Es rector de la universidad del CEMA, una usina ideológica de la derecha liberal fundada en plena dictadura. Sus principales impulsores fueron asesores de Celestino Rodrigo, el ministro de Isabel Perón que originó una huelga general por su ataque al salario. En los 90’ le aportaron funcionarios a Carlos Menem.
Ulises Valdez @CLAVe
Miércoles 24 de mayo de 2023 14:55

En las últimas horas Javier Milei envió un nuevo mensaje político. Si la semana anterior había presentado una Plataforma Electoral llena de ataques a los derechos de las mujeres y trabajadores, además de medidas neoliberales, ahora presentó a quienes serían dos de sus “futuros” funcionarios si ganara las elecciones. Se trata de Roque Fernández y Carlos Rodríguez. Si uno tendría que resumirlo en pocas palabras, se trata de dos Chicago Boys que volvieron para hacer asesorar a la dictadura y luego siguieron haciendo lo mismo con Menem, al punto de ser funcionarios de ese gobierno neoliberal. Cualquier trabajadora o jubilado que escuche todos esos nombres seguro se agarra el bolsillo.
O sea, han sido parte de la casta política y empresarial. Ya sabemos que el relato anticasta de Milei es pura falacia, pero no hay que dejarlo pasar.
Rodríguez además ha sido rector de la Universidad CEMA desde su creación en 1994 hasta el 2018. 24 años. Un poco de casta académica de paso.
Pero la carrera de Rodríguez se remonta mucho antes. En 1972 se convirtió en Profesor de Economía, en la University of Chicago. Los “Chicago Boys”, como se llamó a los amigos del luego ministro de Economía de la dictadura, José Martínez de Hoy, fueron llegando a la Argentina para servir a los planes de ajuste, primero con el final del gobierno peronista y luego con la feroz dictadura militar.
Entre los Chicago Boys están Pedro Pou y Ricardo Zinn, quienes se convierten en funcionarios de Celestino Rodrigo. El ministro de Economía de Isabel Perón aplica un ajuste brutal, con una devaluación que desata una inflación impresionante. El rechazo a homologar los aumentos salariales origina las huelgas de junio y julio de 1975 contra el gobierno peronista.
Pou, Zinn y sus amigos lo toman como una primera prueba. Pocos años después crean, junto a Carlos Rodríguez y Roque Fernández, la Fundación País y el Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA). Corría 1978. La usina ideológica que aportará a los planes económicos de la dictadura será financiada por el bodeguero Domingo Catena, Bunge & Born, Cargill, Banco de Crédito Argentino, el Banco Boston y el Citibank. Impulsaban las ideas “monetaristas” de las escuelas de Chicago y Viena. Junto a la Fundación Mediterránea y FIEL aportarán ideas, o funcionarios, a Martínez de Hoz.
El CEMA se esmeró en aportar trabajos que sirvieran a los empresarios y al gobierno militar. Pou fue el elegido por sus socios para integrarse como asesor del ministro de Hacienda y fue ministro de economía de la Provincia de Buenos Aires entre 1981 y 1983.
Pero la época de “gloria” del CEMA fue en los 90. Justamente de la mano de un economista que había sido funcionario de la dictadura, Domingo Cavallo. Como cuentan en la página de la organización, “Roque Fernández fue director del Banco Central y luego su Presidente, y además también Ministro de Economía. Pedro Pou fue presidente del Banco Central en épocas difíciles y resolvió muy bien los problemas que se le presentaron. Se puede decir que el CEMA o UCEMA tuvo una época de mucho. Éxito en sus ideas económicas lo que va a volver a ocurrir en un futuro”. Quizás en esas afirmaciones se adelantaba el deseo de los “chicago boys” de volver al poder de la forma que sea.
Carlos Rodríguez fue Secretario de Política Económica (1997-1998) y Jefe de Gabinete del mismo ministerio entre los años (1996-1998). Por esos años el país se hundía, entre pobreza, reformas laborales, un endeudamiento brutal y la segunda etapa de privatizaciones.
Hay que reconocer que Rodríguez siempre militó las mismas ideas. Entre los artículos que él mismo destaca de su producción hay uno titulado: “El País necesita una Derecha fuerte”. Fue escrito en 2002, poco después del estallido del país que habían llevado justamente sus amigos economistas. Allí planteaba que “la ideología de Derecha y la ética Capitalista deben tener una representación legitimada dentro del espectro político de la nueva Argentina. Más aún, aspiro a que todas las mayorías políticas acepten de buen grado las reglas básicas del capitalismo y de la economía de mercado y que se diferencien en temas tales como la progresividad de los impuestos, la composición del gasto social o el financiamiento de la educación superior”. Un ataque a los impuestos (progresivos), el “gasto social” y la educación pública, que Milei levanta como banderas.
Rodríguez guarda con orgullo una de las últimas fotos de su ídolo, el también ministro de Economía de la dictadura, Roberto Alemann. Junto a él, y a otros ilustres economistas de la derecha militar, como Krieger Vasena, Benegas Lynch, Walter Klein, comparte la historia de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.