Mientras el triunviro Schmid se reunió con Triaca para retomar el diálogo con el Gobierno, algunos dirigentes de la central siguen hablando de un paro que no parecen querer convocar.
Martes 5 de septiembre de 2017 12:00
El secretario general adjunto del sindicato de Camioneros y secretario gremial de la CGT, Pablo Moyano, afirmó ayer que “no se descarta” que la central sindical convoque a “un paro general, no se descartan otras movilizaciones”.
El dirigente sindical, quien se quejó porque “este Gobierno desprecia a los trabajadores”, sostuvo que en la reunión del 25 de septiembre “se va a discutir dentro de la CGT cómo se sigue confrontando a este Gobierno que no escucha y que no recibe a los trabajadores”.
“Nosotros no somos Brasil. En la primera que quieran meter la reforma se viene una pelea importante”, esgrimió el dirigente camionero al ser consultado sobre una posible intención del Ejecutivo de aplicar una modificación al régimen laboral.
La CGT y sus dirigentes acostumbran hacer declaraciones amenazantes contra el Gobierno pero de parte de algunos dirigentes. Otra cosa muy distinta son los hechos.
Mientras Moyano vocifera por un lado, otros dirigentes se sentaban a negociar con el Gobierno. Tienen en común el hecho de que ninguno hace nada concreto para frenarle la mano al ajuste del Gobierno y las patronales.
Ayer, como si fuera un diálogo a través de los medios, Andrés Rodríguez le contestaba a Moyano que “no es momento para hacer un paro”. El titular de UPCN es el primero en blanquear públicamente que el 25 de septiembre una porción de la CGT pedirá moderar (aún más si es posible) las protestas.
Rodríguez intentó matizar las declaraciones de Schmid del pasado 22 de agosto. “En ningún momento afirmó que se iba a realizar un paro”, dijo el “Centauro”, como es conocido el dirigente burocrático de estatales por poseer caballos de carrera.
Las declaraciones de Pablo Moyano no son nuevas. Hace meses que el dirigente de Camioneros hace trascender amenazas de ruptura que nunca se concretan. En lo concreto se subordina a esa “mayoría” de la conducción que opta por negociar con el Gobierno.
Desde la Corriente Federal, afín al kirchnerismo y encabezada por el bancario Sergio Palazzo, han estado entre los más críticos. Sin embargo, tampoco han convocado acciones o medidas que rompan aunque sea parcialmente la tregua. Lo mismo ocurre con la conducción de las distintas vertientes de la CTA.
Estos dirigentes deberían pasar “de las palabras a los hechos”. Si realmente quieren enfrentar los ataques del Gobierno deberían, por lo menos, convocar a asambleas para que los trabajadores discutan como llevar adelanta medidas de lucha.
Mientras continúan los reclamos contra los despidos, como muestra la emblemática lucha de los trabajadores de PepsiCo, la dirigencia sindical sigue dividida entre quienes negocian con el Gobierno abiertamente y quienes amenazan con medidas de lucha que no parecen querer llevar adelante.