La agrupación de familiares de detenidos desaparecidos y DD.HH organizaron una protesta en el Muelle Prat de Valparaíso ante el zarpe de La Esmeralda, la cual iniciaba su crucero número 60, y que además, en dictadura fue utilizada como centro de detención y tortura.

Fany Valladares Vocal de Género y Sexualidad FEUV
Lunes 1ro de junio de 2015
A las 10:30 horas del día domingo 31 de Mayo, la Agrupación de Familiares de detenidos desaparecidos, Derechos Humanos y amigos del cura obrero Miguel Woodward, convocaron a una protesta en el Muelle Prat de Valparaíso. Este mismo día, el buque escuela Esmeralda inició su crucero número 60, donde se aprovechó esta instancia para manifestar y recordar que en ese lugar se torturó y se mató.
Fueron alrededor de 30 personas quienes llegaron a la manifestación, con carteles con consignas de denuncia a la Armada, contra la impunidad, por la verdad y la justicia. Entre gritos unísonos, se denunciaba a La Esmeralda como centro de tortura, se denunciaba a quienes fueron los torturadores y responsables de las muertes y desapariciones, se denunció a los impunes, a los pocos que cumplen cárcel, pero con privilegios.
Además, se exigía la eliminación de la estatua del ex comandante de la Armada José Toribio Merino, ubicada en el museo Naval de Playa Ancha, además de la eliminación de la piocha “Misión Cumplida” en recuerdo del golpe de Estado de 1973.
Los torturadores y violadores de DD.HH
El General Nicanor Díaz; el comandante Pedro Quintero, el capitán de Navío Franklin González (Marina); el capitán de Navío Raúl López Silva (Armada), José Yáñez Riveros (capitán fragata), Marcos Silva Bravo (capitán fragata), José García Reyes (suboficial), son algunos de los tantos nombres de los cómplices, torturadores y violadores de los derechos humanos y responsables de las ejecuciones y desapariciones.
Javier Rodríguez, amigo de Miguel Woodward comenta: “Hemos pedido justicia, La Esmeralda fue un centro de tortura, la Armada ha sido cobarde y por eso estamos acá. Cada vez que llega o zarpa realizamos una funa. La Armada ha demostrado ser indolente, no ha pedido perdón. Que no se olviden lo que pasó, queremos que nunca más en Chile suceda lo que pasó en dictadura. No se ha hecho justicia verdadera, estamos exigiendo justicia por Miguel y por todos los demás desaparecidos”.
Ni Blanca, ni pura, fue centro de tortura.
En Valparaíso, durante la dictadura, la armada utilizó buques como centro de tortura y detención: Buque “Lebu”, “Maipo” y “La Esmeralda”, entre otros tantos. Alrededor de 112 personas pasaron por este lugar, la gran parte fueron torturados, ejecutados y desaparecidos. Entre estas 112 personas que pasaron por La Esmeralda, estaba el cura obrero Miguel Woodward, quien fue detenido en su casa ubicada en Cerro Placeres, fue torturado en la Universidad Técnica Federico Santa María, trasladado a la Academia de Guerra Naval y posteriormente, trasladado a La Esmeralda, donde fue ejecutado y enterrado en una fosa común.
La Universidad Técnica Federico Santa María fue otro de los tantos centros de tortura, donde pasaron más de cien prisioneros. Tanto las aulas y el patio se utilizaron para estos fines de parte de la armada hasta octubre de 1973. Para el mismo fin se utilizó la Universidad Católica de Valparaíso, donde además, se elaboraron listas de estudiantes “indeseados”, quienes fueron expulsados y borrados de los historiales de la Universidad, y otros fueron directamente denunciados, perdiéndose el rastro tiempo después.
Por la memoria, verdad y justicia
Alrededor de 1168 centros de tortura funcionaron durante la dictadura militar, en donde se registran alrededor de 40.018 personas que fueron detenidas -según informe Valech-, 2279 fueron ejecutadas -según el informe Rettig- y alrededor de 1197 fueron desaparecidos. Hoy, los familiares de quienes fueron presos, torturados, ejecutados y/o desaparecidos, continúan luchando contra la impunidad que gozan una gran cantidad de militares, carabineros, funcionarios del régimen militar y ex funcionarios de la DINA, CNI y la Policía de Investigaciones. Esta lucha se ha replicado en las generaciones posteriores a la dictadura como la juventud. Hoy, además se exige justicia por los asesinados en democracia, como Alex Lemún, Claudia López, José Huenante, Manuel Gutiérrez entre otros.