
Diana Assunção San Pablo
Miércoles 27 de mayo de 2015
La burocracia sindical está actuando concientemente para impedir el surgimiento de una tercera vía, o mejor dicho, una tercera fuerza de los trabajadores, independiente del gobierno y de las propias burocracias, pero también de la derecha tucana (del opositor PSDB). La mejor manera de hacerlo es controlando a su base por un lado, pero por otro comprometiendo a todos los sectores de la izquierda con un programa ambiguo que termina defendiendo al gobierno de Dilma.
El nuevo corte multimillonario en el presupuesto de la Unión viene como un nuevo anuncio de más ajustes y despidos. Significa que la organización y lucha de los trabajadores deberá redoblar esfuerzos para enfrentar la crisis que quieren descargar sobre nuestras espaldas. Más aun, es necesario denunciar este gobierno. La convocatoria de las centrales sindicales pone el eje en la lucha contra el Proyecto de Ley 4330, de las tercerizaciones, contra las Medidas Provisorias 664 y 665 (decretos) y también debería poner el eje en la lucha contra los despidos, el ajuste salarial, el apoyo activo a las huelgas en curso y contra el multimillonario recorte presupuestario.
Sin embargo, también hay un claro intento, en especial de la CUT, de trasnformar la jornada del 29 en un día de defensa de la “victoriosa agenda” de la presidenta Dilma. Vagner Freitas, presidente de la CUT, ha elaborado artículos y videos en los que dice abiertamente que los trabajadores deben defeden al gobierno. En una última nota llega a decir que el PT tiene sus errore que deben ser corregidos pero que frente a la oleada conservadora hay que defender al gobierno. A eso le llama “guerra de clases”.
Estos burócratas sindicales quieren hacernos creer que tienen las manos limpias frente a los ataques del gobierno. Más que eso, quieren crear un país imaginario en el que no existe el gobierno ni Dilma. Los ataques, los despidos, los ajustes, todo sería obra del ministro de Hacienda Joaquim Levy y del presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha. Lo peor es que agrupaciones de izquierda como Juntos! y RUA del PSOL suscriben ese material. La Central Sindical Popular (CSP-Conlutas), correctamente no lo suscribe.
El avance de la crisis económica en Brasil, los crecientes casos de corrupción y la enorme insatisfacción popular con el gobierno y los políticos en general, señalan un escenario de mayor lucha de clases en el país. Señalan también una profundización de la ruptura con el petismo, que puede dar lugar a fenómenos políticos y de reorganización en la izquierda. Frente a esto, más que nunca hay que contruir una tercera fuerza de los trabajadores, para que no sean masa de maniobra de la oposición de derecha ni de la burocracia sindical oficialista.
Una tercera fuerza no puede estar solo en artículos en los sites de los partidos de izquierda (muy poco visitados, dicho sea de paso) agitando la consigna de “huelga general”. No habrá ninguna huelga general con esta burocracia atada al gobierno. No alcanza con hablar a favor de la huelga, como hacen el PSTU y varias otras corrientes internas del PSOL. Hay que poner todo el peso sindical y parlamentario de esas corrientes al servicio de desenmascarar la política oficialista de la CUT.
La construcción de la tercera fuerza tiene que ser parte de la política concreta en los lugares de trabajo. Participar de la jornada del 29 es fundamental, pero con una política independiente. En los sindicatos dirigidos por la izquierda, levantar la necesidad de la autoorganización de los trabajadores desde asambleas de base y encuentros con delegados elegidos en los lugares de trabajo debería estar en el orden del día. Hay que organizarse para exigir e imponer en los sindicatos controlados por la CUT el paro del 29 y asambleas democráticas para que los trabajadores definan su propio pliego.
Solo es posible tener una política independiente hacia el 29 denunciando estas burocracias sindicales y demostrando a los trabajadores que podemos parar todos juntos, pero para construir un tercer campo de trabajadores, porque con la burocracia sindical no habrá alternativa independiente que pueda llevar a los trabajadores a avanzar políticamente en la lucha contra los ataques, el gobierno y también contra una sociedad de opresión y explotación.