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Red Internacional
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Primero de Mayo. ¿Central Clasista, Central Unitaria o Central Única? A propósito de la marcha del 1ro de Mayo.

El primero de mayo, no solo dejo nuevamente al desnudo la adaptación de la CUT ante el gobierno de la derecha, con actos conjuntos y con un silencio cómplice, también re abrió el debate sobre la crisis de representatividad y la falta de una central que defienda los intereses de los trabajadores.

Domingo 6 de mayo de 2018

El gobierno de la Derecha anuncia austeridad para los trabajadores, avanzar con sus reformas y la CUT, posa para la foto

Mientras Piñera, el 1ro de mayo, aprovechó para anunciar que uno de sus primeros objetivos en la agenda es crear trabajo, precario y flexible, a favor de los empresarios -incluyendo el “teletrabajo”- además de subsidiar las obligaciones patronales (ahorrándoles que gasten un solo peso en salas cunas), su ministro de Hacienda Larraín, declaro la puesta en marcha de un colosal plan de austeridad, con reajustes y reasignaciones en el sector público que tiene por finalidad recaudar más de 1.150 millones de dólare anuales, eliminando programas sociales, despidiendo trabajadores, recortando proyectos y desviando fondos para el programa de la Derecha.

La Derecha viene con "decretazos" a favor del mercado, despidos, al mismo tiempo que aceita al aparato represivo del Estado.

Preparan ajustes contra el pueblo y quieren eliminar los impuestos a los ricos, Piñera a fines de abril anunció la entrega de más de 1800 millones de pesos directos a las AFP para su “uso informativo”.

Ante este escenario, es vergonzoso ver como la CUT, con su Presidenta Bárbara Figueroa (PC), posan junto a Piñera, el Ministro de Hacienda y el Presidente de los empresarios Alfonso Swett. Mientras los trabajadores seguimos agobiados con sueldos mínimos de 276 mil pesos, en trabajo flexible y subcontratado, con jornadas que en muchos casos superan las 50 horas semanales, las cúpulas burocráticas de la CUT (PC, PS, DC) hablan de dialogo y cooperación con los empresarios.

Actos con autoridades de gobiernos y la otra “Marcha Clasista”

Pero la postal del primero de mayo junto a Piñera no es casualidad, hace ya unas semanas, antes de las movilizaciones nacionales por la educación y contra las AFP, fueron invitados los 7 gremios de la CPC a una reunión en la sede de la CUT Santiago, para hablar de dialogo y cooperación.

Este desvío de la CUT, se reflejó tanto en el carácter como en la debilidad de sus convocatorias. No solo en los números con apenas 5000 participantes en la marcha de Santiago, sino también en su llamado estéril a defender el “legado de Bachelet”, que apenas tuvo fuerza, donde en regiones como en Arica subieron al escenario a la intendenta de la UDI. En Antofagasta hicieron un acto a puertas cerradas en el hospital concesionado junto al Intendente de RN y ex Gerente de Zaldívar (Grupo Luksic).

Por otra parte, lo que no dejo de llamar la atención, fue la convocatoria de “La otra Marcha Clasista”, que año tras año se convoca, como “alternativa” al acto oficialista. En este espacio, en lo sucesivo de los años se ha logrado convocar a un variado número de organizaciones de izquierda, colectivos, movimientos; a la vez que trabajadores y sindicatos que ven la necesidad de marchar en un espacio alternativo.

Lo cierto es, que si bien la “marcha clasista” reunió alrededor de 4000 personas, en su mayoría disidentes y críticos al rol de la conducción de la CUT, no todos los participantes de la marcha están en sintonía con la propuesta del acto "alternativo”. El Comité por la Iniciativa de la Unidad Sindical (CIUS), donde participa el presidente de la CGT, el rodriguizmo (UCT-MPMR) y una dirigenta de trabajadores contratistas, dicen estar en condiciones de conformar una nueva central, la “Central Clasista de Trabajadores y Trabajadoras”, para lo cual llamarían a un congreso.

Una nueva Central Clasista?

