Declaración del Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) sobre la crisis política y económica en Brasil
Domingo 6 de marzo de 2016
Al asumir el PT los métodos propios del capitalismo para gobernar y al usar su influencia sobre los sindicatos para permitir que los ajustes de “su” gobierno pasen sin lucha, abre el camino para el fortalecimiento de la derecha y permite que los no menos corruptos del PSDB se laven la cara.
La corrupción no va a ser enfrentada por el juez Sérgio Moro, la Policía Federal (PF) y los medios. Moro está con el imperialismo y otro sector capitalista, igualmente corrupto, que quiere atacar aun más de lo que el PT ya está haciendo. Contra el impeachment de la derecha, pero también contra los ajustes y la corrupción del gobierno del PT: luchemos por un movimiento nacional contra los ajustes, los despidos y la corrupción. Un movimiento de masas que ofrezca una alternativa por izquierda al gobierno del PT y sea capaz de imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que deje el poder de decisión sobre el castigo de los corruptos en manos de la mayoría de la población y discuta los grandes problemas del país.
El PT alimentó a la derecha
Nuestra denuncia de esta operación de la derecha, que se oculta tras el juez Sérgio Moro, y de la Operación Lava-Jato no le resta importancia a la denuncia de que el PT preparó el camino para esta ofensiva de la derecha.
Lo que está ocurriendo con el PT es una consecuencia lógica de un partido que resolvió asimilar los métodos corruptos típicos del sistema capitalista para gobernar. Es el destino de un partido que, con el apoyo de la burocracia sindical y estudiantil, bloquea la lucha de clases y cualquier espontaneidad del movimiento de masas que pueda transformarse en un movimiento nacional de lucha contra los ataques y la corrupción del gobierno petista.
Al contrario, hasta ahora Dilma solo respondió por derecha a la presión del impeachment, mostrándose dispuesta a entregar el Pre-sal, implementar la reforma del Sistema de Seguridad Social y aprobar una ley antiterrorista que apunta a la criminalización de los movimientos sociales, abriendo el camino a los movimientos reaccionarios de la derecha.
Ninguna confianza en Sérgio Moro, en la PF y en los medios, portavoces de la derecha y el imperialismo
Con una falsa imagen de imparcialidad, Sérgio Moro, la justicia y la PF se presentan como quienes van a librar al país de la corrupción. Con la espectacular ayuda de los grandes medios, con la Rede Globo al frente, manipulan la justa indignación popular contra la corrupción y los ataques del gobierno petista. Quieren evitar una respuesta por izquierda a la crisis política y económica, y buscan canalizar la insatisfacción en una salida por derecha.
Muchos trabajadores llegaron a festejar la operación contra Lula y tienen la ilusión de que Sérgio Moro puede ser una salida a los problemas del país. Desde el MRT, organización que impulsa Esquerda Diário, decimos:
no habrá ninguna transformación del país a favor de los trabajadores y del pueblo articulada por la Rede Globo y el Poder Judicial, en el que los trabajadores y la juventud se queden en sus casas en el sillón, como simples espectadores.
Moro no solo tiene vínculos con la oposición tucana del PSDB (llena de corruptos exceptuados en las investigaciones), sino también con el imperialismo que a partir de una investigación independiente realizada por Esquerda Diário, denunciamos que quiere controlar nuestro petróleo y el mercado de navíos. Moro, además está casado con una abogada de la Shell, una de las principales empresas beneficiadas con la crisis de Petrobras y de la política de vender el Pre-sal (que recientemente contó con el apoyo de Dilma, que diversos sectores petisas criticaron y ahora parecen haber olvidado). Estos quieren asumir las riendas del país, para imponer ataques aún más duros, como está haciendo Macri en Argentina, frente al cual nuestros hermanos del PTS en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores ponen todas sus fuerzas para resistir.
Esta derecha está dispuesta a pasar por sobre nuestros pocos derechos democráticos garantizados por la Constitución.
