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Red Internacional
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8M. Cecilia Morel: nuestra lucha no es "pauteada". La derecha obstaculiza nuestros derechos

Cecilia Morel se sumó a los dichos de Plá y de Pérez contra la huelga, pero ad portas del 8M, UDI y Evópoli recomiendan al gobierno no enfrentarse al feminismo, quieren quedarse con las banderas de la igualdad de género.

Viernes 8 de marzo de 2019

Vemos el fuerte impacto que ha tenido la convocatoria a huelga. Ante esto, la derecha tiene dos grandes preocupaciones: el resurgimiento de este método histórico de lucha de la clase trabajadora y que las mujeres se planteen paralizar el trabajo de cuidados, porque es un cuestionamiento a una imposición histórica a realizar labores de forma gratuita, que genera gran irritación a los sectores conservadores.

La clase nos divide

Si bien, el conjunto de las mujeres vivimos la opresión por discriminación de género, la clase social es un factor determinante en la experiencia de ser mujer. No es lo mismo sortear esta desigualdad para una empresaria, que para las millones de trabajadoras y sus hijas.

Un ejemplo que puede resultar gráfico son los resultados de la Encuesta Nacional de Uso de Tiempo, la cual arrojó que “en promedio, las mujeres destinan 3 horas más que los hombres al conjunto de todas las actividades de trabajo no remunerado (Trabajo doméstico; Cuidados a integrantes del hogar; Trabajo no remunerado para otros hogares, la comunidad y voluntario)”

Es decir, las mujeres de la clase trabajadora realizan el trabajo reproductivo para la mano de obra presente (los trabajadores), para la futura (la crianza de los hijos) y la pasada (el cuidado de los ancianos), todo de forma gratuita.

Es a lo que llamamos la doble jornada laboral. Mientras las mujeres ricas pueden pagar por el trabajo doméstico, las trabajadores deben terminar una jornada para continuar con otra en sus hogares.

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Por eso Cecilia Morel dice que ella prefiere celebrar el 8 de marzo con sus amigas. La razón de fondo de por qué la primera dama descartó sumarse a esta movilización, señalando que “yo no quisiera que este llamado a huelga, que ya está produciendo divisiones, nos obstaculice las vidas unas a otras…”.

Además, Morel hizo un llamado a la unidad ya que "somos muy diversas las mujeres y por lo tanto hay cientos de manifestaciones pacíficas y sin obstaculizarnos".

En algo estamos de acuerdo con Cecilia Morel: las mujeres somos diversas. Pero hay dos tipos de mujeres fundamentalmente, las que explotan y las que son explotadas. Estamos divididas en clases sociales. Por eso Morel señaló "yo celebraría como he celebrado todos los años, con un grupo de amigas". Mientras las burguesas celebran, otras conmemoramos un día de lucha.

UDI y Evópoli llaman al gobierno a no enfrentarse al feminismo

Luego de las declaraciones de Isable Plá que asociaban a la izquierda y a la oposición a la convocatoria, debió rectificar al día siguiente señalando que “Nosotros respaldamos todas las manifestaciones pacíficas”, pero agregó que “no compartimos las paralizaciones”.

En tanto, Cecilia Pérez, expresó que “no hay que hacer huelgas, sino que al contrario, los derechos de la mujer se consiguen movilizándonos entre todos”.

A un día de la huelga, se sumó la primera dama, Cecilia Morel contra este método y señaló que no le gusta que la pauteen.

A sólo horas de la jornada internacional de movilización, Evópoli y la UDI retroceden en su rechazo tajante y recomiendan al gobierno no enfrentarse al movimiento feminista.Todos quieren quedarse con las banderas de la igualdad de género, por eso recomiendan al gobierno encausar en la agenda Mujer que están levantando.

Por ejemplo, existe casi un consenso en el discurso de estar contra la brecha salarial de género, pero esta desigualdad ha sido rentable para la derecha y el sector al que representa, los empresarios. Según un estudio de la OCDE de 2018 las mujeres en Chile ganamos un 74% del salario de un hombre, se han hecho más ricos a costa de esta discriminación, es la brecha más alta de los países que fueron medidos.

Pero presionados por el contexto nacional e internacional, disputan las banderas del feminismo y Jacqueline van Rysselberghe reivindica que ella gracias a las políticas de igualdad de género puede ser presidenta de un partido. Sí, conservador y de derecha, misógino, homofóbico, antimapuche, anti migrantes y sobre todo antiobrero.

Pero ya en 1913, la revolucionaria rusa Alexandra Kollontai las desenmascaraba para la conmemoración del Día de las Mujeres, manifestando:

" ¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos. ¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer".

La chispa

Pero la igualdad de género puede ser una espada de doble filo.Tienen terror a que el movimiento de mujeres empalme con la clase trabajadora y sus métodos como propone el feminismo socialista.

Es que la chispa encendida por el movimiento de mujeres es un riesgo. Como pasto seco puede incendiar los ánimos, la desigualdad es un mal que afecta no sólo a las mujeres.

Sólo por tener en cuenta un ejemplo, hay un 50% de trabajadores que tienen una jornada laboral completa y aún así ganan menos de $410.000 líquidos (Fundación SOL, 2018), que es menos de lo que cuesta una canasta familiar básica. Mientras que según la revista Forbes, Iris Fontbona, la viuda de Luksic es la octava mujer más rica del planeta, una fortuna incluso más obscena que la del propio Donald Trump.

Por eso desde el marxismo y el feminismo socialista, vemos que el origen de la desigualdad social que vivimos las mujeres se funda en las clases sociales y que la
discriminación de género es un argumento ideológico de la clases dominantes para presionar a la baja del salario de conjunto. Así mismo, si discriminan al mapuche o al inmigrante.

Cecilia Morel agregó: “Yo creo que todo lo que sea pedir por los derechos de la mujer, me parece perfecto, legítimo y necesario, pero no metamos otros temas ajenos a la mujer, porque los avances han sido producto de la fuerza de la unidad”.

Llaman a la unidad de las mujeres pero divididas del resto de los oprimidos y explotados de los que somos parte. Porque las unidad de las mujeres en general nos impide tener la fuerza para echar abajo este sistema. Ni Morel ni Plá ni ninguna burguesa son nuestras aliadas. Nuestros aliados para echar abajo este sistema social basado en la desigualdad es la clase trabajadora en alianza con el resto de los oprimidos.

Te invitamos a marchar junto a Pan y Rosas en el Bloque de Mujer Trabajadora que partirá a las 18:30 horas desde la plaza del Centro cultural GAM.

#TrabajadorasAlFrente

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