Se trata de un grupo dirigido por el expresidente del IPCC. Los expertos piden mayores esfuerzos para cumplir con el Acuerdo de París contra el calentamiento global, que está a punto de entrar en vigor.

Roberto Andrés Periodista @RoberAndres1982
Jueves 6 de octubre de 2016
El jueves pasado, en una conferencia de prensa y a través de un informe titulado La verdad sobre el cambio climático, un grupo de siete especialistas, encabezados por Robert Watson, expresidente del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), afirmó que el Acuerdo de París, firmado por 195 países en ese momento y ratificado recientemente por China, Estados Unidos, India y el Parlamento Europeo, es insuficiente.
Según los especialistas, mucha gente cree que el cambio climático es “abstracto, lejano e incluso polémico”. Sin embargo, en realidad el planeta está calentándose “más rápidamente” de lo previsto, señaló Watson, profesor de la Universidad de East Anglia y director de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios del Ecosistema.
El objetivo del Acuerdo de París es el de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para estabilizar la temperatura promedio global alrededor del 1,5° C por sobre los niveles preindustriales, y así evitar que para finales de siglo la temperatura aumente los 2° C considerados como de no retorno. Superar dicho punto implicaría un calentamiento global exponencial de consecuencias catastróficas para todo el planeta, como lo señala la propia ONU. Sin embargo, según este grupo, el objetivo se vería incumplido ya en 2050. Y agreguemos que en julio la temperatura ya alcanzó los 1,3° C, según la NASA.
El análisis dirigido por Watson y realizado por la Fundación Ecológica Universal recuerda que la Organización Meteorológica Mundial (ONU) ya ha certificado este aumento. El 2015 fue el año más caliente de la historia y probablemente el 2016 sea peor que 2015, ya que durante los primeros seis meses del año, que son los que imponen las mayores temperaturas, estuvo acompañado por el fenómeno de El Niño, dando un promedio de 1,05° C por sobre la era preindustrial. Pero julio alcanzó 1,3° C por encima constituyéndose en el 15° mes consecutivo de calor sin precedentes y en el mes consecutivo 378° con temperaturas por encima del promedio de todo el siglo XX. Agosto ha sido el agosto más caliente de la historia y septiembre batió records en cuanto a concentración atmosférica de dióxido de carbono (CO2), superando durante todo el mes las 400 ppm, algo inédito en 800 mil años. Solo en 2012 la concentración de CO2 era de 390, aumentando 10 ppm en solo cuatros años, mientras que en 2013 la temperatura promedio global estaba en 0,85° C por encima de la era preindustrial, aumentando 0,2° C en comparación con el primer semestre y 0,45° C en comparación con julio de 2016. Y desde el 2011 al 2015 el aumento fue de 0,7° C. Estamos al horno.
En este sentido “las sequías, las inundaciones, las tormentas y los incendios forestales ocurrirán más a menudo, mientras que el planeta continuará calentándose”, según advierte el informe. La preocupación principal no se debe al objetivo oficial global de limitar el aumento a 2° C, sino a las consecuencias que tendría este incremento para el clima del planeta. En particular, “el número de fenómenos climáticos podría duplicarse en los próximos veinte años y se intensificará su impacto sobre los recursos hídricos, la producción de alimentos y la salud humana, así como los servicios y las infraestructuras en las áreas tanto urbanas como rurales”.
Según el grupo de Watson, en 2030 ya se podría llegar al incremento de 1,5 grados, y en 2050 se estaría en el nivel de los 2° C, aunque se apliquen los recortes de GEI previstos en el Acuerdo de París. Todo esto sin considerar otros factores como la liberación de metano del Ártico y el Permafrost siberiano, que no haría más colocar el asunto fuera de control.
Aunque Watson reconoce la importancia del sistema de compromisos previsto en el Acuerdo de París, estos, que son presentados por 189 países que acumulan el 98 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, son considerados insuficientes, ya que “solo contribuirán a reducir la trayectoria de las emisiones de gases de efecto invernadero global en comparación con la tendencia actual”.
El 83 % de esos planes nacionales de reducción de emisiones -que se deberán aplicar entre 2020 y 2030- son condicionados a que les llegue financiación desde el fondo de 100 mil millones de dólares anuales, previsto en el acuerdo. El análisis presentado este jueves establece que, si solo se aplicaran los planes no condicionados, las emisiones mundiales no solo no se reducirían, sino que crecerían hasta un 6% en 2030 respecto a los niveles actuales. Si se incluyen los planes condicionados y los que no lo están, simplemente se lograría que las emisiones se estancaran y fueran las mismas que en este momento en 2030.
El análisis de Watson concluye que, con los planes actuales, los países emitirán un 33 % más de gases de efecto invernadero en 2030 que lo requerido, según los científicos, para lograr cumplir con el objetivo de los dos 2° C a final de siglo.
En el anexo del Acuerdo de París ya se reconocía que los esfuerzos no eran suficientes. Según ese texto, para cumplir con la meta de los 2° C en 2030, se deberían emitir 40 gigatoneladas de gases de efecto invernadero anuales. Pero, con los esfuerzos presentados por los firmantes del pacto, ese año se rondarán las 55 gigatoneladas, unas 15 más de lo requerido.
Por eso, en el acuerdo también se establece que en 2018 los planes se deberán revisar al alza. “Es necesario doblar o triplicar los esfuerzos”, ha insistido este jueves Watson respecto a esa revisión. “El cambio climático está ocurriendo ahora y mucho más rápido de lo previsto”, añadió.
Junto a Watson participaron del informe los argentinos Pablo Canziani, investigador del Conicet y especialista en cambio climático; Liliana Hisas, directora ejecutiva de la oficina en los Estados Unidos de la Fundación Ecológica Universal; Nebojsa Nakicenovic, subdirector del Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados, en Austria; Carlo Carraro, director científico de la Fundación Eni Enrico Mattei, de Italia, y vicepresidente del Grupo de Trabajo III del IPCC; James McCarthy, profesor de oceanografía de la Universidad de Harvard y copresidente del Grupo de Trabajo II del IPCC, y José Goldemberg, presidente de la Fundación de Investigación de San Pablo.