Esta situación vuelve a poner en primer plano la política del impeachment, un mecanismo reaccionario que está siendo impulsado por los sectores más conservadores y de derecha del Congreso nacional. Junto con esto, el Poder Judicial avanza en acciones de condena sin la debida comprobación de los hechos, que hasta incluso “traslada coercitivamente” a un expresidente. Estos métodos que hoy son empleados para resolver disputas entre los propios intereses capitalistas, imperialistas y los partidos que los representan, mañana serán utilizados contra el movimiento obrero y sus organizaciones, como ocurrió en la dictadura.
El PSOL y el PSTU, los principales partidos que se presentan como alternativa por izquierda al PT hacen causa común en una escandalosa legitimación de la Operación Lava-Jato.
Estas corrientes exigen la profundización de las investigaciones para “golpear también a la derecha”, alimentando una ilusión delirante en Sérgio Moro y Cía. Hasta incluso Sérgio Moro tuvo que publicar una nota “aclarando” lo antidemocrático y absurdo de su accionar, pero la izquierda prefirió pedirle más al “honesto” juez federal.
Se trata no solo de una adaptación a una cierta opinión pública que no ve lo que está en juego, o no quiere verlo porque apoya la ofensiva de la derecha, sino de una posición que fortalece las instituciones del régimen, que no pueden representar ninguna alternativa, como el Poder Judicial.
El PSOL, frente a la reciente operación contra Lula, tardó en posicionarse y cuando lo hizo en declaración pública, se negó a defender cualquier política más allá de una “investigación hasta el final”, “pues nadie está por encima de la ley” y planteó la abstracción de la necesidad de “construir una alternativa por izquierda”, solo pensando en las próximas elecciones. Mientras tanto, continúa en un frente permanente (Frente Pueblo Sin Miedo) con la burocracia petista de la CUT y la CTB, principal obstáculo para la constitución de una fuerza independiente de los trabajadores a la izquierda del PT.
Con esto, solo fortalecen la ofensiva de la derecha y se unen todos con la política del PSTU (y de la corriente interna del PSOL, la CST) que hace tiempo perdió su preocupación en delimitarse de la derecha, con una política de llamar a derrumbar al gobierno de Dilma por fuera de cualquier movilización independiente de las masas.
En el caso del PSTU parece de izquierda al hablar de huelga general pero dejan pasar los ataques en todos los lugares en los que tienen un rol dirigente, prácticamente sin resistencia. Basta ver que no organizó ni tan siquiera una campaña seria contra los 517 despidos en la General Motors de San Jose dos Campos. La política de “elecciones generales” que el PSTU defiende desde el año pasado, termina en la práctica avalando “por izquierda” la política del impeachment de la derecha.
Basta de una izquierda adaptada a las reglas del juego del sistema. Si quieren ser alternativa al PT frente a los trabajadores y la juventud, necesitan asumir la responsabilidad de presentar una alternativa concreta que cuestione por izquierda a esta democracia para ricos.
Por un gran movimiento nacional contra los ajustes, los despidos y contra la corrupción que imponga una Asamblea Constituyente Libre y Soberana
Es cierto que no es fácil vivir en este país inmerso en crisis y corrupción, pero igual de cierto es que es imposible una salida que favorezca a los trabajadores y a la juventud sin movilización independiente.
Nos preguntan “si el MRT no confía en la justicia, ¿qué propone hacer?”. Hay que construir un gran movimiento contra los ajustes, en defensa del salario y el empleo, que dé continuidad a las movilizaciones de Junio de 2013 y luche al mismo tiempo por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Así será posible castigar a los corruptos y terminar con el ataque a nuestro nivel de vida, la dependencia de nuestro país en relación al imperialismo y a los grandes monopolios capitalitas.
