La crisis política abierta en la obra pública por las denuncias al ministro Dusso y la represión abrieron un nuevo escenario para la lucha de clases en la provincia.
Sábado 10 de diciembre de 2016
La luchas de los trabajadores de Obras Públicas volvió a poner en evidencia la crisis del sector, donde el actual ministro ha protagonizado escándalos de corrupción “de película” como el caso del funcionario kirchnerista José López atrapado mientras enterraba valijas con millones de dólares, del cuál Rubén Dusso es socio político.
Los trabajadores de Obras Públicas, han sufrido una gran estafa a manos del gobierno actual, en la pérdida salarial y en el robo descarado de cifras millonarias del presupuesto para casas, escuelas, cloacas y todo lo que necesita la infraestructura de la provincia (que notablemente falta).
Esta “crisis de legitimidad” en la dirección de la economía estatal de la cual dependen miles de trabajadores abre las puertas para ir hasta el fondo en las demandas más sentidas.
Nadie le puede creer nada al gobierno provincial después de los hechos de corrupción en los que se vió involucrado.
Con la plata que se robo Dusso se hizo millonario, siguiendo los pasos de Saadi, Castillo, Jalil y tantos otros. Así como él, el resto de la casta política que administra la provincia viven como jeques árabes, con autos de lujo, mansiones, aviones privados y estrafalarios viajes por el mundo, mientras los trabajadores cobran salarios promedio de siete mil pesos.
Además del desfalco de la obra pública, Dusso es protagonista de otro escandalo acusado de ser dueño de 155 propiedades, ante lo cual dijo publicamente que él no tiene porqué dar explicaciones, con la prepotencia habitual de un delincuente acostumbrado a la impunidad del poder.
A la saga de ministros corruptos en el gobierno de Lucía Corpacci (FPV) se le suma el ministro de educación Daniel Gutierrez, quien fue denunciado pero también continúa en funciones y hasta ahora se mantiene en total impunidad.
También el fuerte ajuste sobre la salud pública y los casos de corrupción del actual intendente de la capital Raúl Raúl Jalil siembran de sospechas el recorte que hoy están pagando los trabajadores de la salud.
Luchas por gremio o coordinación obrera
En estos sectores clave de la economía local, nucleando a decenas de miles de trabajadores, se dieron luchas salariales y contra el ajuste durante el 2016, pero no llevaron a nada por la actitud conciliadora y de confianza en los ministros y el gobierno de Lucía Corpacci de los dirigentes sindicales.
La debilidad del gobierno, producto del rechazo que causan los hechos de corrupción escandalosos de los ministros, no fué aprovechada por los dirigentes sindicales para unificar los reclamos obreros y darle una derrota al plan de ajuste del gobierno provincial y nacional. Lejos de esto, cada sindicalista se corta solo, diluyendo la fuerza de los trabajadores.
Incluso llegó a haber una marcha conjunta de Ateca, Ate y Autoconvocados de la Salud, que fué cuidadosamente desmantelada por Jorge Molas (Ateca) y Ricardo Arévalo (ATE) junto a sus respectivos armados sindicales en las escuelas y puestos de trabajo.
Para evitar la dispersión que causa la actitud de los dirigentes hay que coordinar las luchas. Es necesario impulsar un Congreso Provincial de Trabajadores de la educación, estatales y de la salud, haciendo asambleas y eligiendo delegados en cada repartición, hospital, escuela y lugar de trabajo para imponer un paro provincial y disponer de las medidas de coordinación de la lucha necesarias para derrotar al gobierno.
Represión y después
Las asambleas en las reparticiones de Obras Públicas obligaron a ATE a llamar a la marcha por el bono de diez mil pesos. El gobierno contestó con represión y un bono de dos mil pesos. La dirección de ATE, una vez más, en lugar de convocar a una gran marcha contra la represión y por el triunfo de los reclamos, volvieron a su timidez habitual y no hicieron nada.
El día miércoles se libró una nueva batalla por la insistencia de los trabajadores de base. Antes de entrar a trabajar cientos de empleados cortaron la calle Chacabuco, prendieron gomas y fueron nuevamente reprimidos por la policía.
Formalmente ATE-Catamarca anunció que rechazan el bono ofrecido por el gobierno. En la asamblea en la puerta de Obras Públicas del día Miércoles 7, después de la segunda represón, los trabajadores discutieron volver a la carga desde el lunes próximo discutiendo medidas de lucha.
La lucha de los trabajadores de Obras Públicas marcan el camino para que el año no termine con una fuerte pérdida del salario y condiciones de pobreza extrema en las familias trabajadores, que con salarios de menos de diez mil pesos, ven un panorama oscuro para el fin de año y el verano.
Todos los trabajadores de la provincia tenemos que tomar parte en esta lucha, los docentes, la salud y los trabajadores de la industria como Alpargatas, La Alumbrera, Alco, Arcor y decenas más, que están sufriendo suspensiones, despidos y rebaja del salario, nos interesa que triunfen los de Obras Públicas y sumarnos a la lucha por un bono de diez mil pesos para palear la crisis y empezar a organizarnos en serio para frenar el ataque de Macri, Corpacci y las patronales.