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Red Internacional
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BRASIL IMPEACHMENT. Dilma y el presidente del Senado quieren que la destitución sea tratada rápidamente

La presidenta Dilma Rousseff afirmó este lunes (7) que personalmente está a favor de la suspensión del receso parlamentario para que su proceso de impeachment (destitución) sea tratado lo más rápido posible y para que no se agrave aún más las crisis política y económica.

Martes 8 de diciembre de 2015

"En una situación de crisis, creo que sería importante que el Congreso fuese convocado", afirmó la presidenta, luego de una reunión con el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, y un grupo de juristas para ajustar detalles de su defensa en el proceso.

"No solo prefiero que no haya receso, creo que no debe haber receso porque vivimos un momento en el que no podemos darnos el derecho de parar el país hasta el 2 de febrero", afirmó la presidenta.

Dilma dijo que conversará con el presidente del Senado, Renan Calheiros (PMDB de Alagoas), para intentar, vía Congreso, la convocatoria extraordinaria. Durante la semana pasada la presidenta ya había recibido el peemedebista (del PMDB) para tratar el tema. La apuesta número uno del gobierno es que Renan logre aprobar la convocatoria extraordinaria del Congreso en el receso y sujetar el pedido de deposición hecho por los juristas Hélio Bicudo, Miguel Reale Jr. y Janaína Paschoal.

La convocatoria extraordinaria puede ser hecha por la presidenta de la República, por Renan, por el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha (PMDB de Rio de Janeiro) o por requerimiento de la mayoría de los integrantes de ambas casas para tratar "en caso de urgencia o interés público relevante". Para tanto, el pedido debe ser aprobado por mayoría absoluta de diputados y senadores.

Dilma dijo que "es justo y legítimo un período de fiestas", pero que el Congreso debe retomar sus actividades lo antes posible para juzgar todas las pendencias. "Considero importante que las cosas se den lo más rápido posible, dentro de la legalidad", destacó. Según la presidenta, los parlamentarios no tendrían las fiestas de fin de año perjudicadas y el Congreso podría volver a funcionar luego después del período festivo.

Consultada sobre si la convocatoria extraordinaria también debería convocar sesiones en el Consejo de Ética que analiza el proceso de quiebra de decoro de Cunha, la presidenta afirmó que debe ser retomado "todo lo que está pendiente". "La Constitución es clara: el Congreso tiene que evaluar aquello para lo que es convocado. Creo que tiene que ser todo lo que está pendiente", afirmó, destacando que es posible que haya acuerdo para ver lo que exactamente será colocado en pauta en una eventual convocatoria.

Renan articula una maniobra para garantizar que no haya receso

Atendiendo a esta preocupación de la presidenta Dilma Rousseff, el presidente del Senado está articulando una otra forma de mantener el Congreso sin que haya receso, sin que él o Dilma tengan que firmar un decreto de ese tipo. El Congreso Nacional no puede entrar en receso si no vota la Ley de Directrices Presupuestarias referente al próximo año, y como él decide cuándo esa ley va a votación, puede sujetar la misma y así garantizar la no existencia de receso, legalmente.

Maniobras legislativas y apuestas políticas

La maniobra que aparentemente Renan está tejiendo es una maniobra legislativa que está al alcance de sus manos, pero esta maniobra no garantiza necesariamente que habría quórum y que incluso con el Congreso oficialmente en funcionamiento, el gobierno tendría un quorum y mayoría para dar el seguimiento rápido que busca para la cuestión del impeachment.

La apuesta política de Dilma y el PT es que el partido está en un momento "menos débil" y que el proceso de impeachment abierto con la firma de Eduardo Cunha carece de legitimidad al parecer como un chantaje de un corrupto, haciéndolo menos defendible. De este modo, apuestan a intentar correr con el proceso y archivarlo en la comisión de 65 diputados o garantizar un tercio (171 diputados) en el plenario y archivar el pedido. Con el pedido archivado, se espera un fortalecimiento o al menos una reducción de la debilidad de Dilma.

Sin posicionarse claramente en defensa de Dilma o del impeachment, diversos empresarios se han mostrado favorables a una resolución rápida para que puedan dar la vuelta esta página y ahí pautar los temas que les importan verdaderamente: mayores ajustes. Por la misma agenda, algunas renombradas revistas imperialistas como Forbes y Economist se declararon contrarias al impeachment.