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Red Internacional
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PASO 2021. Carlos Caserio: el candidato de Alberto y Cristina en Córdoba que defiende los privilegios de la casta política

Desde La Izquierda Diario iniciamos una serie de perfiles de las trayectorias de las y los principales candidatos de los partidos tradicionales de Córdoba para las elecciones primarias de septiembre y las generales de noviembre para el Congreso Nacional. En este caso comenzamos con Carlos Caserio, histórico dirigente del peronismo provincial, integro todas las gestiones del peronismo provincial que defendió los intereses de los sojeros y las grandes multinacionales. También defensor del código de faltas y justificó las represiones a las movilizaciones obreras.

Guillermo Torrent Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas

Miércoles 21 de julio de 2021 17:23

El senador nacional Carlos Caserio tiene una larga trayectoria ligada al peronismo en el poder. Asumió su banca en el senado luego de las elecciones de 2015, cuando el peronismo cordobés apoyo la candidatura de Sergio Massa a la presidencia ese año.

En 2019 fue la principal carta peronista que mostró el Frente de Todos en la provincia de Córdoba, ya que el resto del peronismo tuvo oficialmente una prescindencia que permitió que cada dirigente jugara donde se sintiera más cómodo, ya sea con Macri o Alberto Fernández.

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Hoy es numero puesto para encabezar la boleta del oficialismo nacional en busca de su reelección al Senado. Al contrario de otros posibles rivales como Mario Negri o Luis Juez, que tienen mucha presencia mediática, su perfil es más bajo, pero logró una alta exposición a principios de la pandemia, cuando arreciaban despidos y suspensiones por la cuarentena, al defender con uñas y dientes las dietas de privilegio que tienen los parlamentarios y funcionarios, afirmando que “Hablar del esfuerzo de la clase política es no entender al Estado. La clase política no es una clase productiva o fundacional. No hace esfuerzos, dicta normas”

Su idea de casta privilegiada quedo plasmada cuando fuera Ministro de Gobierno provincial del primer periodo de Schiaretti, entre 2007 y 2011, cuando se recuerda que, enojado por haber sido frenado en un control policial, ordenó que se repartiera a todos los agentes de la Policía Caminera una hoja con fotos de todos los miembros del gabinete provincial, que debían memorizarse los agentes para “no molestar” a los ministros.

Como buen “barón” se maneja como patrón de estancia en su pago chico practicando el nepotismo, al que tampoco le molesta disimularlo. En el mes de abril, una publicación de la Municipalidad de Valle Hermoso en sus cuentas oficiales mostraba al intendente de esa ciudad, Jorge Caserio, hermano del senador, acompañado por el concejal y “referente” de Trenes Argentinos, Gabriel Caserio, sobrino del senador, y la legisladora Mariana Caserio, hija del senador, junto a una formación de trenes en prueba para la ampliación del Tren de las Sierras. Sólo faltaba la esposa de Caserio, Alicia Narducci, quien fuera vocal del ERSEP, concejala, legisladora provincial y diputada nacional.

Dentro del reparto de poder del Frente de Todos, se quedó con áreas importantes del Ministerio de Trabajo, sobre todo aquellas secretarías por donde pasan miles de millones de pesos que se destinan como subsidios a los empresarios del rubro.

Como parlamentario, nobleza obliga, no se le puede achacar falta de coherencia, ante cada ajuste a los jubilados que paso por el Congreso Nacional, los votó a favor, tanto los de Macri como los de Alberto Fernández.

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Algunos militantes recuerdan a Caserio años atrás como el encargado de entregar a los punteros el dinero para que paguen los colectivos luego de “verificar” la cantidad movilizada en los actos electorales del peronismo cordobés.

Por esta capacidad y conocimiento del territorio, su principal activo es el de “manejar la ambulancia” en busca de dirigentes peronistas heridos que no fueron incorporados al esquema cerrado de poder trazado por el gobernador Schiaretti.

Durante el primer gobierno de Schiaretti, de 2007 a 2011, Caserio, como ministro de Gobierno fue literalmente el encargado de “manejar el patrullero”. Bajo su mandato, junto al tristemente célebre jefe de policía Alejo Paredes, fue cuando se profundizó el estado de “policialización”. En esos años, la fuerza policial, pasó de 12 mil efectivos a 23 mil, logrando el récord en que nuestra provincia tenga más policías que maestras primarias.

