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Red Internacional
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Internacional. Brasil: una "justicia" a medida del imperialismo contra los trabajadores y el pueblo

Declaración del CeProDH y "La Izquierda en derecho" (UBA) ante el juicio a Lula y el acto a realizarse el viernes 17 30 en la embajada de Brasil.

Viernes 13 de abril de 2018

Viernes 17 30 hs: Acto contra el golpismo en Brasil. No a la prisión de Lula. Frente a la persecución del régimen golpista, Defendamos el derecho del Pueblo Brasileño a decidir

La Corte Suprema de Brasil negó el habeas corpus y allanó el camino para la detención de Lula que horas después llevó a cabo el Juez Moro. Un nuevo hecho en el golpe institucional orquestado por los medios, el poder judicial y la derecha más reaccionaria del país. El poder militar se encargó, amenaza de golpe de por medio, de presionar al Tribunal para obtener un fallo acorde a sus intereses.

Un fallo plagado de arbitrariedades, los jueces fuerzan sus argumentos para encajarlos en cuestiones jurídicas, cuando por detrás se encuentran intereses económicos imperialistas. Pasaron por arriba de una regla general, la Constitución de Brasil establece en su artículo 5, inciso LVII, que “nadie será considerado culpable hasta el tránsito en juicio de sentencia penal condenatoria”,cosa que no ocurrió. Aún no existe condena firme que justifique su detención.

El fallo fue dividido, no fue unánime. Pero la Corte se convirtió en el títere de un golpe institucional que lleva años gestándose. En 2016 le tocó a Dilma Rouseff ser desplazada, no era suficiente el ajuste que venía aplicando, se necesitaba más. Ahora, y para seguir por ese camino, buscan evitar que Lula se presente a elecciones en las que tiene grandes posibilidades de resultar electo presidente. La justicia restringe el derecho del pueblo a decidir a quién votar.

La justicia no es independiente ni imparcial

La puesta en marcha del golpe institucional en Brasil, mediante la operación Lava Jato impulsada por el juez Moro y varias autoridades judiciales del país, está lejos de ser una decisión judicial aislada.

Los condenados son dirigentes políticos del PT como Dilma Roussef, mediante el impeachment, y Lula, además de empresarios nacionales amigos de aquellos gobiernos, todos con detenciones que rozan la ilegalidad, ninguno tiene condena firme que las justifiquen. Pero el poder judicial no aplicó la misma regla con políticos que forman parte del régimen del Impeachment como el presidente Michael Temer, Aécio Nieves, ex candidato del PSDB y el multimillonario Renan Calheiros del PMDB. Tampoco con empresas imperialistas implicadas en las redes de sobornos como Siemens (sobre las que sus representantes hicieron declaraciones afirmativas sobre haber realizado sobornos), Transocean y Mitsui. Ninguna de estas empresas imperialista fue siquiera investigada.

A ello se suma la comprobada relación de la justicia brasileña con Estados Unidos, revelada en 2016 por Wikileaks en un documento donde la embajada yanqui informa sobre el éxito del proyecto que reunió a miembros de la justicia de varios países para un proceso de entrenamiento. Allí se menciona con especial consideración al juez Sergio Moro, todo un empleado de Estados Unidos.

Es importante la participación de la jueza Carmen de Lucía, cuyo voto fue decisivo. Actuó de forma completamente diferente en el caso de Lula y en el juicio a Aécio Neves, miembro de uno de los más tradicionales partidos del país.

Ella se reunió repetidas veces con el senador, como documentó la prensa brasileña, en su voto afirmó que no podría ser separado del Senado sin que el mismo Senado lo autorice, cosa que nunca ocurrió. Para fallar contra Lula argumentó su “lucha” contra la impunidad, mientras que en 2010 voto a favor de los genocidas, en contra de que se revisara la ley de amnistía.

Es que la justicia demuestra aquí su real función, una casta servil al poder politico y economico de turno, con ingresos intangibles y cargos vitalicios. El STF, 11 jueces que nadie votó y que ahora afectan el derecho a elegir libremente, de millones de trabajadores y garantizar así el avance de en un ajuste aún peor.

Todo lo anterior no implica avalar la política aplicada por Dilma, Lula y el PT que nunca dejaron de garantizar los intereses de los empresarios, incluso comenzando con el ajuste durante el gobierno de Dilma. Dejaron intacta a la casta judicial que ahora los condena. Y nunca se movilizaron para enfrentar en las calles, los avances de la derecha.

Llamamos a una movilización continental contra el avance del golpe en Brasil, contra la prisión de Lula y su proscripción. Llamamos a impulsar la huelga general inmediata para derrotar el programa de guerra contra los trabajadores y al golpe.

Rechazamos la detención y proscripción de Lula

Fuera Temer y sus reformas contra el pueblo trabajador.

Por el fin de la intervención militar en Río de Janeiro.

Destitución de militares golpistas.

Llamamos a combatir al golpismo, a la derecha y al imperialismo, no para que vuelvan los que siempre garantizaron los negocios, sino para impulsar una salida de los trabajadores de manera independiente.

Es por eso que este viernes 13 a partir de las 17.30 h nos movilizamos a la Embajada del Brasil en Buenos Aires, en Cerrito 1350, donde realizaremos un acto.