La diputada del PTS-FIT analizó el debate por el aborto en la Cámara Alta. Dijo que “si hoy gana el no, gana el aborto clandestino” pero que la marea verde de miles y miles de pibas es imparable.
Miércoles 8 de agosto de 2018 17:36
Myriam Bregman "Son setenta personas decidiendo sobre las vidas de millones." - YouTube
La diputada porteña del PTS en el Frente de Izquierda Myriam Bregman analizó esta tarde las alternativas del debate en el Senado de la Nación del proyecto de ley interrupción voluntaria del embarazo.
Bregman estuvo en el estudio del canal C5N. Allí repudió “la violencia en las redes sociales cada vez que una da una opinión. Hay trolls pagos del Gobierno que atacan toda posición que no se condice con lo que ellos piensan”.
A su vez recordó que ni ella ni el FIT empezaron a usar el pañuelo verde recién ahora. "Con Nicolás del Caño hicimos campaña electoral diciendo que aquel que votaba al FIT votaba una postura clara a favor de que no haya más muertes por aborto clandestino, a favor del derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Nunca especulamos con los derechos de las mujeres", dijo en referencia a dirigentes de otros bloques parlamentarios que cambiaron sus posturas de forma oportunista al ver que la legalización del aborto cuenta con la simpatía de la mayoría social.
En ese marco, Bregman afirmó que "si hoy llegamos al Senado con esta situación de incertidumbre, donde a último momento se siguen dando vuelta, vendiendo y comprando voluntades de una manera bochornosa es porque de esto no ser habló en la campaña electoral. Porque esas setenta personas que hoy están sentadas decidiendo sobre la vida de millones tendrían que haber dicho allí qué opinaban de este tema. Ahora lo que está en todos los pasillos es que se canjean voluntades".
Bregman aclaró que respeta "las creencias religiosas personales, pero no quiero que eso influya sobre la educación y la salud pública".
Y reiteró que "en el Senado no se está escuchando al pueblo. En el Congreso hoy hay un canje de voluntades de cara a las elecciones del 2019. El país está dividido como a la mitad, los senadores del norte, donde más influencia tienen las jerarquías de la Iglesia, votan en contra; y de la mitad para abajo del país votan, mayoritariamente, a favor. Pero si se mira por nivel de población, los que votan en contra representan un nivel de población mucho menor que los que votan a favor. Entonces no escuchan a nadie".
En referencia a quienes hacen campaña con los pañuelos celestes y el falso lema de defensa de "las 2 vidas", Bregman los criticó recordando que "cuando hay que pelear porque no se les quiten las asignaciones a los chicos, para que haya un plato de comida en las familias y no se reduzcan los comedores en las escuelas, a ninguno de esos señores que hoy dicen defender la vida los van a ver".
En ese sentido, como abogada de dilatada trayectoria en causas de lesa humanidad, recordó que "en los centros clandestinos que hubo en Argentina picaneaban a las mujeres hasta la muerte y les provocaban abortos porque decían que no tenían que seguir teniendo hijos que iban a ser subversivos como ellas.
Esos señores nunca levantaron la voz, nunca los vi en una audiencia acompañándonos, como en el juicio al cura Von Wernich que participaba de la patota de Camps, que era uno de los torturadoras de las mujeres embarazas. Más bien siempre estaban del lado de los victimarios. Ahora descubrieron que hay vida y que hay chicos que no comen". Ahora pueden arreglar con los senadores que están ahí encerraditos para que voten contra nosotras. Pero comenzó una marea verde que cuestiona cómo se decide".
En la calle con la marea verde
Bregman, también fue entrevistada, en la tarde, por el móvil de Crónica, en el programa "Hay otra historia", en la calle junto con las miles y miles de mujeres que conforman esa marea verde movilizada. Allí volvió a plantear la desconexión "muy grande entre ese recinto donde treinta y pico de senadores deciden sobre millones que ya dijimos que queremos nuestro derecho a no morir en la clandestinidad"
También agregó que "los sectores reaccionarios tienen miedo de esta marea verde que también reclama la separación de la Iglesia del Estado"