¿Quiere CDC la independencia de Cataluña? ¿La CUP la puede lograr por el camino que va? El derecho de toda nación a la autodeterminación es un derecho democrático elemental y Cataluña, como nación, tiene el derecho a ejercerlo.

Antonio Liz Historiador, Madrid
Lunes 2 de noviembre de 2015
Artur Mas saluda a Raül Romeva en presencia de Oriol Junqueras de ERC, Jordi Sánchez, presidente de la ANC, y Antonio Baños de la CUP. Foto: EFE / Alberto Estévez
La población catalana debe elegir en un referendo si quiere un Estado propio (independiente) o federal (compartido con otras naciones). Pero el quid de la cuestión no reside en este proceder para los “demócratas” ya que de otra forma hace tiempo que se hubiese convocado un referendo vinculante.
CDC es tan corrupta como el PP y el PSOE. Los casos de corrupción de estos tres partidos son, sencillamente, infinitos, sólo hay que recordar el caso Bárcenas y el caso Gürtel para el PP y el caso de los ERE para el PSOE, sin irnos más lejos. Y esto es así porque la corrupción es consustancial al sistema capitalista, pertenece de forma natural a él. Los casos de corrupción que se conocen hoy del 3% eran un secreto a voces desde hace años. Pero si hoy salen a la luz pública es porque hay una puja entre la burguesía española y la catalana escenificada, como no, a través de sus partidos políticos. Así, lo que se está dilucidando no es otra cosa que una lucha entre fracciones de la burguesía para conseguir mayores cuotas de poder económico con la justificación de la “independencia” o mantener el centro del poder económico con la excusa de la “unidad de la patria”.
En lo tocante a la cuestión nacional, la Constitución española de 1978 se elaboró con la entonces conocida política de “café para todos”. Esta política consistió en parcelar el Estado en autonomías para no reconocer la pluralidad nacional en los hechos lo que llevaría a un Estado federal donde cada nación que lo compusiese tendría, cuando lo estimase oportuno, el derecho a separarse convocando un referendo vinculante. Pero esto tan elemental en criterios honradamente democráticos es un exceso porque la democracia para ricos estipula que el más rico ejerce la democracia. Así, la burguesía española se impone a la burguesía catalana por una pura relación de fuerzas. Lo demás es música celestial.
La personalidad de Cataluña es una evidencia histórica, como lo es la de Galicia y Euskadi. No obstante, CDC está invocando el derecho de Cataluña a decidir su propio Estado con unas cartas políticas que parece estar diciéndole a voces al Estado español: no me lo permitas. No hay que tener una gran sabiduría estratégica para saber que en cuanto quiera el gobierno del Estado español puede anular “legalmente” el proceso formalmente independentista que ha puesto en marcha CDC. Basta un recurso al Tribunal Constitucional para dejarlo sin efecto o, un poco por las bravas, recurrir al artículo 155 de la Constitución española. Para poder desobedecer al Estado español hay que tener la fuerza física para hacerlo, un ejército propio. Entonces, ¿es que realmente CDC quiere que la independencia no se concrete? ¿Quiere CDC que las aspiraciones a la independencia que tiene una buena parte de la población catalana se marchiten? La verdad, es lo que parece porque CDC se ha subido a un carro que no puede gobernar.
El papel de la CUP en esta dinámica es patético, quiere conseguir la independencia para conquistar una República social con la ayuda de la burguesía catalana y sin oponerse violentamente al Estado. Fenomenal, estratégicamente son pura lucidez. Me he quedado de piedra con declaraciones del tipo “hay que montar mucho lío pero sin violencia”. ¿Cómo se puede conquistar un Estado propio cuando estás en un Estado ajeno y no tienes mecanismos sociales para poderte enfrentar por la fuerza al Estado del que quieres salir?
Pensar que los partidos españolistas se van a quedar quietecitos ante el pulso “constituyente” catalán es ser algo más que un iluso, un suicida político. Es llevar al proceso independentista a un callejón sin salida, a postrarlo ante la capacidad represiva “legal” del Estado español sin posibilidad ninguna de enfrentarlo. Para que Cataluña conquiste un Estado independiente no sólo tiene que desearlo una gran parte del pueblo catalán sino que debe estar dispuesto a defenderlo con uñas y dientes, es decir, enfrentando a los aparatos represivos del Estado español y eso hoy no es posible porque no se ha caminado en esa dirección. La burguesía catalana no está dispuesta a eso ya que no tiene la fuerza física suficiente y las clases populares no tienen ni la subjetividad ni la organización de masas que se lo permita. Crear las herramientas defensivas necesarias para alcanzar la independencia no se conquista en unas elecciones sino en todo un proceso. Así, cada uno a su manera, CDC y la CUP están jugando con el derecho a la independencia.