Con 113 votos a favor se aprobó proyecto que sanciona con penas de hasta 540 días y multa de 20 UTM las acciones de connotación sexual que violenten en espacios públicos. ¿Se puede así enfrentar la violencia hacia las mujeres?
Martes 12 de abril de 2016
En el marco de los últimos debates respecto al acoso sexual y violencia hacia las mujeres, la Cámara de Diputados aprobó, con 113 votos a favor, proyecto de ley que sanciona el acoso sexual callejero. La iniciativa deberá pasar al Senado a segundo trámite legislativo.
Según la visión del proyecto, es acoso sexual cuando de manera abusiva, y en lugares públicos, se realiza una acción sexual distinta del “acceso carnal”, que implique hostigamiento, intimidación, hostilidad, degradación, humillación o un ambiente ofensivo para una mujer.
El proyecto establece que quien realice alguna acción sexual que implique contacto corporal contra una persona mayor de 14 años, será penado con presidio menor en su grado mínimo (desde 61 días a 540 días). Si los hostigamientos son de carácter verbal o mediante gestos obscenos, se impondrá la pena de multa equivalente a una Unidad Tributaria Mensual (UTM). En el caso de que la persona sea grabada o fotografiada, la multa oscilaría entre las 5 y 10 UTM, y si el registro es divulgado por medios de difusión, la pena bordearía entre 10 a 20 UTM.
¿Se puede erradicar así la violencia de género hacia las mujeres?
Si bien, la aprobación del proyecto que sanciona el acoso sexual callejero puede ser visto como un paso adelante por muchas mujeres, porque claramente expresa que el problema de la violencia hacia las mujeres se está visibilizando muchísimo más, lo que no es menor; hay que tener claro que el hecho de que ahora parlamentarios estén legislando una medida para “evitar” el acoso sexual hacia las mujeres, tiene directa relación con las últimas manifestaciones que han protagonizado mujeres en las calles y en base a su organización.
Por otra parte, que ninguna ley podrá resolver ni terminar el problema de la violencia hacia las mujeres mientras se mantenga este sistema patriarcal y de explotación sobre millones de mujeres y hombres trabajadores para satisfacer a una minoría.
Ni las penas de cárcel ni las sanciones terminarán con este flagelo, más bien buscarán fortalecer las instituciones del Estado, igual de responsables en la violencia a las mujeres, como quedó demostrado con la represión de la policía a la manifestación contra la violencia a las mujeres en el pasado mes de marzo. Será sólo la organización independiente de las mujeres junto a los trabajadores y estudiantes que podrán terminar con esta violencia estructural, enfrentando a sus enemigos, los empresarios y su Estado.
Ninguna autoridad ni ley puede suplir algo tan concreto como son las últimas movilizaciones y protestas protagonizadas por mujeres trabajadoras, estudiantes, intelectuales, mapuche. El primer puntapié de este año fue la marcha del 8 de marzo que congregó a 25 mil personas sólo en Santiago; luego de eso, han sido diversas las protestas que se han hecho por el derecho al aborto, contra los femicidios y contra la violencia machista en distintas regiones del país como en Antofagasta y Temuco, por ejemplo, donde varias han sido hasta reprimidas.
Recordemos, incluso, que la policía reprimió brutalmente a las mujeres que se manifestaron contra los femicidios cerca de La Moneda, situación descriteriada que fue denunciada hasta por organismos internacionales. ¿Cómo puede ser que las mujeres que están exigiendo fin a la violencia hacia ellas, sean golpeadas, manoseadas y detenidas por manifestarse? ¿De esto alguna autoridad se refirió? Ninguna.
En este sentido, es imprescindible dejar claro que sólo con la organización de las mujeres, es que la violencia machista, los casos de acoso sexual, de abuso, de maltrato, pueden ser denunciados y enfrentados. Ninguna ley que viene de un Parlamento corrupto y que por años ha ignorado los problemas de las mujeres, va a solucionar un problema estructural que responde a una sociedad machista y patriarcal desde sus cimientos. Cabe mencionar que dicho proyecto de ley ni siquiera toma en cuenta a las niñas menores de 14 años que también son violentadas y acosadas en las calles.
No es menor que el mismo Parlamento que ahora aprueba el proyecto contra el acoso sexual callejero, es el que le prohíbe a millones de mujeres el derecho al aborto y a decidir sobre sus cuerpos. Son aquellos diputados y senadores los que hacen caso omiso a las miles de muertes anuales por abortos clandestinos, o a los femicidios que van en escalada en el país.
Para enfrentar el machismo, la violencia y discriminación hacia las mujeres, la clave está en reconocer dónde están las fuerzas, y estas residen en la auto-organización, tal como lo hicieron los estudiantes y profesores en la Universidad de Chile, los que protagonizaron una lucha ejemplar contra el acoso sexual y abuso de poder, y que terminó en la destitución del profesor acusado. Si no hubiese existido movilización que respaldara la denuncia que realizó la estudiante, las autoridades no se hubiesen inmutado ante estos hechos que son totalmente recurrentes en los espacios de estudio y trabajo.
Ese fue el apoyo y la fuerza que permitió expulsar a un profesor acosador, que permitió que este hecho saliera en otros medios de comunicación y fuese difundido. Es decir, es la auto-organización y movilización lo único que realmente le puede dar visibilidad y respuesta a esta problemática estructural de la sociedad. Sin las miles de mujeres en la marcha del 8 de marzo, sin las protestas contra los femicidios y la violencia machista, sin las manifestaciones a favor del aborto en distintas regiones del país, es imposible que hoy se haya aprobado un proyecto de ley a favor de las mujeres. Cualquier cambio y demanda será conquistado sólo confiando en las propias fuerzas; en este caso, la fuerza de las mujeres trabajadoras, de las estudiantes, jóvenes, mujeres de la diversidad sexual y de los sectores más precarizados y oprimidos, terminando con este sistema de explotación y de opresión social a los trabajadores, las mujeres y la juventud.