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Red Internacional
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Brasil. Brasil ya superó los contagios de China mientras Bolsonaro sigue en campaña contra el aislamiento

Brasil registró hasta el sábado un total de 6.750 muertes por coronavirus, con 421 nuevos fallecidos en las últimas 24 horas, mientras el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro se manifestó nuevamente frente al Tribunal Supremo de Justicia.

Gloria Grinberg @GloriaGrinberg

Domingo 3 de mayo de 2020 19:13

El presidente estaba escoltado por las banderas del Estado sionista de Israel y de los Estados Unidos, exponiendo su política alineada con el imperialismo y la ultraderecha a nivel mundial.

El Ministerio de Salud informó en su balance diario que el número de casos confirmados por el COVID-19 aumentó en 4.970 en el último día, lo que elevó el total de contagios en el país hasta los 96.559. Sin embargo, los informes se brindan de forma completa, la saturación de sistema de salud, la falta de tests y la demora en los resultados distorsionan las cifras que se calcula son mayores a las oficiales.

Brasil es el segundo país de América con más personas infectadas por el covid 19, según cálculos realizados por científicos brasileños, con el enorme subregistro existente Brasil podría llegar a los 1,2 millones de casos, superando a Estados Unidos.

Además, las autoridades sanitarias investigan la muerte de otras 1.330 personas que podrían haber perdido la vida por causa del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que continúa su expansión por este país de 210 millones de habitantes. El sábado también se registró en 40.937 el número de personas recuperadas, equivalente al 42 % del total.

Bolsonaro en las calles, contra cualquier medida de prevención

El presidente de Brasil se unió el sábado a una nueva manifestación en la ciudad de Cristalina, a 150 kilómetros de Brasilia, lo que provocó aglomeraciones de seguidores.

Bolsonaro visitó algunos comercios, saludó a sus simpatizantes y posó para fotografías, contradiciendo las recomendaciones del Ministerio de Salud y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y poniendo en riesgo cada vez más a la población que padece la extensión de esta pandemia.

Las visitas del presidente en localidades próximas a Brasilia se han convertido en habituales desde el inicio de la crisis del coronavirus porque, según él, su deber es "estar con el pueblo".

Bolsonaro es uno de los mayores negadores sobre la gravedad del COVID-19, que ya describió como una “gripezinha” (gripecita), alienta el fin de las medidas de aislamiento y recomienda a los brasileños a que vuelvan a sus puestos de trabajo.
En las declaraciones de este fin de semana también dijo, "¿Y qué? Lo lamento, pero ¿qué quieren que haga?", borrándose de las responsabilidades que le caben ante las miles de muertes por coronavirus.

Los dos estados brasileños más golpeados por la pandemia son Sao Paulo, con 2.586 muertes y 31.174 infectados, y Río de Janeiro, que registra 971 óbitos y 10.546 contagios.

Los sistemas sanitarios de ambas regiones, que han paralizado sus economías para contener el virus, se encuentran cerca del límite, a la espera del pico de la pandemia, previsto para las próximas semanas, según el Ministerio de Salud.
También preocupa la situación del estado de Amazonas, que, con 501 fallecidos y 6.062 casos, tiene sus servicios sanitarios y funerarios completamente desbordados.
Los test y pruebas en Brasil son totalmente escasas, ni siquiera los profesionales de la salud, que están en la primera línea y están expuestos al virus, tienen derecho a pruebas regulares. De hecho, no todos los pacientes con síntomas y muertos son examinados.

En pocos días el crecimiento de casos confirmados en Brasil es exponencial. Bolsonaro siguó reforzando su discurso, afirmando que no tienen sentido ninguna las medidas de contención, continuando con su política asesina que se sigue llevando miles de vidas.

La negación del mandatario frente a la extensión del coronavirus y la crisis generada por la pandemia, sigue teniendo consecuencias graves en su gobierno, con la destitución semanas atrás del ministro de salud, generando fricciones con los gobernadores de los estados.

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El gobierno está aislado a nivel institucional sostenido por las fuerzas armadas, luego de la renuncia de su ministro de justicia Sergio Moro, en gran parte aislado de la mayoría de los gobiernos de los estados, e intenta apoyarse y buscar fuerza en los sectores de ultraderecha de la sociedad al llamar a diversas caravanas y movilizaciones.

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