lid bot

Violencia de Género. ¿Cerró bien las piernas?, preguntó una jueza

Esa fue la pregunta de la jueza de Violencia de género de Vitoria a una víctima de agresiones sexuales. La asociación Clara Campoamor denuncia a la magistrada por tratar ofensiva e indignamente a la mujer.

Nadia Celaya Zaragoza

Martes 8 de marzo de 2016

El pasado 16 de Febrero, una mujer acudió a una comisaría de policía de Vitoria-Gasteiz a interponer una demanda por maltrato habitual físico y psicológico por parte de su pareja. La denuncia incluía dos agresiones sexuales y la solicitud de una orden de protección. Al día siguiente fue citada a declarar en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 a las 11 de la mañana.

Durante el interrogatorio, que fue grabado en vídeo, la jueza María del Carmen Molina Mansilla preguntó en varias ocasiones a la víctima si había opuesto resistencia a las agresiones, planteándole directamente “¿Cerró bien las piernas?, ¿Cerró toda la parte de los órganos femeninos?" Preguntas fuera de lugar que culpabilizan a la mujer de no hacer lo suficiente para impedir la violación.

Como ha expresado Blanca Estrella, presidenta de la Asociación de mujeres Clara Campoamor, la jueza mostró una “clara y manifiesta predisposición de incredulidad hacia el testimonio de la denunciante, interpelándola sin dejar terminar la respuesta, realizando preguntas sugestivas y condicionando su declaración”.

Por ello, la asociación ha denunciado ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a la magistrada por su actitud "ofensiva, degradante y humillante, y carecer del mínimo rigor profesional y ético para con la víctima" y pide que la suspendan del cargo.

Este tipo de comportamientos en los procesos judiciales no son casos aislados. Desde que una mujer víctima de violencia de género o de agresiones sexuales decide denunciar se encuentra con demasiadas hostilidades y obstáculos en el sistema judicial, empezando por el excesivo cuestionamiento a los hechos relatados por ellas.

En los Juzgados se reproduce la idea machista de que son las mujeres quienes se tienen que cuidar de no ser violadas, agredidas o maltratadas. Un discurso que hemos oído en no pocas ocasiones también en los medios de comunicación y desde las autoridades gubernamentales, como las recomendaciones que dio el Ministerio de Interior hace dos años o las palabras de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría en plena campaña electoral aconsejando a las jóvenes que no se dejaran controlar el móvil.

La humillación, la desprotección y un largo proceso judicial son algunas de las causas por las que muchas mujeres víctimas de agresión o maltrato deciden no denunciar porque vuelven a convertirse en víctimas, en esta ocasión de la violencia institucional.