A pesar de estar garantizado por ley el acceso a anticonceptivos en el sistema de salud público, muchas veces su entrega se ve mermada por falta de recursos u otros problemas que dejan a las mujeres jóvenes y pobres sin acceso.
Sábado 21 de julio de 2018
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la región de América Latina el uso y conocimiento de métodos anticonceptivos es del 67% (2017). La realidad en Chile marca una brecha abismal, no solo en los obstáculos que se presentan en la entrega oportuna de anticonceptivos gratuitos, sino en la carencia de educación sexual en los establecimientos educacionales y de salud.
Según Estudio promovido por la Federación Internacional de Planificación Familiar, Región del Hemisferio Occidental (IPPF/RHO), que consistió en aplicar encuestas a especialistas de salud sexual y reproductiva en Chile, y otros países de la zona; Brasil, Argentina, Colombia y México. Los resultados revelaron que Chile tiene uno de los índices más bajos arrojados fueron en un 24% sobre educación integral sobre salud, derechos sexuales y reproductivos. Esto evidencia la inexistencia de programas curriculares como asignatura en los establecimientos educacionales públicos.
Dicha encuesta mostró además que las dificultades en el acceso de métodos anticonceptivos en la salud primaria pública, en específicos CESFAM , CESCOF y Postas Rurales. Los servicios de salud carece de equipos multidisciplinarios que permitan abordar la entrega de este derecho.
Según datos del Ministerio de Salud, en Chile, en 2006, cerca de 37.000 nacimientos fueron de madres de entre 15 a 19 años de edad. En las últimas dos décadas, la proporción de nacimientos de madres jóvenes del total de nacimientos aumentó desde un 13,8% en 1990 a 16,2% entre los años 1998 a 2002 y luego bajó a 14,9% en 2003 y 2004. En 2007, la tasa de fecundidad en jóvenes de 15 a 19 años fue de 49 por cada mil jóvenes.
En Chile los embarazos juveniles en particular de los estratos socioeconómicos más bajos, estarían fundados no solamente en la responsabilidad individual que se le otorga a las escolares que se embarazan, sino también en la responsabilidad del Estado y de sus políticas de salud. Según estudio del MINSAL (2010) “Los hijos e hijas de madres adolescentes tienen mayores riesgos de mortalidad, bajo peso al nacer, nacimiento prematuro, bajos resultados en el Apgar, de sufrir de abuso físico, atención negligente, desnutrición, retardo en su desarrollo físico, cognitivo, y emocional, y de tener problemas de desempeño educacional y problemas de conducta”. Además, las madres adolescentes y sus hijos e hijas tienen mayores probabilidades de obtener bajos logros en su educación, tener otros embarazos adolescentes y de vivir en una pobreza persistente”
La falta de acceso a métodos anticonceptivos que reproduce el mismo sistema de salud, según estudio del MINSAL se explicaría por la falta de conocimiento de la población de su acceso oportuno, en la cual no se logra incluir a los jóvenes en el acceso a estos servicios de salud, interrumpiendo el uso continuo y adecuado de anticonceptivos.
En Chile las barreras que se evidencian en la salud pública respecto de la sexualidad adolescentes es que la juventud tiene desconocimiento y confusión sobre el uso de los métodos anticonceptivos y la educación sexual efectiva hacia los jóvenes por la falta de protocolos de atención a jóvenes, escasez de equipos profesionales especializados, el déficit en infraestructura en los centros de salud, carencia de insumos médicos, escasa vinculación de los centros de salud con su entorno, entre otros.
Actualmente, el sistema público de salud cuenta con ocho métodos anticonceptivos para ofrecer de forma gratuita en la Atención Primaria de Salud, incluida la Píldora anticonceptiva de Emergencia de Levonorgestrel, Anticonceptivo oral combinado (estrógeno y progesterona), Anticonceptivo oral progestágeno solo (levonorgestrel), Anticonceptivo inyectable combinado mensual, Anticonceptivo inyectable de progestina sola (trimestral), Dispositivo intrauterino (T de Cobre), Implante subdérmico de etonogestrel y Preservativo masculino (condón).
Educación Sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir
Sabemos que la realidad muestra el conservadurismo que aún impera en la moral en torno a la educación sexual, por la presencia de la iglesia catolica subsidiada por el Estado. Esto se evidencia en el bajo nivel de educación sexual que presenta el país. Se priorizan asignaturas como Religión en vez de educación sexual, filosofía, educación artística o musical. Que día a día continúa el embarazo de jóvenes escolares más pobres es una realidad que parece no importarle al gobierno, y las políticas de salud en los centros locales de atención primaria no logran revertir la entrega de métodos anticonceptivos oportunamente con una atención de calidad.
Para democratizar el acceso a métodos anticonceptivos como una política de salud nacional, necesitamos no solamente ampliar la variedad como la inclusión de condones femeninos, diversificar y aumentar la cantidad de métodos anticonceptivos, sino una educación sexual que potencie los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, hombres y la diversidad sexual, en cada liceos y escuela para que las estudiantes decidan voluntariamente si quieren o no ejercer la maternidad, así como también conozcan y prevengan las enfermedades de transmisión sexual (a propósito de la alarmante cifra de casos de VIH detectados en Chile este año).
Es necesario considerar que frente a la realidad de alta taza de abortos que existen de la sociedad latinoamericana y chilena, de la cantidad de mujeres muertas por abortos clandestinos, la educación sexual es una herramienta fundamental a fortalecer para conseguir la emancipación de la mujer sobre su cuerpo y sexualidad, esto con el fortalecimiento de un sistema de salud y la responsabilidad pública de la anticoncepción y garantizando el derecho democrático del aborto legal, libre, seguro y gratuito.
Es necesario recuperar este derecho, donde incorpore el aborto legal como una política publica nacional sanitaria, solo así habría acceso universal a métodos anticonceptivos, con una entrega oportuna y una atención de calidad la accesibilidad de anticonceptivos gratuitos en hospitales y CESFAM, CESCOF y postas rurales de todo Chile, de la mano con una política de sanitaria que legalice el aborto seguro en el Hospital, en simultaneo con educación sexual en cada establecimiento educacional, alejada de toda moral conservadora, que permita decidir a cada jóven, opuesta a reproducir una maternidad obligatoria.