La situación de hacinamiento que se viven en las cárceles actualmente es una problemática de la cual ningún gobierno se a hecho cargo, mostrando las precarias condiciones que viven los reclusos y reclusas al interior de la cárcel. En este caso, expuestos y expuestas al contagio de un virus.
Miércoles 30 de diciembre de 2020
De acuerdo a la información entregada por la propia Gendarmería, se habrían detectado 127 contagios al interior de la Cárcel de Chillán de los cuales 122 corresponderían a reos, y cinco a funcionarios del recinto. Un aumento bastante significativo, en comparación a los 29 casos positivos detectados durante el fin de semana.
Según señala el medio La Tercera, se habría constatado el brote luego de realizar un testeo masivo a reos y funcionarios del penal, arrojando las cifras señaladas anteriormente.
“Actualmente los internos del penal se encuentran en aislamiento y monitoreados constantemente por un médico institucional, enfermeras y personal técnico paramédico, además del apoyo del servicio de salud y de la Seremi de Salud de Ñuble, complementando a esto la comunicación permanente con la familia de los internos para explicar los acciones y pasos a seguir”, señaló el Director General de Gendarmería de la región de Ñuble, el Coronel Gonzalo Hermosilla.
También de acuerdo a lo señalado por Gendarmería, los contagios corresponderían a personas asintomáticas, las cuales se encontrarían aisladas.
Hacinamiento y contagio por COVID 19 en cárceles
Sin duda el hacinamiento en las cárceles, es una problemática de la cual históricamente ningún gobierno se ha hecho cargo, volviéndose cada vez más compleja tomando en cuenta las condiciones que viven personas privadas de libertad en el país. En el caso del contexto de la pandemia por el COVID19, vuelve aún más compleja esta situación por el nivel de exposición en la que se encuentran los reclusos, volviéndose mucho más factible y propensa la posibilidad de contagio.
Hace unas semanas éramos testigo como los casos de contagios por COVID 19 en la Cárcel de Angol, significó la quema a lo bonzo de una mujer y un hombre respectivamente, presumiblemente frente a la situación de incertidumbre y abandono a la que se encuentran sometidos los reclusos y reclusas en distintos lugares del país.
Esta situación habla de las precarias condiciones en las que se vive al interior de las cárceles, en quela exposición al contagio de un virus como el COVID19, se vive de una manera bastante cercana y probable.