Se le llama “el mineral del s. XXI”. La Ministra de Minería Aurora Williams entregó a Bachelet el Informe del litio elaborado por la Comisión constituida en junio del pasado año. No se descarta que una empresa estatal explote el mineral.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Martes 27 de enero de 2015

El Informe
En junio del 2014, la presidencia, Bachelet conformó la Comisión Técnica del Litio, integrada por la titular de Minería, Aurora Williams; su subsecretario Ignacio Moreno; el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes y 22 especialistas de medioambiente, recursos naturales y energía.
Acaba de concluir sus estudios entregando el informe "Litio, una fuente de energía, una oportunidad para Chile".
Entre sus conclusiones destacan la falta de control y regulación por parte del Estado.
Como sugerencias, se cuentan el desarrollo de una política pública para permitir el desarrollo productivo de esta industria, mediante asociaciones público-privadas, y manteniendo el dominio del mineral por parte del Estado.
Agregando que Codelco como la Enami pueden explotar el litio.
Aunque hay que considerar que la ley actual establece que el litio no puede entregarse en concesión.
La importancia del litio
Se le llama “el mineral del siglo XXI”. Más importantes aún, otros lo denominan el “petróleo blanco” del siglo XXI, por su uso en las baterías recargables de equipos tecnológicos (celulares, mp3, notebooks), en la fabricación de automóviles eléctricos, e incluso en la generación de energía nuclear.
Según cifras del Ministerio de Minería, existen recursos por 36,7 millones de toneladas de litio a nivel mundial. De estas, en Chile se encuentra el 22%, con las segundas reservas más grandes del mundo, tras Bolivia.
El litio en Chile
En 1979, por medio del decreto 2.886, el litio fue declarado como reserva estratégica, quedando al margen de la ley de concesiones de 1981 por ser un material utilizado en la fusión nuclear, es decir, clave para la energía nuclear. Por lo mismo, sólo el Estado puede disponer de las reservas de explotación del litio. Con dos excepciones.
Con el potencial económico del mineral, en el año 2012 el actualmente cuestionado por el caso Penta subsecretario de Minería Pablo Wagner, ideó un modo de promover un mayor desarrollo de la explotación privada mediante Contratos Especiales de de Operación del Litio (CEOL). La primera experiencia fue anulada, tras ser ganada por SQM y posteriormente impugnada por incumplimiento de las bases de licitación.
Más allá de esto, el revuelo fue inmediato, reclamando por la decisión y el problema que presentaba respecto a la explotación estatal del mineral. Si mediante Codelco se explota eficientemente el cobre, ¿por qué no replicar lo mismo para el litio?
La respuesta del ahora encausado por el caso Penta fue que mediante los CEOL el Estado tomará parte del 7 por ciento de las ventas anuales de las empresas que se ganen la licitación.
Otro debate fue el de la producción de valor agregado. No solo explotar el litio, sino desarrollar una industria de los productos derivados, como las baterías para los autos eléctricos.
Se trata de un jugoso negocio, con Chile como uno de los países con mayor potencial en su explotación.
Desde 1998 la demanda mundial de este mineral aumentó un 238%. En el año 2010 las baterías producidas para autos eléctricos que utilizan litio fueron 141.000 y el año 2015 se espera que lleguen a
1.732.000.
Hoy día Chile es el mayor productor mundial del litio, con 41% del total, equivalente a 95 mil toneladas anuales.
Como decíamos, hubo dos excepciones. Dos empresas que, por medio de acuerdos con CORFO, explotan el litio en Chile. Una, la trasnacional Sociedad Chilena del Litio (SCL).
La otra, la de mayor participación, es SQM. Es que el dueño es el ex yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou. ¿Adivina el por qué de la excepción?
No sólo el ex subsecretario Wagner está involucrado en irregularidades. Julio Ponce Lerou también, con el llamado “caso Cascadas”, operación financiera con la que habría perjudicado a los accionistas minoritarios de la empresa.
Se espera que la demanda total de litio alcance entre 180 mil y 200 mil toneladas en 2020 y entre 320 mil y 350 mil en 2030.
Lo que viene
En las próximas semanas Bachelet revisará el informe presentando sus decisiones hacia el mes de abril para presentar al Congreso.