Este fue un año movido para profesores y estudiantes de las escuelas públicas brasileras. 2015, que se inició con recortes millonarios en los presupuestos educativos, se transformó en un año de luchas que, seguramente, quedarán en la historia del país y en el recuerdo de aquellos que participaron.
Mauro Sala Campinas
Miércoles 30 de diciembre de 2015
Incluso bajo el lema “Brasil, patria educadora”, el gobierno federal no excluyó a la educación pública de su “ajuste”, con recorte de billones de reales que afectaron desde la educación básica hasta las universidades. Un año que comenzó marcado por los ataques a la escuela pública se transformó en un año de intensa lucha en su defensa.
Podemos recordar la inmensa ola de huelgas de profesores que marcaron el primer trimestre profundamente y que se extendió a varios estados del país. En un giro rápido, podemos recordar las huelgas en los estados de Paraná, San Pablo, Ceará, Pernambuco, Santa Catarina, Pará, además de las ciudades de Curitiba, Goiânia, Macapá y en el Distrito Federal.
Esta oleada de huelgas y la inmovilidad de la Central Única de Trabajadores (CUT) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), para unificarlas, demostró que las políticas de los diversos gobiernos estaduales siguen las líneas generales de la política “patria educadora” del PT. Las entidades oficialistas se inmovilizaron frente al proceso de luchas y actuaron contra su unificación en un gran movimiento nacional en defensa de la educación pública. En 2015 defender la escuela pública también significaba derrotar la política de ajustes del gobierno federal, justamente algo que las entidades oficialistas se negaron a hacer.
También las universidades sufrieron los recortes de recursos con la política del gobierno federal. También se movilizaron los profesores universitarios enfrentando los recortes presupuestarios, cuando cerca de 50 de las 60 universidades federales vivenciaron algún proceso de huelga, sea de sus docentes, trabajadores o estudiantes.
Pero seguramente el gran suceso del año fue protagonizado por los estudiantes de la educación básica del estado de San Pablo y ahora en Goiás.
Las ocupaciones de las escuelas de San Pablo contra el proyecto de reorganización escolar del gobernador Geraldo Alckmin (PSDB) representó el resurgir del movimiento secundario paulista. Con casi 200 escuelas ocupadas por los estudiantes, el gobierno tuvo que retroceder y postergar la implementación de la reorganización escolar.
Movidas por la demanda inmediata contra el cierre de escuelas, las ocupaciones pudieron ir mucho más allá, cuestionando la propia política educativa y apuntando el camino para la organización y la victoria. El boicot al Sistema de Evaluación de Rendimiento del Estado de San Pablo (SARESP) y la organización del comando de escuelas movilizadas lo demostraron.
A diferencia de la huelga de los profesores dirigida por una entidad claramente afín al gobierno federal, estas ocupaciones alcanzaron una gran independencia de todos los gobiernos: si tenían como enemigo inmediato al gobierno del estado de San Pablo(PSDB) tampoco tuvieron ilusiones con el gobierno federal y su nonata “patria educadora”.
Los secundarios avanzaron el enfrentamiento con la burocracia estudiantil (con entidades fuertemente cooptadas por el gobierno federal), agitando consignas como “ellas no nos representan” fomentando una forma de organización a partir de los procesos reales de lucha, que se extendieron por todo el Estado. Esto fue fundamental para que se lograra el triunfo..
En este momento presenciamos otra importante lucha impulsada por los estudiantes secundarios de Goiás. Son más de 24 escuelas ocupadas contra el proyecto presentado por el gobierno de Marconi Perillo (PSDB), que intenta entregar la gestión de las escuelas del estado a la iniciativa privada. Claramente un año de fuertes luchas educativas que superan el calendario lectivo.