A continuación reproducimos una de las tantas cartas que desde colegios e institutos de diferentes barrios de Barcelona se han publicado para explicar a las familias los verdaderos motivos por los cuáles la comunidad educativa va a realizar cinco días de huelga, empezando este martes.
Lunes 14 de marzo de 2022
Queridas familias:
Seguramente habréis escuchado estos días que el profesorado de primaria y secundaria queremos ir a la huelga y durante varias jornadas. Es cierto y lo primero que queremos que sepáis es que entendemos (muchos también tenemos criaturas) los problemas que esto os puede causar. Por eso, os escribimos esta carta, para tratar de explicar por qué pensamos que ha llegado el momento de decir "basta". Si después de haberla leído pensáis que sólo nos preocupamos de nuestros asuntos, la carta habrá sido un fracaso; si logramos que veáis que nos hallamos en estado de total indignación porque consideramos que lo que se avecina empeorará la educación de vuestros hijos, de nuestros alumnos, habremos logrado nuestro propósito.
Al contrario que el conseller de Ensenyament, nosotros sí sabemos que tenéis la capacidad de pensar por vosotros mismos. Por eso os vamos a explicar lo que ha hecho el Departament d’Ensenyament y lo que pretende hacer.
Lo que ha hecho. Mirad, un lingüista estadounidense, George Lakoff, describió una situación que llamó Framing, algo así como "meter en un marco". Esta situación consiste en que cuando tú tienes una opinión y yo tengo otra, si yo tengo más poder que tú (por ejemplo, si mis amigos controlan una televisión, unos cuantos periódicos y cuentan con muchos seguidores en twitter), yo conseguiré que se hable de lo que yo quiero y que lo que tú digas parezca una tontería, algo que no tiene que ver con el asunto.
Estos días mucho profesorado recuerda que el conseller Josep González-Cambray no ha estudiado nada relacionado con la educación. Es curioso y muy habitual en el país, pero quizá no sea tan importante. Lo que sí es interesante es que aquello en lo que es experto este señor es en márquetin y que en primero de márquetin te enseñan cómo se hace eso del Framing, lo de poner un marco que te va bien a ti y que así sea más fácil colar al consumidor un producto. ¿Cuál es el marco del conseller González-Cambray?
Tiene varios. Uno es que vosotros y nosotros somos enemigos. Es gracioso, porque muchos, además de profesores, somos padres o madres. Seríamos, según su lógica, enemigos de nosotros mismos, o amigos y enemigos a jornada partida. Otro marco, el que ha triunfado, es que nos hemos indignado por las supuestas vacaciones supuestamente recortadas. Qué poca afición a la verdad.
Si nos concedes un poquito de tu confianza, créete esto: nosotros no decimos basta porque nos hayan recortado las vacaciones. Es mentira. Es un bulo. Es un fake. Da asco que digan eso. Es una invención que el conseller ha lanzado a la sociedad y que la gente de la prensa y la televisión que tiene subvencionada (les pagamos vosotros y nosotros, pero sólo ellos deciden lo que allá se dice) repite una y otra vez para desprestigiarnos. Es una pincelada más en el cuadro que pintan dentro de su marco y que trata de que profesorado y familias están enfrentados. Creednos: eso es lo que él quiere, para así despistar vuestra atención de los problemas verdaderos. Estos problemas se dividen en dos grupos: el de los que González-Cambray no sabe cómo solucionar y el de los que en realidad no quiere solucionar porque son problemas de personas que no le van a votar.
Lo que ha llevado a maestros y profesorado a la huelga es una acumulación de situaciones injustas no para el profesorado, sino para el alumnado (y no lo olvidéis jamás: los profesores, las profesoras, también tenemos hijos). Os vamos a hablar de estos problemas.
Cuando se produjo la crisis económica del 2008, la Generalitat de Catalunya recortó todo lo que pudo del dinero que dedicaba a la educación, que ya era mucho menos del que se dedica en otras comunidades y no digamos en otros países de Europa. Este dinero jamás regresó en las cantidades anteriores a la crisis. Quizá te preguntes en qué se notó esa pérdida de inversión. Sobre todo, dejaron de trabajar muchos profesores y por tanto en cada clase había más alumnos; cuando un profesor caía enfermo no lo substituían hasta pasados quince días y éste sí que es un buen indicador de lo mucho que les preocupa la educación; no teníamos dinero para comprar esos libros que repartimos a principio de curso para que vosotros no los tengáis que comprar; nos quitaron el servicio de comedor y dieron unas razones que si se las recordáramos ahora que quieren implantar comedores por todas partes se les iba a caer la cara de vergüenza. En fin, podríamos estar poniendo ejemplos y no acabaríamos.
