Unificación de las CGT, amenazas de paro, internas con idas y vueltas son parte de la rosca que llevan adelante, tregua indefinida mediante, los dirigentes sindicales.
Sábado 23 de julio de 2016
Juan Carlos Schmid, uno de los que conformaría el triunvirato de la CGT
La Izquierda Diario viene dando cuenta día tras día de las idas y venidas del mundo sindical para resolver la reunificación de todas las CGT. Este jueves pasado, en la sede de la Federación de Sindicatos de Choferes de Camiones, la denominada “mesa chica” de las distintas CGT abrió un nuevo capítulo ante la resolución que se dieron de formar un triunvirato tripartito. Los posibles nombres que formarían el triunvirato serian los de Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña para conducir desde el 22 de agosto la central unificada.
Algunos dirigentes como Carlos Minucci, secretario general de la Asociación del Personal Superior de la Energía Eléctrica (APSEE), rechazó las determinaciones adoptadas por la “mesa chica” y explicó que “la unidad sindical es demasiado grande para depender de pocos dirigentes”, y exigió la participación de su espacio gremial. El “Momo” Venegas, de los peones rurales (Uatre) manifestó que “debe tener una conducción única la nueva CGT” y que a él no lo convocaron para el último congreso donde se estableció la prórroga de la actual conducción de la central obrera. Por el lado del líder de los Peones de Taxis y referente del MASA, Omar Viviani, que propone a Sergio Sasia (UF) como secretario general, se manifestó en contra del triunvirato y aseguró que si se produce tal situación no formarán parte de la comisión directiva.
Mientras estos dirigentes abren mas capítulos de la saga sobre sus internas, los trabajadores mostraron su descontento en diversos puntos del país, como se pudo ver en La Izquierda Diario, con centenares de corresponsales desde los propios lugares donde ocurrieron las manifestaciones. Esto no fue lo que tensionó a estos dirigentes a escuchar con atención el reclamo y repudio activo a los tarifazos.
A lo que si pusieron atención, a pesar de las rosca de sus internas, y que no tiene los mismos ritmos de parálisis, es cuando se habla de gestos que tiene el macrismo y se sientan a negociar, por ejemplo, la plata de las obras sociales.
Es así que en el segundo mes de gobierno de Cambiemos, recibieron 320 millones de pesos para los fondos de las obras sociales y bajaron la persiana en todos los sentidos: silencio, tregua, mientras se daban los despidos y suspensiones en todos los gremios que dirigen.
Podían olvidarse de los trabajadores aunque la estén pasando mal, pero jamás olvidarse de los negocios que significan las obras sociales para estos dirigentes millonarios y traidores. Desde entonces siguieron las presiones para que el Gobierno cumpla su promesa de devolver este año la histórica deuda con las Obras Sociales que asciende a nada menos que 30 mil millones de pesos.
Sale el reparto para todos
El Gobierno de Mauricio Macri se comprometió a concretar la devolución de una histórica deuda con las obras sociales de los gremios cegetistas. Lo hizo, según informó El Cronista, en una reunión semanas atrás, entre tres importantes miembros del gabinete nacional y un puñado de dirigentes de las tres vertientes de las CGT.
La deuda, de casi $ 30.000.000.000 millones, corresponde al denominado Fondo Solidario de Redistribución (FSR). En la reunión mencionada se habría expuesto un detallado esquema de distribución de esos recursos, además de otras medidas para aliviar los costos de obras sociales y prepagas, y anticiparon que solo restaba la decisión política del presidente para poner en marcha el compromiso en el corto plazo.
Precisamente en estos días en que se acerca la unificación de las centrales, y mientras Hugo Moyano y Antonio Caló endurecieron su postura frente al gobierno pero solo en declaraciones alarmantes, los gremios presionan para que el plan de reparto de los recursos del FSR se active este mismo mes con la distribución entre sus prestadoras de un primer desembolso, que involucra unos $2.750 millones correspondientes al pago de expedientes adeudados de la desaparecida Administración de Programas Especiales (APE).
Algunos de los sectores cegetistas sostienen que el gesto oficial deberá efectivizarse antes del 5 de agosto (inicialmente iba a ser el 4), cuando está prevista la realización del plenario de unidad en el que se definirán, a través de un pronunciamiento público, los lineamientos centrales de la posición política que asumirá la central “unificada”.
El Gobierno apuraría el acuerdo por el pago de los fondos adeudados en un intento por descomprimir el malestar gremial y evitar que la nueva CGT de unidad debute el 22 de agosto con una “declaración de guerra hacia su administración”.
El esquema consensuado entre ministros y gremialistas contempla, además del desembolso inicial, la entrega a las obras sociales de alrededor de $ 14.000 millones del FSR en bonos que no podrán ser vendidos por los gremios por un plazo de entre 3 y 4 años, en tanto que otros $ 4.000 millones pasarán a integrar un fideicomiso destinado a financiar los tratamientos por discapacidad, alta complejidad y otras prestaciones especiales.
Siguen los gestos y los millones
Durante la semana se rumoreaba que Macri jugaría una carta más para sentarse a negociar con los sindicalistas y giró al senado un proyecto que trae alivio para los dirigentes de las CGT. Declaraba José Luis Lingeri, uno de los especialistas del sindicalismo en el tema “obras sociales”, consideró que esa iniciativa “es un paso trascendental en materia sanitaria, no solo para las Obras Sociales, sino también para todo el sector salud”.
“Las llamadas “nuevas tecnologías” de los últimos años, que incluyen a los nuevos medicamentos, los nuevos procedimientos de diagnóstico y las nuevas terapéuticas, están “encareciendo el costo de la atención médica” en todo el mundo y los principales afectados son nuestros afiliados” sostuvo el titular del gremio de Obras Sanitarias.
De cara al proyecto que establece la creación de una Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología, enviado recientemente por el gobierno al Senado de la Nación, sólo la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) viene cumpliendo funciones para evaluar “efectividad, calidad y seguridad” en los productos que se incorporan.
“Nos falta otra vuelta de rosca, que es justamente contar con una agencia que evalúe “el costo efectividad” de estas nuevas tecnologías y definir su incorporación o no al Programa Médico Obligatorio (PMO)”, dijo Lingeri, para quien debe quedar claro que esa futura agencia no viene a reemplazar a la ANMAT: “Su función es complementaria”, concluyó.
El descontento que demostraron los ruidazos y diversas medidas que tomaron los trabajadores la semana pasada contra los tarifazos, no los movió de sus sillones desde los cuales negocian y acuerdan a espaldas de sus representados.
Algo completamente opuesto ocurrió en muchos lugares de trabajo, donde los sectores combativos de trabajadores –influenciados por el PTS en Frente de Izquierda- dieron debates, convocaron asambleas e impulsaron la participación activa en muchas de las medidas que se expresaron en el país. Un claro posicionamiento activo ante las medidas de ajuste y ataques que lleva adelante el gobierno con la complicidad y parálisis total de la burocracia sindical.