Las denuncias de corrupción K sirvieron al oficialismo hasta determinado momento. Ahora, funcionarios amarillos empiezan a ser señalados por el tema.
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Sábado 20 de agosto de 2016
Fotografía: wikimedia
Las escenas se repiten. Denuncias, sobres, bolsos y en el medio dólares, muchos dólares. La cuestión perturba a funcionarios de todo el arco político, porque parece que no importa la filiación partidaria cuando se trata de “bolsitos en el placard”, o de maniobras raras.
Luego de la cruzada mediática contra funcionarios Kirchneristas por causas de corrupción, ahora los representantes del oficialismo empiezan a aparecer en los diarios con la palabra “corrupción” asociada, aunque con mucha benevolencia y aun en el plano de la sospecha.
Una buena
Recientemente, el vapuleado Aranguren recibió una buena noticia en el marco de la crisis por el fallo judicial contra el tarifazo. El fiscal en lo Penal Económico Emilio Guerberoff, lo sobreseyó en la causa en la que se lo investigaba por comprar US$ 4,5 millones en enero de 2014.
El actual ministro de energía se desempeñaba como CEO de Shell y quien fuera ministro de economía por entonces, Axel Kicillof, lo acusó de ser el principal propulsor de la devaluación. La denuncia impulsada formalmente por la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), surgía a partir de que la petrolera compró altas sumas de la divisa a un costo mayor a 8 pesos, cuando la cotización era menor.
Fundación Defraudar
Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, revestía hasta estos días un nivel de exposición bastante menor que Aranguren. Sin embargo, ahora también está siendo blanco de acusaciones por corrupción. Ayer, un fallo de la Sala II de la Cámara Federal porteña revocó el sobreseimiento dictado por el juez Lijo para el funcionario, en una causa que lo investiga por el delito de defraudación pública.
La causa que cobra nuevo impulso ahora se inició en 2015, también por una denuncia de la Procelac en medio de la campaña presidencial. Por entonces Lombardi era ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires. El pedido de la fiscalía apunta profundizar la investigación para determinar si hubo maniobras para desviar dinero del Estado a la fundación Pro, Pensar.. En la causa también está imputado el presidente de la fundación, Matteo Goretti.
Un botín en mi placard
Otra funcionaria de primera línea del oficialismo salpicada por escándalos, es la vicepresidenta Michetti, quien fue imputada la semana pasada por las dudas sobre el origen del dinero robado de su casa el 22 de noviembre pasado. El hecho también tuvo lugar en el marco de las elecciones presidenciales.
Además ayer, la agencia DyN aseguró haber accedido a la declaración judicial de la empleada doméstica de Michetti. Según el cable de la agencia, la trabajadora declaró que Gabriela le encargaba a ella la tarea de guardar dinero en un placard, no en bolsos sino en sobres.
Michetti calificó las declaraciones como infamias y afirmó que su empleada nunca podría haber dicho algo como eso. Aunque, a juzgar por lo que supuestamente percibe la mujer como salario, no sería extraño. Siempre según DyN, la empleada declaró que cumple “un horario habitual de ocho horas, de lunes a viernes” y percibía en aquel entonces “mil pesos por semana” de salario en negro.
En este contexto, se da el primer desplazamiento por corrupción de un funcionario amarillo, Juan José Goméz Centurión. El Director de la Dirección General de Aduanas fue desplazado por el titular de la AFIP, Alberto Abad, a raíz de dos denuncias penales por corrupción.
Escupir para arriba
Es imposible olvidar la ayuda de los grandes medios como el Grupo Clarín o el diario La Nación, para que pase como una simple anécdota la denuncia por Panama Papers, que salpica a Macri y a muchos funcionarios Pro. En esos momentos José López era crucificado por lanzar bolsos con dólares en el convento y Cristina Kicrhner pasaba frecuentemente por los Tribunales Federales de Comodoro Py.
El oficialismo hizo uso y abuso de la cuestión “corrupción” como vía de distracción ante los efectos “indeseados” de su política de ajuste. Al descontento social creciente había que disimularlo de alguna forma y la “pesada herencia”, que ya no cuajaba como justificativo ante la catarata de medidas impopulares, debía lucir como algo más pesado aun. López y sus bolsos cargados de dólares llegaron justito.
Sin embargo, tal como sostuvo el principal editorialista de La Nación en una entrevista a La Izquierda Diario, “esa excitación moral” producida en la población a partir de las denuncias por corrupción, en determinado momento podía jugarle en contra al mismo Gobierno.
Los funcionarios de Cambiemos son parte de la misma casta que tiene como objetivo enriquecerse con la política a través de sus funciones en el Estado. Por eso no “cierran” las declaraciones de Aranguren cuando asegura que los tarifazos no tienen nada que ver con favorecer a las empresas de energía y las petroleras. Por eso Michetti se pone nerviosa y brinda distintas versiones a la hora de explicar de dónde salió la plata que tenía guardada en el ropero. Por eso Lombardi no pudo ocultar bien esos pases de dinero del Estado a la fundación de su fuerza política.
Cambiemos, así como con muchos otros aspectos, en cuanto a la corrupción no puede sostener de ninguna forma su propio discurso. Por las dudas, seguramente muchos de sus funcionarios deben estar pensando en pagarles más a sus empleados y cómo no, a algunos medios.