También os tenemos que hablar del COVID y lo que el COVID sacó a la luz, pues os dejará la fotografía exacta de la manera de trabajar del Departament.
Durante la pandemia, los gestores de la educación descubrieron una dura realidad: muchos niños de estos barrios no tenían ordenadores. Al profesorado, nos habían estado diciendo durante una década que éramos unos ineptos delante de un teclado. De modo parecido a lo de ahora con lo de las vacaciones, le contaron a la sociedad que el alumnado sabía más de informática que nosotros, idea que tuvo mucho éxito, aunque también fuera falsa. El profesorado nos pusimos manos a la obra y realizamos cursos de formación, compramos ordenadores para poder funcionar también en casa, fuimos, como siempre (hasta que decimos "basta"), muy cooperantes. Sin embargo, en vuestro instituto, en nuestro instituto, teníamos los mismos gigas de conexión que los de un domicilio particular y durante más de una década la Generalitat no hizo nada por solucionarlo. Seguramente no sabrás que llegamos a enviar una carta a la Defensora del Pueblo Europeo denunciando que en un centro escolar de secundaria de una ciudad que presumía de cosmopolita sus alumnos no podían trabajar en condiciones porque no tenía suficiente wifi. Sin resultado. Y de pronto llega el virus, todos nos vamos a casa y descubren, (nosotros ya lo sabíamos y se lo habíamos contado, no lo olvidéis), que los chavales, no todos, pero sí muchos, tampoco tienen la posibilidad de trabajar digitalmente desde casa. Y una vez más se abren los dos mundos paralelos, el de nuestros alumnos tratando se ser escuchados cuando no hay canal de comunicación y el del conseller de entonces diciendo a cámaras y micrófonos que todo estaba controlado. Algunos profesores hemos llegado a llorar cuando veíamos cómo algunos chavales nos enviaban fotografías de móvil de redacciones en libretas para ser corregidas y así poder aprobar. Pero quedaos con este dato: el Departament nos había obligado, y no nos parece mal en sí, a formarnos para ser buenos profesores digitales. Ellos, por su parte, no se habían obligado a nada, incumpliendo la parte que les tocaba. Es gravísimo. Quizá penséis: bueno, tampoco tienen la obligación de comprar ordenadores a los alumnos. Depende. Si decides que el aprendizaje se ha de hacer digitalmente y vives en un país en que la educación es un derecho, por supuesto que tienes la obligación como gobernante de garantizar ordenadores y conexión digital a todo el alumnado. Pues bien, eso se hizo tarde, mal y de manera incompleta. Pero los malos éramos los profesores, porque estábamos anticuados. Una vez más, enfrentar familias y profesorado fue la estrategia para esconder sus vergüenzas.
Lo que más nos ha hartado de la situación creada ahora es que el Departament vuelve a la carga con ideas educativas que nos obligan a cambiar nuestras maneras de enseñar y ellos, una vez más, no hacen ni harán su parte. No tiene sentido que entremos en detalles sobre organización, proyectos, horarios, plantillas, pues son ese tipo de cosas que cuesta mucho entender si no estás en el lugar en que se aplican. Lo que sí es interesante es que, una vez más, los del Departament han soltado la bomba y se han ido, ellos sí, de vacaciones. Para despistar de nuevo sobre el verdadero problema, se han basado en lo de siempre: no sabemos hacer nuestro trabajo y somos unos vagos.
Si piensas un poco en ello, verás cómo de estúpido resulta: el conseller le está diciendo a la sociedad que sus subordinados somos personas movidas por intereses bastante tontos y que estos individuos son los que él va a meter en cintura para que lo hagan mejor, porque no saben hacer su trabajo.
¿Os podéis imaginar qué hubiera ocurrido hace unos años, cuando los controladores aéreos se quejaron de su situación laboral, si al Ministro de Interior se le hubiera ocurrido decir que el problema era que esas personas no sabían llevar una torre de control? Nadie se hubiera subido a un avión. ¿Os imagináis qué hubiera sucedido en cualquier huelga de personal de la salud si los jefes dijeran que el problema es que los huelguistas no tienen ni idea de medicina? Nadie, por muy político canalla y malintencionado que sea, se atreve a tanto. Pues bien, el Departament lleva años jugando al estúpido juego de que los profesores no sabemos enseñar y ellos, que en su mayoría o no son profesores o son profesores que huyeron a un despacho para dejar de serlo, nos van a decir cómo hacerlo.
