Estela Alvarado y la ginecóloga Estela Manzano dejaron en difícil situación a los policías acusados de golpear y violar al joven.
Iván Marín Trabajador de prensa de diario El Chubut
Viernes 8 de abril de 2016 11:02
Ayer alrededor de las nueve y media de la mañana comenzó una nueva audiencia del juicio por el cual se encuentran cinco policías acusados de golpear y violar a un joven de dieciséis años (Maximiliano Almonacid, más conocido como Pochi) en la Comisaría Segunda de Trelew en el año 2012. Una vez más se produjeron novedades en las designaciones de abogados defensores. Carlos Treuquil y Sergio Castillo hicieron un cambio de último momento y designaron a Gustavo Castro como abogado defensor. Castro también había sido elegido con antelación por Aníbal Muñoz y Héctor Ortiz. El otro imputado, Carlos Pato, continúa con el abogado por la defensa pública, Lisandro Benítez.
Esta situación motivó la intervención de la fiscal María Tolomei, quien solicitó que “se requiera a la jefatura de la defensa pública la asignación de un defensor público de oficio de carácter supletorio para el caso eventual que hubieran nuevas renuncias y designaciones de defensores de los imputados, dada la sucesión de renuncias y designaciones que se han hecho”. Finalizó aclarando que el pedido era “para garantizar la continuidad del juicio”.
Luego la fiscal pidió un cuarto intermedio para dar tiempo a que Estela Alvarado, madre de Pochi Almonacid, viniese a la sala, ya que se encontraba en su casa dado que se decidió no convocar a los testigos hasta tanto no se tuviera la certeza de que la audiencia se desarrollaría sin nuevas dilaciones por parte de la defensa o de los imputados. Anteriormente el tribunal integrado por los jueces Marcelo Nieto Di Biase, Fabio Monti y Laura Servent había comunicado que el sábado y domingo también se efectuarán audiencias. Ambos abogados defensores interpusieron no solo para el fin de semana, sino también para hoy viernes y los primeros días de la próxima semana, al señalar que tenían los días ocupados con obligaciones previas a sus designaciones. Cuando se retomó el debate, aproximadamente a las once de la mañana, el presidente del tribunal, Marcelo Nieto Di Biase, expresó que hoy al mediodía definirán la situación, pero recordó que en varias oportunidades en las audiencias anteriores se adelantó que se sesionaría el fin de semana.
Estela comienza recordando que Pochi nunca había tenido problemas con la policía y que ella hasta el momento que sucedieron los aberrantes hechos siempre le había aconsejado acudir a la policía cuando tuviese algún inconveniente en la calle. Durante aproximadamente tres horas de relato las coincidencias fueron casi totales con lo expresado por su hijo la semana anterior, y con lo que adelantó la fiscal que intentará probar a lo largo del juicio. Expresó que aquella madrugada del 18 de enero de 2012 se despertó por los gritos de la calle, y en particular porque un vecino la llamaba diciéndole que habían detenido a Pochi.
Estela aclaró que hacía años necesitaba de pastillas para dormir, por lo cual conciliaba un sueño profundo durante varias. Es por ello que no logró oír los gritos de su hijo aquella mañana. Cuando despierta y sale a la calle observa la presencia de un patrullero y dos policías, quienes les dicen que se habían llevado a su a Maxi a la Comisaría Segunda, que se encuentra a escasas cuadras del lugar. Despierta a su otro hijo, Sebastián, y este va primero hacia la dependencia policial en moto. Escasos minutos más tarde arriba Estela. Allí en la recepción un policia de apellido Carballo, que luego será condenado en 2012 en un juicio previo, le comunica que su hijo no estaba preso sino detenido. Aproximadamente una hora después de reclamar por su libertad se lo entregan mojado y golpeado. Lo que sigue es más o menos conocido: van al diario El Chubut a hacer una denuncia pública, luego al hospital, de ahí su casa, Pochi se acuesta a dormir, a la tarde se marcha con Ivana Mansilla (su novia por aquel entonces), a la casa de su cuñada Carla Mansilla a quien le cuenta que no solamente había sido golpeado sino también violado en la comisaría. Carla llama a Estela para que Pochi le cuente todo. Al otro día hacen la denuncia.
Estela no se dejó doblegar ante los golpes bajos que intentaban desde la defensa de los abogados, quienes reproducían esos comentarios reaccionarios que circulan en las redes sociales intentando “ensuciar” a la víctima. Más allá de eso, se la pudo ver firme, aunque obviamente sin ocultar el dolor de una madre de ver cómo a su hijo le robaron la juventud, como dijo Pochi en su declaración. Recordó que la personalidad del joven cambió abruptamente luego de estos hechos, que tuvo varios intentos de suicidio (incluso mostraron una carta de despedida escrita por Pochi), pero que con la llegada de la hija que tuvo junto a Ivana, Maxi pudo encontrarle sentido a su vida. A las catorce horas terminó su conmovedor relato y se pasó a un cuarto intermedio hasta las quince horas.
Media hora más tarde de lo estipulado por el tribunal, continuó la audiencia. Carla Mansilla, como se dijo más arriba, cuñada de Pochi por aquel entonces, relató cómo era su relación con el joven, de quien dijo que eran muy amigos desde hacía dos años aproximadamente. Su declaración tampoco se contradijo con las anteriores en lo que hace a los detalles más importantes. Durante su exposición de casi una hora se la pudo observar muy conmovida y siempre invadida con lágrimas de dolor al recordar los hechos. Uno de los pasajes más duros fue cuando la fiscal le pregunto qué creía que había perdido Pochi con toda esta situación. Su respuesta nos dejó estupefacto a todos, no solamente por lo que dijo, sino por cómo lo dijo: la felicidad…
La siguiente testigo fue la reconocida ginecóloga Estela Manzano, quien fue una de las encargadas de hacer los exámenes a Pochi para el cuerpo médico forense. Si bien su descripción fue exclusivamente técnica, se desprende de sus palabras que sin duda el joven fue violado con un objeto contundente que le introdujeron por el ano.
Alrededor de las dieciocho y cuarenta horas presta testimonio la última testigo de la jornada: Romina Caneo, pareja de Sebastián Almonacid, y por ende cuñada de Pochi. Romina también se encontraba en la casa aquella madrugada, ya que por aquel entonces viví atrás de la vivienda. Ella junto a Sebastián, que declarará hoy, y Estela Alvarado estuvieron en la comisaría exigiendo la libertad de Pochi. Uno de los pasajes que destacan de su declaración, es cuando recuerda haber visto primero a Carlos Treuquil en la recepción de la comisaría y luego a Aníbal Muñoz, quien se le acercó a su compañero y le preguntó “¿qué pasa cumpa, estás nervioso?” Esto también lo había señalado Estela en su declaración. Como si todo esto fuera poco, Muñoz se reía todo el tiempo socarronamente. Ambas reconocieron a los dos policías en las ruedas de reconocimiento. Ellos son los dos policías acusados de violación en este juicio.
Romina, al igual que el resto de los testigos, dijo que la vida de Pochi cambió abruptamente. Pasó de ser una persona jovial a ser muy retraído. “No paraba de llorar”, expresó la joven. La audiencia culminó a escasos minutos de las veinte horas. Hoy continúa desde las diez de la mañana con la declaración, entre otros, de Sebastián, hermano de Pochi, e Ivana, su expareja.