La ministra de Interior, Amber Rudd, propuso revisar la contratación de extranjeros pues consideró que muchos empleos “pueden ser cubiertos por británicos”.
Miércoles 5 de octubre de 2016
Foto: La primera ministra británica, Theresa May/ EFE
Rudd dijo que se necesita poner mayores límites a la contratación de extranjeros y a la entrada de estudiantes de otros países. El portavoz laborista de Interior, Andy Burnham, calificó la idea de "racista".
El Gobierno ha anunciado su intención de obligar a las empresas británicas a publicar una lista de sus trabajadores extranjeros y de endurecer las condiciones para contratar a personas de fuera del Reino Unido.
La ministra de Interior, Amber Rudd, ha señalado que esos planes tienen como objetivo evitar que los extranjeros "se queden con trabajos que los británicos deberían hacer". "Este protocolo garantizará que los extranjeros vienen a rellenar huecos del mercado laboral, no a quedarse con los puestos de trabajo de los británicos".
Rudd avanzó también su intención de restringir la matriculación de estudiantes no británicos en las universidades del Reino Unido y tomar medidas para aumentar la proporción de médicos británicos en el sistema público de salud.
El proyecto de los conservadores suscitó las críticas del director general de la Asociación de las Cámaras de Comercio británicas, Adam Marshall, para quien la obligación de revelar la proporción de trabajadores extranjeros perjudicaría a las empresas. "Muchas compañías verían con pena que el hecho de que tener una plantilla internacional fuera visto como un signo de vergüenza", lamentó Marshall.
Por contra, la conferencia sindical británica TUC, que representa a 45 sindicatos y cuenta con cerca de 6,2 miembros en el Reino Unido, subrayó en un comunicado que el país necesita "manejar mejor la inmigración".
"Los trabajadores británicos han sufrido la mayor caída en los salarios de cualquier país desarrollado tras la crisis", alertó la central sindical, que pide "actuar con dureza con las empresas que bajan los salarios".
El líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, acusó hoy al Gobierno de la primera ministra, Theresa May, de promover la "xenofobia y el odio" contra los extranjeros con las medidas que ha propuesto para restringir la contratación de no británicos en el Reino Unido.
"Los líderes del Partido Conservador han descendido hasta cotas todavía más bajas esta semana. Han encendido la llama de la xenofobia y el odio en nuestras comunidades y han tratado de culpar a los extranjeros de sus propios fallos", declaró Corbyn.