Esas fueron las palabras de Patricio Carvajal, quién era Ministro de Defensa de la dictadura en 1986, cuando Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas Denegri fueron quemados vivos por una patrulla militar. Carvajal fue integrante del Tribunal Supremo de la UDI.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Viernes 7 de agosto de 2015
Carvajal fue oficial de la Armada y vicealmirante, uno de los principales líderes del golpe de Estado que encabezó Pinochet. En 1986 era Ministro de Defensa y le tocó enfrentar el caso de Carmen Gloria y Rodrigo.
Pocos días después de que ambos fueran quemados vivos por una patrulla militar, y dieran además testimonio acusando que fueron los militares quiénes los quemaron y tiraron en una zanja para que murieran, Carvajal declaraba que “Rechazo terminantemente la versión que involucra a uniformados en caso quemados” es más, dijo que “estoy seguro que no pueden haber cometido jamás esos crímenes” e indicó que probablemente se hubieran quemado solos “es posible que la gente que manipula estos artefactos incendiarios haya sido víctima de sus propias manipulaciones”. Ese fue el discurso oficial que creó la dictadura y que los medios de comunicación de la época reprodujeron. Con esto, intentaban ocultar la responsabilidad de los militares en el caso. Además, ya en esa época los padres de Carmen Gloria señalaban que los testigos indicaban la responsabilidad de los militares, lo mismo que dijeron Carmen Gloria y el mismo Rodrigo, antes de morir.
Carvajal planteó además que había una campaña para desprestigiar a las fuerzas armadas, dijo además que algunas declaraciones de testigos hablaban de cosas que “imaginan” y más aún, dijo que muchos estaban “adoctrinados” para “denigrar” a la fuerza pública. (La Tercera de la Hora, sábado 12 de julio de 1986, página 9).
En El Mercurio del 3 de julio de 1986, el Ejército emitió un comunicado donde desmentía “categóricamente la participación de sus miembros en los hechos aludidos” (Mercurio, 3 de julio de 1986, pág. C-2). El mismo diario, en una noticia del 4 de julio publicada en portada señalaba “descubren un arsenal terrorista en la USACH”. Recordemos que Carmen Gloria estudiaba en esa universidad y en un primer momento se indicó que también Rodrigo Rojas pertenecía a la institución, de alguna manera, se intentaría ligar a los jóvenes.
Como en todos los casos de violación a los derechos humanos, los militares y funcionarios de la dictadura negaban los hechos, mentían, fabricaban pruebas o simplemente ocultaban la realidad. Otros tantos justificaban acusando a los opositores de terroristas o subversivos, intentando justificar con eso los asesinatos, desapariciones o ejecuciones.
Recordemos si no cuando se decía que los detenidos desaparecidos estaban viajando o disfrutando en otros países, cuando se inventó el montaje de la Operación Colombo, para justificar el asesinato de 119 personas, entre muchos otros casos.
También los medios de comunicación cumplieron un rol de complicidad. La madre de Carmen Gloria Quintana, envió una carta a La Tercera donde indicó que se había dado una información falsa, indicando que pertenecía a una célula de personas que se dedicaba a transportar material inflamable y que supuestamente aparecía en fotografías de desórdenes en la USACH.
El rol de Alberto Cardemil, subsecretario de Interior de la dictadura
Alberto Cardemil, militante de Renovación Nacional, era subsecretario del interior en la época. El mismo día en que Rodrigo Rojas era velado, señaló que se quería “utilizar políticamente una desgracia lamentable” contra el gobierno y señaló que existía “una campaña de gran envergadura en los medios de prensa extranjeros, especialmente en los medios norteamericanos” (La Tercera de la hora, miércoles 9 de julio de 1986, pág. 6).
Lo cierto es que la prensa oficialista callaba la verdad que decían los testigos y familiares, que los responsables eran los militares, mientras los militares y funcionarios de gobierno intentaban crear la tesis de una campaña contra el gobierno.
Verdad y justicia, 29 años después
Hace algunos días atrás se conoció el testimonio del ex conscripto Fernando Guzmán, quién era parte de la patrulla militar que detuvo el 2 de julio a ambos jóvenes. Guzmán reconoció que fueron quemados vivos por los militares, indicando a Luis Castañer como el responsable de prenderles fuego. Su testimonio reabrió el caso y generó un fuerte impacto público. A partir de entonces, se habla de romper los pactos de silencio, entregar información y otros temas.
El juez Carroza, a cargo del caso, ha detenido a 11 ex militares (retirados y activos). Cabe esperar que ahora si haya justicia en este caso, tras 29 años de impunidad.
Los periódicos se pueden leer en: http://www.casosvicaria.cl/temporada-dos/el-fotografo-que-vino-a-morir-a-chile/