Ante el fin de la “prórroga de mandatos por la pandemia”, vuelven las elecciones sindicales. La CGT tiene que elegir autoridades. ¿Habrá lista única, enfrentadas, o congreso de delegados de base?
Ulises Valdez @CLAVe
Viernes 16 de julio de 2021 09:31
Aunque no se la vé, la CGT está “a pleno”. En julio ya inauguró su nueva página web, tuvo reuniones con el Gobierno por las obras sociales y varias reuniones de lo que conocemos como “la rosca sindical”. El vencimiento de la “prórroga de mandatos por la pandemia” que había dispuesto el Ministerio de Trabajo a principios de 2020, obliga a discutir quién va a dirigir la central obrera en la “pospandemia”.
Según el periodista Mariano Martín (Ambito), “la CGT tuvo su primera cumbre exploratoria de una fórmula de unidad para la renovación de autoridades pautada para este año. Fue la semana pasada en el gremio de estatales UPCN con la participación de referentes de los sectores más tradicionales, los denominados “gordos” y los “independientes” que sostienen la actual conducción, y de aliados de Hugo Moyano”.
Entre los invitados estuvieron también Omar Maturano (maquinistas de trenes de La Fraternidad) y Juan Carlos Schmid (portuarios), hoy alejados de Moyano.
La ronda de “consultas” incluye a otros sectores del sindicalismo peronista, como el Semún del ferroviario Sergio Sasia (Sindicatos en Marcha por la Unidad Nacional).
El plan de la “mesa chica” que hoy conduce la CGT es proponer a los distintos sectores la reedición del triunvirato. Esa fue la fórmula elegida en 2004 para integrar a distintos sectores de la central, a través de la fórmula Moyano-Rueda-Lingieri. Poco tiempo después el camionero “coparía” la central hasta su ruptura con el kirchnerismo.
Pero la negociación no está cerrada. Además de los sectores antes nombrados, dentro de la CGT hay otras corrientes que mantienen su peso, como la del “eterno” Luis Barrionuevo, que sigue teniendo a Carlos Acuña en el consejo directivo, o la Corriente Federal de Trabajadores que dirige el bancario Sergio Palazzo pero tiene peso en la CATT a través de gremios aeronáuticos.
El sindicalismo tiene una preocupación, hay que reconocer, que va más allá de los cargos. En un momento de crisis, donde se está aplicando un ajuste que continuará, la CGT está llamada a jugar un rol de contención al malestar creciente en la clase trabajadora. Por las buenas o por las malas, como ha sido siempre. Por eso intenta mostrarse menos fragmentada.
El cronograma de recambio de autoridades tiene el 20 de octubre como fecha posible de un congreso confederal cegetista. Una fecha paradójica: una fecha como esa, pero de 2010, una patota sindical de un dirigente de la CGT (José Pedraza) mataba a Mariano Ferreyra y hería a varios trabajadores ferroviarios y desocupados.
Lo que no hay dudas, más allá de si es lista única o elección, un secretario general o triunvirato, es que la decisión será de espaldas a millones de trabajadores. La rosca en Azopardo se trasladará luego al poroteo entre los distintos sectores, donde los “delegados” que participarán de cualquier tipo de elección serán puestos a dedo e irán con sobre en mano al congreso.
¿No sería más democrático una elección directa o un congreso de delegados de base elegido en los lugares de trabajo?