Enrique Paris, ex Presidente del Colegio Médico, integrante del directorio de la Clínica de las condes, ex asesor de Bachelet y Piñera en los programas de salud, férreo defensor del Gobierno de derecha y del ex Ministro Mañalich, llega al Ministerio de Salud. Cambio de gabinete que deja al descubierto un Gobierno débil, responsable de miles de muertes y con una estrategia ineficiente para enfrentar la crisis.
Domingo 14 de junio de 2020
Se fue Mañalich y llega Enrique Paris, médico con un amplio currículum de trabajo político, no tan solo con Sebastián Piñera, sino que también en el Gobierno de Michelle Bachelet, como asesor de salud, definiéndose hipócritamente con una postura política independiente a algún partido. Sin embargo, está clara su decantación por la derecha, con las constantes defensas al gobierno y al ex-ministro Mañalich por la diferentes criticas que han recibido por su fracaso rotundo de estrategia contra la crisis sanitaria, declarando en entrevista con Canal 13: “Lo que se requiere es unidad, colaboración, entendimiento, diálogo y no salir reclamando por todo. En este momento tenemos que luchar en contra del virus y no en contra del gobierno”, respuesta ante las criticas de Izkia Sichez, Presidenta del Colegio Médico (COLMED) hacia el manejo ineficiente del Gobierno por la crisis sanitaria, con cifras de contagio en alza, los hospitales entraban en colapso y fuertes críticas por parte de expertos y la población hacia el ex Ministro Mañalich.
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En este contexto, asume Paris al ministerio, llamando al dialogo y unidad nacional para trabajar con los “distintos sectores” afirmando que: “Lo único que nos debe unir es la salud de nuestro pueblo”, lo cual es una total farsa, debido a que sigue la misma estrategia política-sanitaria del gobierno de Piñera cuando estaba el ministro saliente, como el llamado a la "unidad" y el "deber político" con el acuerdo nacional, no enfocándose mejorar las condiciones de trabajo de los funcionarios de salud como de los trabajadores que deben seguir en sus puestos laborales, nulas medidas sanitarias, escasez de camas, y una nula crítica por el ocultamiento de las cifras de fallecidos que eran más de 5 mil, en donde incluso tiempo antes recalcó que la “culpa no es del gobierno, la culpa es del virus”.
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Medidas desesperadas: un gobierno débil golpeado por la crisis social y económica
El gobierno esta débil; muestra de ello es el llamado a unidad nacional y la renuncia de Mañalich para "calmar los ánimos", buscando contener mayores críticas y movilización social. Sin emabrgo, debemos tener en cuenta de que no se trata de una victoria, ya que solo cambia el rostro del ministerio, pero no la estrategia sanitaria ni la política de fondo. Los ataques al pueblo siguen siendo criminales, con masivos despidos amparados por la Ley de Protección del Empleo, un alza en el sector más precario de contagios y el hambre, con hospitales colapsados, cuarentenas ineficientes y alza masiva de muertes por Covid-19.
Ante el desinterés las provocaciones y los ataques del Gobierno, debemos luchar y organizarnos y decir fuerte ¡Fuera Piñera! porque no basta con un cambio de gabinete, ni de acuerdos nacionales para la unidad, porque las soluciones son de fondo y con un gobierno criminal que asesinó decenas de personas y reprimiendo brutalmente a la población durante revuelta, hoy también es responsable de las miles de muertes por las crisis del COVID. En definitiva, lo que buscan no es el bienestar de las personas, sino que aprovecharse de la pandemia, para aumentar sus ataques, cambiando de rostro, pero manteniendo todo tal cual como está.
Es necesario la lucha por un programa de emergencia que considere testeos masivos, el uso gratuito de albergues y residencias de calidad para hacer cuarentena, exigencia de insumos básicos para la población, cierre de empresas no esenciales y la reconversión de empresas estratégicas para la generación de mascarillas, alcohol gel, esto gestionado por las y los trabajadores en conjunto de la población, así como un ingreso de emergencia de $500.000 para la población. Debemos acabar con los mercaderes de la salud.