Y aquí llegamos al centro del problema: sí sabemos enseñar, ahí están los resultados, en la media de los países de la OCDE, normalitos, los queremos superar, pero mejores que algunos países que invierten más, resultados milagrosos si tenemos en cuenta que ningún país cambia tanto de ley educativa como nosotros. El problema es que tenemos unos jefes que nos sabotean constantemente. Os explicamos cómo.
Les decimos que nuestras aulas están llenas de alumnado muy diverso, que unos tienen unos conocimientos y otros no, que unos hablan unos idiomas y otros hablan idiomas diferentes, que necesitamos ayuda para atender a todos. Y ellos no responden que hemos de "implementar" actividades "inclusivas" para llegar a todos. Y cuando les decimos que por supuesto, que es en lo que estamos, pero que necesitaremos esto o lo otro, entonces nos dicen que no, que eso no, que hemos de llegar a Marte, pero que la nave espacial la construyamos con clips y papel de aluminio. Mientras tanto, ¿sabéis que con vuestro dinero y el nuestro subvencionan escuelas en las cuales los alumnos son bastante parecidos entre ellos y en las que hacer clase no es una aventura tan exigente? Bien por ellos, pero nosotros queremos lo mismo.
Eso es uno de los problemas de la educación que los expertos, los de verdad, los que no necesitan vuestro voto apuntan y que el Departament no quiere solucionar: que cierto tipo de retos educativos se concentran en según qué sitios. Cambiar eso cuesta un dineral y quizá los votantes se enfaden si cambia. Así que mejor hablemos de vacaciones.
Les decimos que nuestro alumnado, especialmente después de la pandemia, está triste, viene a clase, pero en muchos casos parece encontrarse a miles de kilómetros y que necesitamos personal especialista para tratarlo. ¿Sabéis que tenemos cuatro personas para atender a 500 alumnos en sus problemas emocionales? Ellos sí lo saben, pero aparentemente no les importa demasiado. Son problemas de personas que según los estudios de márquetin no les van a votar. Los que les votan se pueden pagar un especialista privado. Pero si eso, hablemos del nivel de catalán del profesorado.
Les decimos que después de las horas dentro del aula, de las reuniones, del tiempo de corregir y el de preparar clases no nos queda el tiempo necesario para preparar el tipo de actividad que hay que hacer en el nuevo modelo educativo (y que nos encantaría poder diseñar) y por un oído les entra y por otro les sale. Simplemente nosotros lo hemos de hacer y el cómo ya es problema nuestro.
Esto de soltarnos lo que hemos de hacer y salir corriendo es lo que realmente hace el Departament con maestría. Ejemplos. Quizá muchos recordaréis que en julio pasado los que quisisteis, pudisteis enviar unos días de colonias a vuestros hijos. Era una gran idea. De Europa. La propuso Europa. La pagó Europa. La Generalitat se limitó a decir a los centros a qué sitios podíamos ir y a confeccionar los documentos. ¿Sabéis quiénes tuvieron que dedicar su tiempo personal para inscribir a vuestros hijos, realizar el pago del transporte y toda la gestión del papeleo? Nosotros, los profesores.
¿Es nuestra obligación? Realmente no, el instituto podría haberse limitado a pasaros la información. Lo hicimos porque creíamos que era bueno para vuestros hijos, nuestros alumnos. Siguiendo con las colonias, los que tenéis hijos en 3º de ESO sabéis que pasaron tres días de colonias. ¿Sabéis cuánto pagaron a los profesores que hicieron de acompañantes? Nada. Cero. Fueron porque pensaron que era bueno para vuestros hijos, nuestros alumnos.
¿Conocéis muchas profesiones en las que un trabajador estaría dispuesto a dedicar 72 horas de su vida al trabajo y dormir fuera de casa a cambio de nada? Incluso porque enviamos un profesor de más para mejor supervisar a vuestros hijos, ¡nos pasaron la factura!
