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Red Internacional
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Derechos Humanos. Carmen Gloria Quintana presentó querella

La semana pasada se conocieron las declaraciones del ex conscripto Fernando Guzmán, quién luego de 29 años aportó antecedentes sobre lo que pasó el 2 de julio de 1986, cuando integrantes del ejército quemaron vivos a los jóvenes Rodrigo Rojas Denegri y Carmen Gloria Quintana.

Natalia Cruces Santiago de Chile

Miércoles 29 de julio de 2015

Una querella contra quienes resulten responsables por homicidio frutrado, presentó la mañana de hoy Carmen Gloria Quintana, acompañada de su abogado Héctor Salazar. La querella tiene como objetivo buscar justicia en su caso y el de Rodrigo Rojas Denegri, quiénes fueron quemados vivos el 2 de julio de 1986, día de protesta nacional contra la dictadura, luego que una patrulla militar los detuviera, golpeara, rociara con bencina y quemara vivos.

El caso de Carmen Gloria y Rodrigo Rojas estuvo durante casi 30 años en la impunidad ya que solo tuvo una leve condena de 600 días remitida, uno de los militares que integraba la patrulla, sin embargo la mayor parte siguió en el ejército siendo incluso ascendidos.

Carmen Gloria también señaló que con su querella busca alcanzar la política institucional del ejército y las fuerzas armadas, que aún hoy encubren los crímenes que cometieron en dictadura; lo mismo sucede en el caso de los civiles, que fueron también cómplices de haber colaborado en crear la mentira y fabricado incluso pruebas falsas. Por otro lado, anunció que busca perseguir penalmente a Lucía Hiriart, quién en esos años dijo “de que se queja tanto esta niña, si se quemó tan poco”. Recordemos también que muchos colaboradores civiles de aquellos años, como Francisco Javiera Cuadra, decían que se trataba de una campaña internacional contra Pinochet.

Nuevas informaciones

A partir de las declaraciones del ex conscripto Fernando Guzmán, se comenzaron a conocer las mentiras que creó el ejército y los militares para ocultar información. Ahora se suman nuevos testimonios, como el de Pedro Franco Rivas y Leonardo Riquelme Alarcón. También se dio a conocer las presiones y amenazas veladas que recibieron los conscriptos, a los que se les señalaba que debían cuidar a sus familias y que tenían que seguir la versión oficial del ejército.