Nos encontramos frente un momento decisivo para las movilizaciones que han hecho temblar al país entero. Podemos elegir dos caminos: o la enorme fuerza que se ha desplegado se pone en función de una negociación con el gobierno, o apostamos al desarrollo y a la multiplicación de esa fuerza en las calles para derrotar a Piñera.
Martes 29 de octubre de 2019
Hemos sido cientos de miles de jóvenes en las calles. Hacia nosotres son las amenazas que hizo Karla Rubilar para dejarnos como delincuentes, y también ha sido a cientos de nosotres a quienes nos han disparado, golpeado, torturado y asesinado en estas jornadas de movilización. Hoy mismo un compañero fue atropellado impunemente por una patrulla policial.
No nos podemos quedar tranquiles con salir a la calle, protestar y resistir a la represión, que es lo que hace 10 días venimos haciendo, y que ha tenido como resultado tener al gobierno en una enorme encrucijada, cuestionado y tambaleándose, situación que con ninguna migaja ni enroque ministerial ha podido cambiar.
Hoy nos encontramos en un momento decisivo. Ya han pasado 11 días de lucha donde hemos mostrado la gran potencialidad de nuestra fuerza. Hemos estremecido al país con el grito de “¡Fuera Piñera!”.
Pero las organizaciones políticas que dirigen la FECH, la CUT, la CONFECH, como el Partido Comunista y el Frente Amplio, han decidido dirigir esa fuerza a organizar un paro de un día para que el gobierno los considere en su mesa de negociación.
¡Y ya hemos visto como el gobierno sólo ha ofrecido subsidios neoliberales! ¡Si incluso su propuesta de sala cuna universal es en realidad la privatización de la JUNJI vía subvención! ¡No queremos negociar los muertos del pueblo por migajas! ¡Podemos ir por mucho más!
Frente a este escenario, donde el gobierno reprime y no nos ofrece nada, y la oposición parlamentaria busca las vías para presionar y así poder negociar en mejores condiciones, mientras impulsa una acusación constitucional que no va a ningún lado porque este Senado no votará contra Piñera, es necesario apostar por otro camino, otro donde nuestra movilización debe dar un paso más allá y la asamblea de la U de Chile que se realizará este martes 29 a las 15.00hrs en la FECh, puede ser una gran oportunidad para dar ese paso.
Hasta el día de hoy la Federación de estudiantes de la Universidad ha jugado un papel de asistencialismo, tanto en el terreno de salud como legal. Aspectos necesarios, fundamentales, pero que están por detrás de las capacidades que tiene una Federación con el peso y la tradición de la propia FECH.
Es que ha sido el mismo Frente Amplio y el Partido Comunista, que dirigen la mesa interina de la FECH, quienes se han negado a que esta se ponga a la cabeza de organizar y levantar coordinadoras entre estudiantes, vecinos, trabajadores y pobladores.
No quieren que la movilización se fortalezca desde la base. Al contrario, prefieren controlarla “desde arriba”, en la Mesa de Unidad Social junto a los dirigentes de otras organizaciones sindicales y sociales, para negociar desde ahí con el gobierno.
¡La Federación tiene que cumplir un papel totalmente distinto!
Si la FECh cumple un rol en la articulación territorial de la movilización, junto a instancias que ya se han levantado, como el Cordón Centro; y si además, tomamos la Casa Central de la Universidad de Chile, para utilizarla como centro de organización y autodefensa de todos los sectores en lucha, podemos redoblar nuestra fuerza para derrotar a Piñera.
1) ¡Que la FECh cumpla un rol en la coordinación y articulación territorial para la lucha! La Federación debe colocar sus fuerzas principalmente en potenciar, visibilizar y extender las distintas instancias de coordinación territorial que se han ido desplegando.
Por ejemplo, el Cordón Centro, cercano a Facultades como FAU, FEN o Derecho, y donde hace días nos hemos venido organizando decenas de estudiantes, trabajadores del arte y la cultura, así como de otras ramas, preparando las movilizaciones activamente, con el objetivo claro de echar abajo este gobierno.
La FECh debe cumplir un rol activo en ligarse a estas instancias, así como también, de levantarlas donde aún no se han desarrollado, como Cordón Macul y Cordón Centro, que también tienen tradición de articularse en momentos de movilización.
2) ¡Que la Casa Central de la Universidad de Chile sea un centro de organización de la movilización! La Casa Central debe estar en manos de quienes hoy venimos luchando. Debe convertirse en un centro de organización, coordinación y articulación de la movilización, para las y los estudiantes y sin confiar en las falsas facilidades de las autoridades, que dicen que mantendrán los espacios abiertos mientras luego no nos permiten realizar nuestras asambleas, como ocurrió en la Facultad de Ciencias Químicas.
Además, deben ser espacios abiertos a todes quienes quieran organizarse para la movilización, especialmente puede ser un espacio importantísimo de articulación para las y los secundarios, que hoy los tienen fuera de sus liceos y colegios, precisamente para que no se puedan organizar. No es coincidencia que en comunas como Santiago, Providencia y Maipú, donde les secundaries fueron vanguardia en las evasiones masivas, les hayan decretado una semana más sin clases.
Es hora de tomarse la Casa Central y ponerla en función de la enorme movilización que a nivel nacional estamos desarrollando, para organizarnos y articularnos y también para defendernos, porque aunque se haya bajado el estado de excepción, la represión sigue y se vuelve cada vez peor. Este lunes quedó más que demostrado.
Por ello, usemos el espacio también para levantar comisiones de autodefensa, salud y seguridad, como el Comité de Defensa y Resguardo que levantaron trabajadores de distintos sectores, estudiantes y jóvenes en Antofagasta, desde el cual además votaron este lunes la toma de los liceos y universidades de la ciudad, para fortalecer la movilización.
¡Sigamos el ejemplo de esos estudiantes y de los estudiantes secundarios en Valparaíso y avancemos en la toma de nuestra Casa Central para fortalecer la lucha! El control de nuestros espacios es la única garantía de que estos estén al servicio de fortalecer la movilización. Ya vimos la semana pasada como las autoridades no dudaron en cerrar los campus impidiendo que nos reuniéramos y organizáramos.
La coordinación y articulación de base de los distintos sectores movilizados es clave para darle continuidad a la huelga general, para que sea una huelga general con un plan de lucha con asambleas, de manera indefinida, hasta que caiga el gobierno de Piñera. No serán las “maniobras parlamentarias” ni las instituciones de este régimen podrido las que nos entregarán nuestras demandas: será la fuerza organizada que hemos mostrado en las calles.