mantenga, para aprobar el alejamiento definitivo y el juzgamiento en 180 días de Dilma, para lo que se necesitan 54 y no 41 como ahora.
Las declaraciones de los senadores intentaron evitar el show de horrores que se vio en la Cámara de Diputados. Todos intentan justificar su voto con “fundamentos” y, más que esto, con intensa demagogia de defensa del empleo y de los intereses populares. Notorios ajustadores, hoy vestidos de golpistas como Aécio Neves, tomaron la palabra para defender el empleo. Siguen el guión de los grandes medios que en el día de la votación del impeachment en la Cámara de Diputados defendían el golpe en nombre de los trabajadores para el día siguiente defender duros ajustes y para salvar las ganancias y sacar al país de su mayor recesión desde los años 30 a costa de los trabajadores.
Este discurso de seriedad “en nombre de los trabajadores” es parte de una operación en curso para “limpiar el golpe” para intentar ganar mayor legitimidad popular, donde se inserta también el alejamiento de Cunha (ex presidente de Diputados) y Delcídio do Amaral para parecer que no es algo “selectivo” contra Dilma. Pero a no engañarse.
Nuestro odio en relación a Cuhna y toda esa escoria de políticos no podrá ser satisfecho por las manos de la operación Lava Jato, del juez Sérgio Moro, del Supremo Tribunal Federal ni de estos parlamentarios. La resistencia a los ataques no vendrá de las manos de las direcciones de la CUT, ni de la CTB que muestran nuevamente que no están dispuestas a ningún plan de lucha serio, justamente porque son dirigidos por los partidos que gobiernan alimentando a esa derecha que ahora es golpista. Será sólo con la lucha que se podrán parar los ataques del gobierno de Temer, y de cada gobierno de los estados (provincias) y municipios que ajustan a los trabajadores.
El ejemplo para enfrentar los ajustes y el gobierno golpista de Temer está en las ocupaciones de escuelas promovidas por los estudiantes secundarios en San Pablo, Río de Janeiro, Ceará y ahora en Río Grande del Sur. Está también en las huelgas de las universidades estaduales de San Pablo, en las ocupaciones de facultades y rectorías que ocurren en la Universidad de San Pablo (USP) y Unicamp.
El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) es parte activa de esas luchas. Señalamos que con la fuerza de la juventud se puede avanzar a exigir que la CUT, CTB, UNE y los sindicatos rompan con el inmovilismo y convoquen a la clase trabajadora y la juventud a dar una respuesta independiente a la crisis. Esta respuesta, contra la derecha reaccionaria que busca cargos y privilegios en el nuevo gobierno golpista. Contra un poder judicial que utiliza e interpreta la Constitución como quiere para fortalecer a los golpistas y a sí mismos. Contra todo este régimen podrido de una democracia de la bala y el soborno, defendemos que la movilización independiente contra el gobierno golpista y ajustador de Temer impulse la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana respondiendo a todas las cuestiones fundamentales del país, el combate a la corrupción, a los privilegios de los políticos, los derechos de los negros, mujeres y sectores LGBT, y que la crisis la paguen los empresarios y no los trabajadores.
La lucha estudiantil sigue creciendo
El golpe, los recortes, la corrupción y el racismo son los ejes de la lucha estudiantil. Las tomas y ocupaciones, cortes, bloqueos y marchas son sus métodos. Asambleas de base y coordinación de las luchas, la organización para vencer.
En una enorme asamblea, más de 1000 estudiantes resolvieron ocupar el Rectorado de la Universidad de Campinas (SP). Tras debatir la situación nacional y los agudos ataques que se vienen aplicando en la universidad y en la educación pública de conjunto, definieron consignas por cupos raciales, contra los recortes, contra el golpe y en defensa de la educación.
Las facultades de Arte, Pedagogía y Sociales ya estaban en huelga, pero los estudiantes de la Unicamp intensificaron su movilización tras el anuncio por parte del Rectorado de un recorte millonario, en el marco de la enorme politización generada por el golpe institucional en curso.
Los estudiantes se manifestaron por unificar las luchas con otros sectores que se vienen movilizando, como los estudiantes secundarios de San Pablo, Rio de Janeiro y Ceará, que ya vienen articulando una lucha que tiene más de un centenar de escuelas tomadas y se sigue extendiendo por el país. Con el canto “para parar la precarización, huelga general de la educación”, los estudiantes de la Unicamp mandan su mensaje.
Siguiendo el ejemplo de los secundarios, muestran que es hora de radicalizar la lucha para responder a los ataques de los gobiernos y al golpismo.