El Instituto Nacional de Derechos Humanos hizo entrega del informe anual 2014. Impunidad de las Fuerzas Armadas y torturadores libres, privatización de los derechos básicos de las personas, prohibición del aborto, represión al pueblo mapuche; legado constitucional de la Dictadura Cívico Militar, parlamentarios derechistas exigiendo “un minuto de silencio” ante el aniversario de la muerte de Pinochet, son algunos de los elementos que caracterizan al Chile actual.
Martes 16 de diciembre de 2014
El día 10 de diciembre, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) hizo público, en el Centro Cultural Matucana 100, el Informe Anual Situación de los Derechos Humanos en Chile 2014, ante alrededor de 600 personas. Entre los invitados y representantes del gobierno estuvo el Vicepresidente de la República, Rodrigo Peñailillo, el Vicepresidente del Senado, Eugenio Tuma, y el Presidente de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, entre otros.
La ceremonia estuvo presidida por la Directora del INDH, Lorena Fries, quien inició el acto, planteando que “tenemos una democracia, una ciudadanía que quiere cambios y en este camino, los derechos humanos constituyen un norte y también un límite. En efecto, no todo cambio es bienvenido desde una perspectiva de derechos humanos, sólo aquellos que avanzan -y no retroceden- en la garantía y respeto de dichos derechos, sin discriminación de ningún tipo”. En esta misma línea, Fries fue clara en destacar tres aspectos que serían tomados por el organismo: acceso de los derechos económicos, sociales y culturales.
Sumado a lo anterior, la existencia de la tortura en Chile por parte de funcionarios públicos, las diferencias económicas entre hombres y mujeres, la normativa laboral que rige a los trabajadores e impide su total libertad, la falta de derecho a la educación, a la salud; y la preocupación del carácter secreto de documentos, testimonios y antecedentes aportados ante la Comisión de Verdad y Reconciliación y ante la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, fueron elementos que también marcaron el discurso.
La herencia que se mantiene y se defiende
El informe anual entregado por el INDH coincidió con la conmemoración del día internacional de los derechos humanos, y contradictoriamente, concordó con el aniversario de la muerte de Augusto Pinochet, dictador y responsable de cientos de crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos. Como si tener que recordar su existencia fuese poco, ese mismo miércoles 10 en el Congreso, parlamentarios derechistas de la Unión Demócrata Independiente (UDI), pidieron realizar un “minuto de silencio” para recordar los ochos años desde que Pinochet falleció, provocando la indignación de parlamentarios de la Nueva Mayoría, y repercusión en las redes sociales y medios de comunicación. Es que la derecha se ha encargado de preservar intacto el legado de Pinochet y salir ofensiva ante cualquier reforma, que aunque sea insuficiente, ponga en riesgo al sistema neoliberal y a sus intereses de clase. Por su parte, la Nueva Mayoría, que durante 20 años gobernó mediante la Concertación, se ha caracterizado por mantener gran parte del legado estructural de la herencia pinochetista, aunque no sin contradicciones, una subordinación innata ante la derecha, y por profundizar durante todos estos años los ataques que propinó la clase empresarial, la derecha y las Fuerzas Armadas. ¿Entonces, en qué situación se encuentran los derechos humanos y sociales en Chile?
Medidas e instituciones fantasmas ante un cuestionamiento que permanece
Lorena Fries, en su discurso, también hizo alusión a “los avances registrados en el país en materia de institucionalidad en derechos humanos, como son el progreso que ha tenido en el parlamento la creación de la futura Subsecretaría de Derechos Humanos y también a los compromisos asumidos por el actual Gobierno que incluyen, entre otras materias, el fortalecimiento del INDH”. En esta misma sintonía, el Vicepresidente de la República, Rodrigo Peñailillo, anunció que “hoy estamos ingresando al Congreso Nacional una reforma constitucional que declara imprescriptibles e inamnistiables los crímenes y delitos de guerra, lesa humanidad y genocidio”.
Sin embargo, mientras se comunica la creación de nuevas instituciones para “avanzar en la justicia social en Chile” y se anuncian reformas a la Constitución, meses atrás, Peñailillo declaraba con gran énfasis la modificación a la Ley Antiterrorista, la cual sería aplicada sin problema alguno; todo esto en el marco de una fuerte represión al pueblo mapuche y militarización de la zona, donde la violencia está a la orden del día, como también los asesinatos hacia quienes llevan años luchando por la autodeterminación de su pueblo. ¿Dónde quedan los derechos humanos del pueblo mapuche?
Mientras el gobierno de la Nueva Mayoría celebra con bombos y platillos la creación de nuevas instituciones para “solucionar los problemas de derechos humanos” y dejar atrás el estigma de violaciones de derechos en Chile, en el Parlamento se pide respeto por Pinochet, los torturadores y asesinos de la Dictadura siguen libres e impunes- o a lo más, están presos en lujosas “cárceles”- como es el caso de Labbé, quien pagando tan sólo 500 mil pesos chilenos quedó libre sin ser juzgado. Al mismo tiempo que el gobierno plantea querer “avanzar en derechos sociales y económicos”, el sueldo mínimo sigue siendo una burla para miles de trabajadores, mientras los parlamentarios sin resquemores, se subieron el sueldo 500 mil pesos más.
El gobierno dice querer “más justicia para los chilenos, para los trabajadores”, pero mantiene intacta la normativa laboral que rige desde 1979, y que impide autoritariamente, que los trabajadores por medio de sus sindicatos puedan luchar por sus derechos y demandas. Se anuncia una reforma laboral, pero cuando los trabajadores exigen poner fin a las principales trabas patronales, como es el reemplazo en huelga y tener derecho a negociación colectiva, basta sólo que el gremio empresarial ponga “el grito en el cielo”, para que el gobierno y sus parlamentarios cedan con lo prometido en la campaña presidencial. Con los derechos sexuales, reproductivos y maternales que el gobierno plantea querer defender, pasa exactamente lo mismo. En el tintero todavía espera el proyecto de ley- de antemano totalmente insuficiente- sobre aborto en tres casos, mientras que durante este año han sido conocido los casos de niñas abusadas que han resultado embarazadas y han sido obligadas a tener a sus hijos, cargando con esa brutal agresión, legitimada por los gobiernos de turno. ¿Dónde quedan los derechos de estas niñas y de las miles de mujeres que deben abortar de manera clandestina?
Los derechos humanos en Chile no han sido defendidos por ningún gobierno, al contrario, siguen siendo mermados cada día y los violadores de estos siguen impunes tranquilamente. Sin embargo, miles de personas siguen luchando cada día para que esta realidad cambie, así se demostró en la conmemoración del día internacional de los derechos humanos, donde cientos de personas salieron a exigir el fin de la impunidad. Así, también se refleja con las decenas de huelgas de trabajadores que salen a exigir sus derechos, movilizaciones que no se detienen aunque el gobierno anuncie medidas laborales; y también se expresa en el fuerte rechazo de la población hacia el gobierno y sus instituciones, que aunque sigan anunciando reformas, nuevos organismos y diversas medidas para calmar el descontento social, el cuestionamiento y el rechazo prevalecen en las calles.