Se evidencia el intento de disciplinamiento para bajar los salarios y las condiciones laborales en la rama azucarera. Urge que el SOEAIL y la Federación Azucarera Regional llamen a un plan de lucha unificado de todos los azucareros.

Miguel López Diputado provincial PTS-FITU Libertador Gral. San Martín-Ledesma
Miércoles 24 de enero de 2018 19:04

La empresa reconoce que los 30 despidos persecutorios realizados en diciembre son sin causa. Lo que evidencia el intento de disciplinamiento para bajar los salarios y las condiciones laborales en la rama azucarera. Más que nunca urge que el SOEAIL (Sindicato de Obreros y Empleados del Azucar del Ingenio Ledesma) y la Federación Azucarera Regional (FAR) llamen a un plan de lucha unificado de todos los azucareros.
En un acta presentada al sindicato la patronal de Ledesma reconoce que los 30 despidos a activistas realizados en el mes de diciembre son sin causa. Como vienen denunciando los trabajadores, son despidos persecutorios. Los Blaquier buscan imponer una "mesa de negociación" con el sindicato dando por consumados los despidos y la baja de derechos conquistados, chantajeando a los trabajadores con no despedir más si se bajan “los costos laborales” y se regalan conquistas consagradas por actas acuerdos y convenios colectivos. Todo bajo el imperio de la “paz social”.
Más que nunca urge un plan de lucha unificado de todos los azucareros que vienen siendo atacados en Ledesma, La Esperanza y San Isidro para responder a la altura del ataque con acciones de visibilidad que sumen el apoyo popular contra los despidos y movilizaciones coordinadas y unitarias, nacionalizando el conflicto y lanzando un fondo de lucha para que no se quiebre el conflicto por la urgencia económica. Hay fuerzas para vencer los ataques de las patronales azucareras y los gobiernos de Jujuy y Salta.
Esta perspectiva fue planteada por algunos delegados en la asamblea del día de ayer realizada en el SOEAIL de Ledesma y en la reunión de la FAR en la sede gremial del SOEASI -Sindicato de Obreros y Empleados del Azucar de San Isidro- del día de hoy. Se puede transformar la lucha contra los despidos en una verdadera causa popular, con el apoyo de las familias y la comunidad de los pueblos de Libertador, La Esperanza, San Pedro, Campo Santo y Güemes.
En todo el país los trabajadores enfrentran los ataques del gobierno y las patronales, como en el Hospital Posadas de Buenos Aires, en las minas de Río Turbio, en la cerealera Bunge de la localidad de Campana, o en la ciudad de Azul con movilizaciones de todo el pueblo contra los despidos en Fabricaciones Militares. Como muestran las encuestas, el gobierno nacional pierde cada vez más apoyo desde la votación de la Reforma Previsional y el robo a los jubilados. Es un gobierno débil por lo que las luchas contra los despidos pueden triunfar.
Lamentablemente, las conducciones del azúcar no están llevando adelante un plan de lucha a la altura del ataque que las patronales y el gobierno lanzan de forma unitaria, ni se basan en la fuerza que los trabajadores y el pueblo vienen demostrando para triunfar. La pasividad, la confianza en las negociaciones y la diletancia sólo fortalece a las patronales y debilita la lucha obrera.
La conducción del SOEAIL presentó la carta de Ledesma a la asamblea del día de ayer y mocionó conformar la mesa de negociación para el mes de marzo, tal y como requiere la empresa.
La intervención de delegados de base planteando la necesidad de un plan de lucha por la reincorporación de los 30 despedidos y la defensa de las conquistas adquiridas hizo que no quede votada sólo la mesa de negociación sin perspectiva de acciones de lucha. Sin embargo, en la reunión de la FAR que constituía una posibilidad para coordinar acciones concretas de lucha, las conducciones que hablaron de "coordinación y unidad" lamentablemente sólo resolvieron impulsar una declaración y solicitada en los diarios cuando mas que análisis o pronunciamientos, se necesitan medidas de lucha urgente.
Es necesario seguir exigiendo que lo que plantean sectores de delegados y trabajadores se lleve adelante y las conducciones se pongan a la cabeza: plan y fondo de lucha, movilizaciones coordinadas y unitarias, acciones de visibilización y nacionalización del conflicto. Fuerza hay, se puede ganar.