La deriva de la CUT y su proceso de crisis, que en el 2017 estuvo cruzado tanto por el vaciamiento y congelamiento de distintos gremios centrales, como el Colegio de Profesores, con el telón de fondo de los fraudes electorales; y que han dejado abierto el debate dentro del movimiento obrero sobre los organismos de trabajadores, la democracia sindical y la necesidad de una nueva central única frente a los ataques de los empresarios.

La existencia del “CIUS” es parte de ese debate abierto, donde apelando al cuestionamiento a las prácticas de corrupción de la burocracia sindical, se hace eco de la política de 1 trabajador 1 voto para presentar la idea de una nueva central como una alternativa democrática, pero que definitivamente no puede ser resumido sólo a un problema de estatutos.

A pesar de estas formas, aún está en veremos la viabilidad de este espacio; hasta el momento el proceso de creación de la CCTT, en palabras de Esteban Hidalgo (CGT) cuenta solamente con la Federación de trabajadores Hípicos, Asociación de trabajadores del Cementerio de Santiago, la FENASIPEC (peonetas coca cola), la “Federación de trabajadores del área social”, la FETRASAM de Santiago, la coordinadora de trabajadores honorarios de Santiago, y el SINTRAC.

La lucha por la democracia sindical en ese sentido no pasa por levantar “sindicatos rojos”, ni por crear múltiples centrales paralelas (CNT, UNT y ahora suma la supuesta central de Arturo Martínez), sino por unir la lucha por recuperar los sindicatos para los trabajadores a la de desplazar a la burocracia sindical, con el objetivo de unir a toda la clase trabajadora, a los sindicatos honestos que aún permanecen en la CUT, como a los que están naciendo afuera, unir a sus sectores organizados, como los que no lo están.

El sindicalismo y el Gobierno

Lo que es claro, es que para enfrentar a la Derecha, a los empresarios y sus partidos, la estrategia del dialogo social solo ha hundido al movimiento obrero en la impotencia. Es necesario desarrollar una gran fuerza social de los trabajadores en la movilización y tender a la unidad de todas las luchas, en forma totalmente independiente a los viejos partidos del régimen.

El clasismo, como independencia política de los trabajadores, es confiar en las propias fuerzas de los explotados frente a los explotadores y sus organizaciones políticas. Éste debe ser un principio que guíe el proceso de recomposición del movimiento obrero, no solo frente a la Derecha, sino también ante las alternativas del denominado campo progresista, como la NuevaMayoria en Chile, el Kirchnerismo en Argentina, o el chavismo y el evomoralismo, que sin romper con el modelo de explotación de los trabajadores, el subcontrato, o la privatización de servicios, sus operadores políticos apelan constantemente al “pueblo”, para administrar el sistema capitalista.

Para el rodriguismo organizado en la corriente del MPMR, la palabra clasista es ambigua y esto se expresa en sus concepciones chavistas, donde el movimiento de trabajadores se termina transformado en base de maniobra de los procesos o reformas que pueden llevar adelante los bandos políticos que se apoyan en el empresariado “progresista” y latinoamericano.

Porque la unidad hace la fuerza, la tarea de levantar una nueva Central Única, que retome lo mejor de tradición de la CUT del ’52 y se oriente bajo principios democráticos, clasistas y combativos, para la emancipación de los trabajadores; sigue siendo una tarea planteada en este primer cuarto de Siglo: partiendo por el proceso de recomposición de la clase trabajadora a nivel nacional, que ha contado con importantes movimientos políticos como el de NO+AFP, la organización de sectores antes dormidos. Quiebres y rejuntes del viejo sindicalismo, nuevos organismos sindicales, huelgas duras, recuperación de métodos históricos como el paro en solidaridad (Huelga Portuaria del 2013), tendencias a la coordinación obrera y puesta en marcha de experiencias de cuerpos de delegados en los sindicatos, como mostró a gran huelga del Correo Chile el 2013. O la rebelión de las bases docentes en el 2014 contra la burocracia del Partido Comunista. Sin duda un proceso que tiene su sintonía en la región y a nivel internacional.