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Red Internacional
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OFENSIVA GOLPISTA. Brasil se suma a las provocaciones imperialistas en Venezuela con el camuflaje de la “ayuda humanitaria”

En un nuevo episodio de la embestida imperialista en Venezuela y de la avanzada golpista, el gobierno de Brasil aceptó instalar “un centro de acopio” para “ayuda humanitaria” en el estado fronterizo de Roraima que se sumará al existente en Cúcuta, Colombia.

Martes 12 de febrero de 2019 00:00

En un nuevo episodio de la embestida imperialista en Venezuela y de la avanzada golpista, el gobierno de Brasil aceptó instalar “un centro de acopio” para “ayuda humanitaria” en el estado fronterizo de Roraima que se sumará al existente en Cúcuta, Colombia. El acuerdo fue anunciado tras una reunión en Brasilia entre el representante de Bolsonaro, el canciller Ernesto Araújo, María Teresa Belandria, la “representante” designada por el autoproclamado presidente Juan Guaidó, y Lester Toledo quien detenta el cargo de “coordinador de ayuda humanitaria”.

Toledo declaró que “[h]ay decenas de países de la región, del Grupo de Lima y de Europa, que ya están a la orden para traer las primeras toneladas de ayudas, de insumos médicos, alimentos”. El plan de la oposición de derecha venezolana es elevar la presión a los militares que custodian la frontera acumulando comida y medicamentos en estos centros de acopio para forzar a que desobedezcan a Maduro. De esta manera, utilizan el sufrimiento del pueblo trabajador venezolano causado por régimen de Maduro, para avanzar en una ofensiva golpista que solo profundizará la crisis actual. Desde el primer momento el títere de Washington, Juan Guaidó, apuntó a que los militares, el pilar fundamental de Maduro en el poder, rompieran con él y se pasaran a la política del golpismo, pero hasta ahora no lo ha logrado efecto.

Con un cinismo extremo la “representante” de Guaidó, Belandria, dijo en conferencia de prensa en el Ministerio de Exteriores brasileño que los suministros no serán provistos solo por Estados Unidos sino también por empresas e instituciones brasileñas. Como si Estados Unidos no fuera responsable de golpes de estado en toda la región, como si las instituciones brasileñas no estuvieran manchadas con el golpe institucional que derrocó a Dilma Rousseff y que ahora continúa el ultraderechista Bolsonaro. Más aún, Estados Unidos acaba de decretar en los hechos un embargo petrolero y bloqueó el envío de divisas de la empresa Citgo, subsidiaria de la estatal PDVSA, en la búsqueda de un colapso económico mayor y que sólo hará aumentar las penurias que ya sufre pueblo de Venezuela.

Los cargamentos enviados a Cúcuta por Estados Unidos como “ayuda humanitaria”, está siendo organizada por la USAID (La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), una institución que ha sido históricamente utilizada como fachada de operaciones encubiertas de la CIA. Lejos está Estados Unidos por algún tipo de interés por los padecimientos del pueblo, y esta política no puede leerse más que como una clara provocación ya no sólo política sino hasta militar, ante un Maduro cada vez más debilitado por la enorme crisis económica y social del país.

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Guaidó llegó a la desfachatez de reconocer este domingo que existe “la posibilidad de un enfrentamiento entre venezolanos” en la frontera con la cuestión de la “ayuda humanitaria”. Por lo visto, a este personaje no le interesa lo más mínimo vidas humanas sabiendo la situación tensa que se abre con una política provocadora emanada desde Estados Unidos.

Es el mismo talante como lo hace el miembro de Voluntad Popular, Lester Toledo, que afirmó la “ayuda” “va a pasar acompañada por gente”, por “venezolanos que desean la llegada de la ayuda y de la libertad” y que serán acompañados, según él, por “los soldados de la patria”, a sabiendas de las consecuencias trágicas de la situación planteada. Todo vale al miserable objetivo del intento de quebrar al aparato militar y que éstos asesten un golpe de Estado a Maduro.

Recordemos que hace unos días Guaidó, con un cipayismo recargado, llegó pedir la intervención militar extranjera con la fachada de la “ayuda humanitaria”, afirmando a casi manera de exhortación que “queda de parte de la comunidad internacional, y de actores como Colombia, Brasil y EE.UU. definir si en el escenario de que se prolongue la crisis y la ayuda humanitaria resulte inefectiva o insuficiente, adoptarán una posición de tolerancia ante estos hechos”.

Trump y la oposición de derecha usan miserablemente los grandes padecimientos que sufre el pueblo como resultado de las políticas antipopulares de Maduro y el saqueo de los empresarios nacionales e internacionales vía la deuda externa, la brutal fuga de capitales y otros mecanismos perversos. Para ellos las calamidades en este drama social son apenas base de maniobra para sus objetivos políticos.

Pero esta cruzada imperialista ha sido facilitada por el propio gobierno de Maduro. Más de cinco años de una catástrofe inclemente que solo ha venido aumentando y no tiene señales de parar. Las políticas oficiales no han hecho más que profundizarla, generando escasez de alimentos y potenciando una hiperinflación que ya supera los dos millones por ciento anual. Incluso, en aras de mantenerse, el gobierno ha tomado medidas tan impopulares como pagar una fraudulenta deuda externa mientras el pueblo pasa hambre. Una clara opción de favorecer a los acreedores internacionales.

Sobre este descontento se encarama esta oposición derechista con el apuntalamiento de la derecha continental y el imperialismo yanqui para forzar la salida de Maduro y un cambio de régimen, pero prometen más entrega al capital extranjero y más miseria para los trabajadores y el pueblo pobre. Hay que enfrentar resueltamente el plan imperialista en curso y toda esta ofensiva golpista. Tener esta política no implica en absoluto el más mínimo apoyo a Maduro, todo lo contrario.

Maduro continúa sosteniéndose por un aparato militar al que solo le importa una sobrevida política de una burocracia estatal y parásita que aumenta los mecanismos represivos contra el pueblo. Nada bueno hay en el horizonte para los trabajadores de la mano del imperialismo o de la mano de Maduro.

Enfrentando la ofensiva imperialista y todo el plan de la derecha golpista, y luchando por un plan obrero de emergencia podrá dar respuesta a sus padecimientos en medio de la gran catástrofe económica y social que reina en el país, es que podrá haber una salida progresiva. Al calor de esta lucha los trabajadores podrán ir forjando el desarrollo de organismos propios en la lucha por un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre.

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