A la par del incremento de la fuerza, también crecieron las detenciones por aplicación del Código de Faltas, en el mismo periodo se pasó de 11 mil a 75 mil detenciones anuales. Cuando se hicieron oír con más fuerza las quejas por el accionar policial y sus abusos, que incluían incentivos para los policías para ver quien detenía más jóvenes, la respuesta de Caserio, en septiembre de 2010 fue que “tenemos una sociedad que quiere un accionar más duro y otro pedacito de la sociedad que quiere una garantía absoluta a los derechos individuales y no quiere más un código contravencional. La sociedad está blanco y negro. Es muy difícil así.” Resumiendo, si existían abusos policiales, eran culpa de la población porque “la sociedad los pedía”.

A la par de esto se produjo una intensificación en la represión a la protesta obrera y popular, que incluyo la persecución y el encarcelamiento de trabajadores de Luz y Fuerza en el año 2008. A fines de 2010, el peronismo cordobés, con el apoyo del kirchnerismo, aprobó una Ley de Educación que había sido fuertemente cuestionada por estudiantes y docentes al permitir la injerencia de empresas y la iglesia en la educación pública. Las imágenes de la brutal represión se vieron en todo el país e incluyeron una decena de detenidos y otros tantos heridos.

Quién dio el aval político para la represión fue el propio Caserio quién luego de los hechos se puso al hombro la defensa del accionar policial. Fue el encargado de hacer una denuncia penal contra los pibes que manifestaban y aportó fotos y filmaciones de quienes estaban en la marcha para que sean identificados.

Ante las críticas desde el gobierno nacional, a través del entonces Jefe de Gabinete Aníbal Fernández, la cínica respuesta de Caserio fue que “al menos no tenemos un muerto”, comparándose con la masacre del Parque Indoamericano unas semanas antes.

Carlos Caserio, logró hacerse fuerte desde Valle Hermoso a todo el departamento Punilla, donde maneja el Partido Justicialista, y no pocos afirman que también tiene influencias sobre un sector del radicalismo. Desde allí es el principal impulsor de la cuestionada Autovía de Montaña, que atraviesa el valle en sentido norte-sur y tiene un fuerte cuestionamiento por gran cantidad de habitantes de la zona.

Es que, lejos de ser una solución al intenso tránsito de la zona, se trata de una obra multimillonaria al servicio del desarrollismo, el agronegocio y la minería en un departamento que tiene gran cantidad de necesidades insatisfechas, incluyendo el agua potable, la educación o la escasez de centros de salud. Esto sin incluir que la traza de la obra pasa por zonas protegidas de bosque nativo e incluso reservas hídricas protegidas.

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Las y los habitantes de la zona, recuerdan que Caserio fue uno de los principales impulsores del Camino al Cuadrado. Se trataba de un viejo camino de montaña, sin asfaltar que une las Sierras Chicas con el Valle de Punilla. Era utilizado por habitantes de la zona, o para turismo de montaña o por ciclistas. Al ser asfaltado, Caserio presionó para que se modificara uno de los extremos del camino, el de La Falda, para llevarlo a Valle Hermoso.

Eso significó modificar casi la mitad de la traza, avanzando sobre bosque nativo y dejando al nuevo camino expuesto a derrumbes en las laderas de las montañas que se hicieron habituales, así como los cierres del mismo debido a las neblinas que impedían el transito masivo. Las remediaciones de la obra salieron tanto como el presupuesto original y durante los primeros años, el camino estuvo cerrado gran parte del año.

La elección de Carlos Caserio, por parte de Alberto y Cristina Fernández, en la principal candidatura del Frente de Todos, no sorprende a los cordobeses y cordobesas, tiene que ver con una orientación, que lleva años, de intentar conciliar con el modelo “cordobesista” de Schiaretti y de la Sota en el peronismo provincial.

Ya en 2019 bajaron la lista para allanar el camino a un cómodo triunfo de Schiaretti, y 11 legisladores, que responden a Caserio, integran el bloque de Hacemos por Córdoba en la legislatura provincial y no han hecho ninguna diferenciación pública, incluyendo votar declaraciones a medida de las patronales agrarias, que criticaban las disposiciones del gobierno nacional referidas a la suspensión en la exportación de carnes.

Así mismo, sectores que alguna vez participaron de las luchas contra las políticas centrales del peronismo cordobés, de las cuales Caserio fue actor central, hoy se encuentran totalmente integrados en sostener la candidatura del senador.