Sigue el acercamiento al Gobierno, el Consejo Directivo de la CGT recibirá este jueves al ministro de Trabajo Jorge Triaca en Azopardo. Las medidas de lucha y el paro no caben en la agenda de los sindicalistas.
Viernes 22 de septiembre de 2017

El lunes, el triunvirato que conduce la CGT -Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña- se había reunido en la sede de la cartera laboral con el ministro Triaca y habían coincididó en una serie de temas para mantener el diálogo con el Gobierno. Nada menos que la reforma laboral.
Si bien los dirigentes en mayor o menor medida no hablan directamente de una reforma laboral, entre líneas se puede entrever que detrás del espacio de diálogo, se esconde la verdadera intención del Gobierno de ajustar más de la cuerda luego de octubre. El secretario general de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri, afirmó que no se analiza una “reforma laboral” y que los cambios en la legislación que plantea el Gobierno en el ámbito del trabajo “va a ser consensuado con la CGT”.
Del mismo modo se pronunció este martes Andrés Rodríguez, de UPCN, quien aseguró en declaraciones a Radio Splendid que no dialogaron sobre una “reforma laboral”.
Sin embargo las declaraciones de los dirigentes no coinciden con las palabras del ministro de Trabajo: “Un sector del sindicalismo ha empezado a entender que el mundo ha cambiado, está lleno de oportunidades, y que hay que trabajar sobre ellas a través de más conocimiento. Ese debate está abierto y es parte de la propuesta que le hace este Gobierno a toda la dirigencia sindical, empresarial y social. El representante gremial tiene que defender los trabajos existentes, y también las nuevas oportunidades de trabajo”. Y agregó que: “cualquier cambio que se realice será con el consenso del sector trabajador y del empresariado”.
En este sentido para los sindicalistas el supuesto espacio de diálogo que abrieron con el Gobierno luego de la movilización del 22 de agosto, significa seguir dándole tregua y margen de gobernabilidad, contener el reclamo de amplios sectores de trabajadores que repudian las políticas de ajuste, y dejarle el camino libre para que luego de octubre se avance con un brutal ataque contra el pueblo trabajador.
Traidores millonarios
Mientras los dirigentes van alejándose cada vez más de toda posibilidad de enfrentarse al Gobierno, de llamar a un paro y de darle continuidad a la movilización del 22 de agosto, donde habían anunciado desde el palco que: “en el próximo confederal se debatirán posibles medidas de lucha”, ahora se transformaron en amigables intenciones de diálogo.
Las internas dentro de la CGT y de algunos sindicatos como el SMATA no se detienen, todas están cargadas de traición para los trabajadores y de negocios millonarios que los ubican muy lejos de la realidad de los trabajadores a los que representan.
Es tal la impunidad de los sindicalistas convertidos en empresarios, que durante la mañana del miércoles la sociedad se enteraba de una noticia que indigna. La hija del histórico líder de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y principal aliado sindical del presidente Mauricio Macri, Gerónimo "Momo" Venegas, dejó en evidencia los negociados en los que habría participado su padre y que le reportaron grandes sumas de dinero que no podía justificar y mantenía a través de testaferros.
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Al mismo tiempo que la hija de Venegas daba cuenta de la fortuna acumulada por el representante histórico de los peones rurales, se sumaba otra noticia en las arcas del potentado sindicato de los Metalmecánicos, SMATA.
La tensión en el máximo nivel de ese gremio, precedida por algún "carpetazo" personal entre los dirigentes enfrentados, desbordó por completo y derivó en una denuncia por el "faltante" de unos 300 millones de pesos en la obra social. Para completar, hubo un allanamiento en la sede central del sindicato. De un lado, el secretario general de los mecánicos, Ricardo Pignanelli; del otro, el dirigente y diputado Oscar Romero. La denuncia por el presunto manejo corrupto de fondos de la obra social partió del sector que lidera Romero y sacudió directamente a su rival, Pignanelli.
El grado de traición que mantienen los dirigentes sindicales que se enriquecen, que dejan pasar cuanto ataque propicie el Gobierno y los empresarios, tiene una directa consecuencia sobre los trabajadores perdiendo el empleo, precarizando sus condiciones y dejando la vida en las fábricas.
Queda muy claro que la burocracia sindical es el principal obstáculo para ponerle un freno a los ataques de los empresarios y sus gobiernos. Es de suma urgencia organizarse de forma independiente junto a los sectores combativos para recuperar los sindicatos y ponerlos al servicio de los trabajadores.