La visita de la ex Presidenta Michelle Bachelet al país no solo tiene por objetivo fortalecer la campaña del apruebo y al Gobierno, que está compuesto por ministros del Partido Socialista, sino también consolidar el camino del desvío institucional del proceso abierto en la rebelión, hacia un régimen restaurado en aspectos mínimos, pero que mantienen los pilares que sostienen la política neoliberal del Chile de los últimos 30 años.

Camilo Jofré Profesor, militante del PTR e integrante de la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase.
Domingo 24 de julio de 2022

La carta de Michelle Bachelet, fue uno de los puntos claves que ha dejado su paso por Chile, luego de su encuentro con Gabriel Boric, donde ya había dado a conocer su posición sobre el plebiscito de salida que tendrá lugar en 6 semanas más. En la misiva, la ex mandataria desarrolló las razones por las que para ella es importante el triunfo del Apruebo.
Parte mencionando su visión del país: “A la distancia es posible ver con otra luz lo que somos, la patria que hemos ido creando por generaciones. Chile es la realidad que hemos construido juntos, con deudas y aciertos, con trabajo unitario para hacer frente a los desafíos. Tenemos derecho a estar orgullosas y orgullosos”. Cabe recordar que parte de las promesas del segundo gobierno de Bachelet fue sustituir la constitución actual por una nueva, lo cual nunca se concretó. Entre los mecanismos que barajaba se encontraba la creación de una comisión bicameral del Parlamento, o una convención constituyente mixta de parlamentarios y ciudadanos”, todo esto tenía que ser decidido por toda una casta de parlamentarios vinculados a los casos Penta y Soquimich. Es decir, verdaderos defensores de los grandes empresarios.
Lejos de las palabras de Bachelet, la realidad del Chile actual la fueron construyendo los partidos tradicionales de la derecha y la ex concertación, profundizando durante 30 años la privatización de los derechos sociales en la constitución del dictador Pinochet, manteniendo el negocio de los recursos naturales, pensiones miserables y el mercado en la salud y la educación.
“No tiene sentido temer a nuestras diferencias, al debate legítimo, aquel basado en hechos y respeto, mediante el cual se sostiene cualquier acuerdo durable. Fue lo que nos permitió recuperar la democracia, conquistar derechos y aspirar a una mejor vida para todos”. Estas palabras muy lejos están de expresar la realidad que actualmente viven las familias trabajadoras, quienes se han visto duramente golpeadas luego de la pandemia y la crisis inflacionaria. La rebelión del 2019 terminó de reflejar que el Chile del saqueo empresarial, no tuvo ninguna participación de la población . Los “acuerdos durables” que menciona Bachelet, fueron los acuerdos y negociaciones a los que llegaron la derecha y la ex concertación en el Plebiscito del Sí y el No de 1988 que buscaron reafirmar la constitución del 80, pero con algunas “reformas” para darle un tinte “más democrático”.
Uno de los aspectos claves de la carta de Michelle Bachelet frente al texto de Nueva Constitución lo explicó de la siguiente forma, “Lo natural es que dé origen a revisiones, ajustes, complementos como ocurre con cualquier proceso constitucional al momento de su implementación”. Es decir, se hace parte del sector de la centroizquierda que viene planteando “Aprobar para reformar”, que no es otra cosa que “Aprobar para moderar”, tal como lo hicieron durante la transición pactada que mantuvo la herencia Pinochetista por la cual miles se rebelaron.
El Frente Amplio y el Partido Comunista mantienen la línea de oxigenar el régimen. Lo hicieron en el comienzo de su gobierno, instalando a Mario Marcel (PS) como Ministro de Hacienda entre otros cargos públicos y lo siguen manteniendo hoy, como lo hicieron figuras del PC entre ellas ex constitucionales y autoridades, lavándole la cara a la ex Presidenta, una de las principales representantes de los 30 años de neoliberalismo en Chile, que mantuvo la represión en la Araucanía y muy cercana a los grandes empresarios del país de los cuales también recibió múltiples elogios durante su mandato.
El triunfo del apruebo es una de las 2 vías que podría consolidar el desvío institucional de la crisis abierta el 2019. Desde aquí se la jugaran con todo por un gran pacto de centro para moderar aún más la Nueva Constitución, tal como lo hicieron en el año 1989, sobre todo teniendo en cuenta que hoy rige un parlamento conformado en gran parte por la derecha y sectores de centro que mantendrán una política gradualista.
El escenario está profundamente marcado por la situación económica que golpea duramente a las familias trabajadoras. La derecha, los grandes empresarios y sus medios de comunicación vienen levantando una gran campaña por el rechazo y así mantener intacta la constitución de la dictadura que no apunta a resolver ninguno de los problemas profundos que se viven. Es fundamental una mirada crítica del proceso constituyente en su conjunto, sobre todo entendiendo que ni el Apruebo ni menos el Rechazo, son una verdadera alternativa para los trabajadores, las mujeres, los estudiantes y el conjunto del pueblo pobre que lleva más de una década movilizándose. Por eso es clave la coordinación y organización en nuestros lugares de estudio y trabajo, porque solo a través de la fuerza de la movilización y retomando las demandas de octubre, podemos enterrar realmente la constitución de Pinochet.