Quizá las madres del AMPA os puedan contar la realidad, la que nada tiene que ver con quejas de vacaciones recortadas: en el Picasso, si quieres que la faena que ayuda a las familias salga adelante, la vas a tener que hacer tú. Preguntadles por la compra, la clasificación, el forrado, el cuidado, el reparto de los libros que nosotros gestionamos desde su adquisición hasta su reparto para que vosotras, las familias, no tengáis que hacer este gasto. Pues como eso, muchas otras cosas.
Si todavía creéis que decimos "basta" por intereses de listillos, considerad lo que ha pasado con el catalán. La verdad es la siguiente: la Justicia ha obligado a la Generalitat a garantizar un porcentaje de la enseñanza en castellano. No vamos a entrar en opiniones, no es éste el sitio, y cada cual tendrá su punto de vista. El problema para la Generalitat es que su electorado le pide que desobedezca esa sentencia y ellos no se atreven. Saben que desobedecer equivale a perder el cargo por inhabilitación. ¿Cómo han intentado esquivar el problema? ¡Pasándolo a las escuelas! Han mezclado este asunto con otro diferente, el de la bajada de uso del catalán entre la gente joven. Por qué pasa eso puede tener varias causas y, una vez más, cada uno tendrá su opinión, pero ahora estos dos problemas son nuestros, del profesorado. ¿Cómo lo han logrado? Por un lado, diciendo que apliquemos la sentencia del castellano, sin hacer mucho ruido y así no molestar a sus votantes (cómo la hemos de aplicar, eso no nos lo dicen); y por otro lado señalándonos como culpables de la caída de uso del catalán, obligándonos a sacarnos un título que lo único que hará será enriquecer a quien se lo cobre. Que la gestión de la lengua ha estado en manos de la Generalitat desde los años 70 y que por tanto deberían quizá asumir alguna responsabilidad no importa, porque la escuela ya pagará por el asunto sea poco o nada culpable. La realidad también es que, en los barrios del Picasso, podemos decir que el catalán que saben vuestros hijos, en general, se lo hemos enseñado nosotros, que nosotros somos los que hemos tratado de hacerles ver que viven en un lugar con personas que tienen el catalán como su lengua para comunicarse, que cuando crezcan y salgan a la vida trabajarán, se divertirán, se enamorarán y vivirán con gente para la cual ésta es la lengua de preferencia y que por tanto es bueno que la conozcan. Pero parece ser que para el Departament los culpables de que existan barrios y estructuras de relaciones sociales que entorpecen el contacto con el catalán es culpa, también, de la escuela.
Sabemos que el rollo que os hemos soltado ya ha sido muy largo. Os damos las gracias por hacernos caso. No es una formalidad: estamos sinceramente agradecidos porque... En fin, no os engañaremos: nuestro jefe, el conseller González-Cambray, nos ha dicho que no nos va a escuchar. Dice que no se va a sentar a dialogar con nuestros representantes, que él hará lo que quiera. Como en las dictaduras. Y siempre enmarcando: dice que sólo tomará decisiones que beneficien a las familias, no a nosotros.
Así, una vez más, el mismo marco: vosotros y nosotros somos enemigos o algo así. ¿Os imagináis un jefe de la Salud que a lo mejor ha estudiado empresariales que vaya a los cirujanos a decirles "esta vena me la cortas por aquí y la empalmas con aquel hueso de allá, con cinta de carrocero, que está más barata"? ¿Os imagináis al ministro de Interior en una torre de control diciéndole al controlador "primero que aterricen los españoles, luego los europeos, luego los americanos, luego los..." sin tener en cuenta factores que sólo los expertos conocen? Pues bien, algo así es lo que pasa en educación, ahora y ya hace muchos años. Porque no se nos escucha. Porque nos dicen que hemos de hacer cosas que ya hacemos y que hagamos otras que ya sabemos que no podremos hacer. Como además ahora se ha echado estiércol sobre nuestra reputación en los medios, hemos dicho "¡Basta!"
No lo dudéis nunca: nosotros amamos nuestro trabajo y concebimos nuestra faena como una relación llena de humanidad, una relación con sus buenos y sus malos momentos con vuestros hijos, nuestros alumnos. Los cálculos interesados, el pensamiento malintencionado, el concepto de las relaciones como pelea es el marco de los interesados, los malintencionados y los buscabroncas y no tienen ningún derecho a meternos ni a nosotros ni a vosotros, ni mucho menos a vuestros hijos, nuestros alumnos, en ese marco.
Basta.