En las declaraciones que el coronel (r) Luis Castañer dio al juez Carroza, intenta evadir responsabilidades personales y del ejército en el caso “quemados”, diciendo que se trató de un accidente.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Lunes 3 de agosto de 2015
“Me quemaron los militares” alcanzó a decir Rodrigo Rojas ante el juez, antes de fallecer producto de haber sido quemado vivo, junto a Carmen Gloria Quintana, el 2 de julio de 1986. También la joven denunció desde un primer momento que fueron rociados con bencina y quemados, mientras la dictadura intentaba crear una versión por la cual los jóvenes se habían prendido fuego solos, al portar bombas incendiarias.
29 años pasaron antes de que un ex conscripto, que integraba la patrulla militar ese día, contara la verdad, rompiendo un pacto de silencio que incluyó amenazas, participación de civiles y abogados, que los asesoraron para fabricar una versión que permitiera la impunidad de los responsables.
De esa manera, el ex conscripto Fernando Guzmán contó lo que ocurrió ese día, señalando cómo los jóvenes fueron detenidos mientras corrían, Rodrigo fue golpeado y ambos colocados contra una pared, mientras se les rociaba con bencina; según sus declaraciones, el responsable de prenderles fuego fue Luis Castañer, quién hasta ahora estaba en el ejército y daba clases en la Universidad de Magallanes.
A partir de estas declaraciones el juez Mario Carroza detuvo a más de diez ex militares y conscriptos, acusando a varios de ellos por homicidio, en el caso de Rodrigo, y homicidio frustrado en el de Carmen Gloria.
Sin embargo, Luis Castañer alega inocencia e intenta encubrir su rol en los hechos, señalando además, con total cinismo, que intentaron llevarlos a un centro asistencial, cuando la realidad es que los botaron casi inconscientes en una zanja en las afueras de Santiago, donde fueron ayudados por un grupo de obreros. Además insiste en que los jóvenes llevaban bombas molotov, lo que fue usado por la dictadura para inventar que se habían prendido fuego por su cuenta, al explotar una de las bombas.
A pesar de las declaraciones que dejó Rodrigo y las de Carmen Gloria, incluyendo también otros testigos que en su momento fueron amenazados y las del ex conscripto, el militar retirado insiste en que fue un accidente porque “después se pasa a llevar la botella que los incendia”. Guzmán por su parte fue enfático “el teniente Castañer, quien vestía de civil, recuerdo que con usa chaqueta negra, ordenó a un conscripto que vestía de forma militar, rociarlos con combustible que estaba en un bidón… Castañer los desafiaba con un encendedor, insultándolos porque andaban haciendo fogatas (...) El fuego lo inició el teniente Castañer con un encendedor”.
También Franco Guzmán, el otro conscripto que rompió el silencio, reconoce el rol de Castañer, contando que luego de que los jóvenes fueron detenidos “llega Castañer quien dice ‘estos no merecen vivir, hay que matarlos’ y los rocía con el líquido que tenía uno de los bidones” aunque en su versión es Fernández Dittus, otro de los militares de la patrulla, el que les prende fuego.
En un testimonio dado en 2013 a la BBC, Carmen Gloria relató los hechos “El militar que mandaba más, el teniente Pedro Fernández Dittus, toma el bidón. Yo estaba de pie contra la pared. Me empieza a echar bencina desde la cabeza y a Rodrigo lo rocía como a una planta, porque él estaba tendido en el suelo sangrando. En esos momentos yo no pensé que la idea era quemarnos. Se me pasó por la mente que era como una burla, que nos iban a soltar y me iba a poder bañar. Repentinamente ellos nos tiran un aparato incendiario que explota y yo me convierto en una antorcha humana. Y Rodrigo también”.
Han pasado 29 años del hecho, recién la justicia está comenzando a procesar a militares, pero queda aún mucho para que haya justicia.
Foto: Vicaría de la Solidaridad