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Red Internacional
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Salarios. UOM: Caló arregló por detrás de la inflación y miles de metalúrgicos siguen en la pobreza

Caló lo hizo otra vez: cerró con las cámaras empresarias un salario que deja a miles de trabajadores rozando la línea de pobreza. La cifra de 45% en tres cuotas queda además 10 puntos por debajo de la inflación estimada.

Ulises Valdez @CLAVe

Miércoles 16 de marzo de 2022 11:29

Este lunes se cerró la paritaria de la Unión Obrera Metalúrgica. Antonio Caló acordó con las cámaras empresarias un aumento del 45% en 3 cuotas. La posibilidad de una reapertura quedará supeditada a las negociaciones entre el gremio y los empresarios, pero también a la política económica que hoy controla el Fondo Monetario.

Según difundió el gremio, la suba tendrá un primer tramo de 18% con los sueldos de abril, 15%, con los de julio y el 12% con los de octubre.

El número queda por debajo de la inflación estimada por el Banco Central y decenas de consultoras, que fijaron cerca del 55% el aumento de precios anual. Si tomamos en cuenta los datos que se conocieron ayer, el pronóstico está confirmado. Como mínimo.

Desde el secretariado de la UOM también señalaron que el Ingreso Mínimo Global de Referencia (IMGR), el piso que debería cobrar cualquier metalúrgico “en blanco”, pasará de 66 mil pesos a 95 mil. Hay que aclarar que esta cifra es en “bruto”, por lo que con los descuentos (jubilación, obra social, sindicato, seguro, etc) la cifra queda en un nivel similar a la “canasta básica total” de 79 mil pesos, aunque en muchas ciudades y provincias esa cifra supera los 85 mil.

Una aclaración importante: según una de las cláusulas, las empresas "en situación de crisis" podrán incumplir el acuerdo. Eso incluye las empresas en programas como el Repro o Procedimientos Preventivos de Crisis, pero también con definiciones tan ambiguas como “dificultades y suspensiones de personal”.

El acuerdo fue firmado entre la UOM y las cámaras del sector, en forma “privada”, o sea sin la participación del Ministerio de Trabajo. Lo “privado” incluye también la falta de consulta a los cientos de miles de metalúrgicos que no pudieron opinar sobre sus salarios y condiciones laborales.