Ayer se publicaron los resultados de la encuesta CADEM. Dentro de los cuales resalta un elemento aparentemente contradictorio: durante esta última semana la aprobación del gobierno aumentó cinco puntos porcentuales (de 29 a 34), a su vez, el mes de julio que más desaprobación acumula la gestión del gobierno de Sebastián Piñera con un 57% de rechazo.

Juan Andres Vega Estudiante de Derecho de la Universidad de Chile. Militante de Vencer
Martes 30 de julio de 2019
Uno de los elementos a resaltar para poder entender esta supuesta contrariedad es el hecho que durante la última semana supuestamente se realizaron dos atentados explosivos: en la 54° comisaría de Huechuraba y hacia el ex ministro de Piñera, actual director de Quiñenco -la corporación más grande de Chile que aglutina todas las empresas del grupo Luksic- Rodrigo Hinzpeter. Ya que dejó abierta la puerta para que el gobierno intentara retomar la agenda, vía la aprobación de una reforma a la ley Antiterrorista, tras el "impasse" que significó la gran movilización docente.
De esta manera, un gobierno abiertamente empresarial (que directamente tiene gerentes en los ministerios como Jaime Mañalich -ex gerente general de la Clínica Las Condes) que cuenta con un muy bajo apoyo popular, realiza demagogia a través del discurso securitario para poder mostrarse como un gobierno "fuerte", capaz de poner "mano dura" contra el "terrorismo".
Sin embargo, como contraparte se encuentra la oleada represiva que ha mantenido Piñera desde su llegada a la Moneda. Primero la ley Aula Segura para garantizar juicios cortísimos y sin pruebas contra estudiantes de liceos, después el sitio del sindicato de estibadores de Valparaíso durante la huelga portuaria del año pasado, luego el cobarde asesinato del joven mapuche de 24 años Camilo Catrillanca a manos de FFEE de Carabineros, ni hablar de la pseudoguerra contra el Instituto Nacional.
Esto es: el gobierno de la derecha, presidido por Sebastián Piñera, por un lado planea que sean aprobadas sus "reformas estructurales", es decir, leyes de ataque contra el conjunto de las y los trabajadores del país, pero, por otro lado, relacionado a las problemáticas no resueltas dentro de los últimos años (No+AFP, Educacion y Salud Pública, etc) y a la sensación de estancamiento económico luego de que los "Tiempos Mejores" solo fueran para los ricos, aumenta el cuestionamiento al gobierno y la disposición de luchar en sectores obreros y populares (como lo expresó el alto apoyo con el contaba la lucha docente hasta que el Frente Amplio decidiera unilateramente que "no podía escalar más").
Eso le asusta al gobierno: un país que lo cuestiona y que se propone, en sectores cada vez más variados, enfrentar el régimen que Piñera intenta salvaguardar. Para eso solo tiene una respuesta: que quienes protestan son delicuentes, que ponen en riesgo el país que sus amigos empresarios han construido y que solo puede recibir una cosa: palos, gases, balines, autos blindados y montajes mediante Leyes Antiterroristas.