La declaración de independencia de la República Catalana el pasado viernes, generó una fractura en el régimen político y sus partidos. Para PODEMOS, siendo la principal fuerza emergente de izquierda posterior al 15M, es mucho más que un pequeño obstáculo que sortear.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Miércoles 1ro de noviembre de 2017

La declaración de independencia de Catalunya el viernes pasado por 72 votos a favor, 10 en contra y 2 abstenciones, significó un punto de inflexión en el escenario político español, donde la hoja de ruta que tomará el gobierno luego de que en el senado se definiera la aplicación del artículo 155, amenaza ser con mano dura.
Y es que tal situación, significó de una u otra manera que el conjunto de los partidos políticos, tanto a nivel nacional como local, dieran marcha a sus definiciones estratégicas en miras al nuevo proceso de elecciones impuestos por el gobierno derechista de Rajoy para el 21D, luego de que este disolviera el parlamento catalán.
En el caso del Partido Popular (PP) no es una sorpresa para nadie su medida reaccionaria, tampoco es tan disparatado el apoyo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Sin embargo la reacción que ha causado mayor extrañeza, ha venido de parte del partido PODEMOS, quien ante la tensión generada por el proceso catalán, ha decidido tomar una postura que deslegitima la independecnia del pueblo catalán por un lado, pero intentando desmarcarse de la línea del 155 de Rajoy por otro. ¿Cuál es la consecuencia? Una política de absoluta subordinación a la legalidad burguesa y los mecanismos impuestos por el gobierno para resolver el problema, aunque claro está, no sin pagar costos por su timorata y contradictoria postura.
Del olor a quemado al incendio en la cocina de PODEMOS
El primer indicio del conflicto que hoy comienza a vivirse en PODEMOS, vino por parte de una de sus fundadoras, ni más ni menos que la diputada madrileña Carolina Bescansas, quien ante la línea de Pablo Iglesias de cuestionar los métodos represivos del gobierno en el 1O, y la amenaza del artículo 155, señaló que le “gustaría un Podemos que le hablase más a España y a los españoles y no solo a los independentistas". A este aviso de incendio luego se sumo el fuego ya consumado de Iglesias, quien luego de la votación en el parlamento catalán, se refirió al proceso independentista como “ilegal” e “ilegítimo”, apelando a un referéndum con ciertas condiciones y pactado con el gobierno.
Pero lo problemático es que su postura ya por derecha no se quedó ahí, sino que tomó un nuevo curso, haciendo sentir toda la artillería burocrática al interior de PODEMOS, siendo los afectados directos la franja morada de PODEM en Catalaunya, solicitándole a sus integrantes un paso al costado de sus filas. Albano Dante Fachín, quien junto a un sector de compañeros y compañeras se hicieron parte de la república, ha sido sindicado como uno de los principales responsables del difícil momento que se vive, siendo requerida su renuncia por distintos líderes de PODEMOS, y dándole paso a la principal carta de Iglesias, Xavier Domenech.
“Entendemos que entramos en una dinámica muy preocupante. La explicación de Pablo Iglesias para intervenir Podem, su estructura, es igual a la estructura de Rajoy para intervenir Catalunya” manifestó Albano Fachín.
El líder regional de PODEMOS busca nuevos aliados en el parlament, generando algunas conexiones con aliados circunstanciales como la Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), y el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCat), en perspectivas de formar una nueva coalición. Mientras tanto públicamente ha llamado al boicot de la consulta llevada a cabo por las bases de PODEMOS, aunque pareciera estar ya todo cocinado por los dirigentes regionales.
La disyuntiva de PODEMOS y el giro derechista
La situación en la que se encuentra PODEMOS es bastante delicada, ya que hablamos de un partido con un enorme peso en la realidad española, siendo la tercera fuerza política a nivel nacional.
Si bien vimos como paulatinamente la organización liderada por Iglesias fue rebajando su programa político, convirtiéndose en la más clara oposición al gobierno de Rajoy -aunque sin ruptura con el Estado burgués, y aún peor tendiendo puentes a una alianza con un partido como el PSOE, heredero del régimen del 78- la situación catalana apunta a un momento de no-retorno, donde a la negación de independencia de miles de españoles que decidieron por el proceso catalán, incluso enfrentándose a la represión policial, y continuada por enormes huelgas posteriores –aunque con el límite de la burocracia sindical-, reabre la duda sobre el camino táctico y estratégico que llevara la colectividad.
A la ya clara adaptación a la legalidad burguesa, se suman las desafortunadas declaraciones de Iglesias, donde incluso no ha escatimado en adular las acciones del presidente español, manifestando “Rajoy por una vez tuvo reflejos y actuó de manera audaz”, en alusión a la determinación de llamar a elecciones el 21 de Diciembre, posición defendida por Iglesias y la aparente mayoría de PODEMOS.
Prueba de fuego del neorreformismo
Los estragos de una alternativa sin independencia política de los partidos burgueses, y como reoxigenador de la democracia capitalista como factor humanizante, heredero del Estado de bienestar, comienzan a visualizarse más nítidamente, siendo lo más seguro que traiga importantes costos políticos en el caso de PODEMOS. La renuncia a los procesos de masas de los cuales incluso se proclamaron herederos, como el movimiento 15M -gestado a través de la alta tasa de desocupación y desempleo- parecen ser la tónica del llamado neorreformismo, donde es imposible no recordar al gobierno de Syriza en Grecia liderado por Alexis Tsipras, quien en muy corto tiempo tomó las riendas de la profunda crisis económica vivida por el pueblo trabajador, generando grandes esperanzas en importantes sectores de la población, para luego defraudarlos, pactando con la Troika (FMI, UE, BM)y sometiéndose a sus planes de ajuste y austeridad. No es casualidad que Grecia hoy por hoy no reconozca a Catalunya como una república independiente.
Es la prueba de fuego del neorreformismo y su extensión a nivel internacional, donde las ilusiones democráticas posibilistas han tomado bastante fuerza durante los últimos años, pero que frente a los grandes desafíos que exige la crisis capitalista, hace más evidente su proyección estéril, y la aún más urgente necesidad de construir una alternativa obrera, socialista, anticapitalista y revolucionaria de ruptura con este sistema de explotación y opresión.
Resulta fundamental unificar las filas de la clase trabajadora en esta ardua lucha que recién comienza, que es el reconocimiento y defensa de la república catalana, acabar con el régimen monárquico y toda herencia del régimen del 78, e imponer asambleas constituyentes libres y soberanas por toda Catalunya, ante una clara impotencia y cobardía de la dirección burguesa de Puigdemont que busca asilo en Brusselas, en vez de colocarse a la cabeza del proceso ¡Hay que conquistar la confianza y simpatía de los trabajadores y sectores populares! ¡Hay que poner en marcha un plan de lucha por una Federación de Repúblicas Socialistas Ibéricas!