Un movimiento como este tiene que oponerse a los ataques de la derecha reaccionaria y contra el impeachment orquestado por ella, rechazando las manifestaciones convocadas para el 13 de marzo. Al mismo tiempo no puede encontrar perspectivas siguiendo la política propuesta por Lula, el PT y las direcciones oficialistas de poner el eje en la defensa de Lula y Dilma, escondiendo el giro a la derecha del gobierno y sus ataques. Estos sectores quieren transformar el día 8/3, día internacional de lucha de la mujer, en una mera defensa de Lula y Dilma, así como harán en futuras manifestaciones en caso de que no se fortalezcan sectores con una política independiente.
Debemos partir de la solidaridad con las luchas en curso, contra los ataques y ajustes para vencer.
Estas luchas deben plantear el no pago de la deuda pública, para impedir cualquier recorte o entrega del Pre-sal, y de las riquezas del país, y que no se acepten más los despidos. Hay que levantar también una respuesta de fondo a la crisis política y contra la corrupción, arrancando esta demanda popular de las manos de Sérgio Moro y Cía.
Un movimiento como este es la única forma de hacer que la crisis económica sea pagada por los capitalistas y que se lleve adelante una verdadera investigación y castigo de todos los corruptos, cuestión que no puede esperarse de esta justicia tal como es hoy.
Llamamos a la izquierda a romper con su política seguidista frente a la Operación Lava-jato y a construir inmediatamente un movimiento como éste, levantando una salida de fondo a la crisis económica y política que atraviesa el país, pues se trata de los problemas estructurales que nos afectan.
No podemos depositar ninguna confianza en los jueces de este país, que ni siquiera son elegidos por el pueblo. Ganan fortunas y privilegios y son designados por los políticos corruptos e influenciados directamente por las empresas nativas y extranjeras y sus representantes en los gobiernos.
Solo con el cuestionamiento profundo de esta democracia degradada por parte de los trabajadores podrá haber verdadera justicia y combate a la corrupción.
Tampoco podemos aceptar los privilegios de los políticos y este sistema completamente antidemocrático. Sin romper con la sumisión del país al imperialismo, con el control de los monopolios sobre la tierra y sectores estratégicos de la economía, es imposible satisfacer las demandas populares.
Solo los trabajadores y la juventud pueden dar una salida de fondo y la izquierda debe colaborar con esta perspectiva. Luchemos por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, impuesta por la fuerza de la movilización, que pueda cambiar las reglas del juego, que no tenga nada que ver con la Constitución de 1988, tutelada por los militares y torturadores de la dictadura, para terminar con la corrupción, frenar los ajustes y ataques, y enfrentar los grandes problemas del país.
Una constituyente que ponga en debate soluciones de fondo como la de que todos los jueces sean electos por el pueblo por sufragio universal y las decisiones judiciales sean por jurado popular. Esto pasa por la apertura de todos los archivos de corrupción que están bajo comando de la actual justicia y la PF y que sea el pueblo el que defina los castigos que deben tener todos los corruptos. Solo así podremos confiar en las investigaciones de corrupción y asegurarnos que serán contra todos sus agentes. Solo los trabajadores pueden hacer justicia de verdad y no beneficiar meramente a otro bloque burgués. Que todo político o juez gane igual que un maestro.
Que todos los políticos puedan ser revocables de sus cargos por el pueblo que los eligió si no cumplen con el mandato popular. Que no haya pago de la deuda pública para destinar esos recursos a la salud, y que los trabajadores reviertan todos los acuerdos económicos con el capital extranjero contra la población, como la entrega del Pre-Sal, y que sea destinado enteramente a la educación. Para que estas demandas sean llevadas adelante es necesaria una fuerte movilización independiente, como hicieron los estudiantes secundarios en San Pablo, pero ahora a nivel nacional, para tomar en nuestras manos los grandes problemas del país para que la crisis no sea descargada sobre nuestras espaldas.
Al servicio de esta política impulsamos Esquerda Diário, diario que también tiene su versión impresa. Llamamos a los trabajadores y jóvenes a impulsar esta política con nosotros, sea colaborando con Esquerda Diário u organizándose en la nueva juventud revolucionaria que está surgiendo, en Nuestra Clase o en otras iniciativas.