Christian Castillo participó el domingo a la noche del programa “Conflicto de Intereses”. Allí conversó sobre las características de la ultraderecha en Argentina, centralmente de expresiones políticas como las de Javier Milei y Patricia Bullrich. La entrevista arrancó con una pregunta sobre por qué consideran ellos “que hay espacio para andar proponiendo cosas tan peligrosas” como el armamento de la población. Aquí sus definiciones.
“Tiene un aspecto de ‘bomba de humo’, como gran parte de toda la agenda de cosas que tiran a la derecha dura. Milei copia mucho de la agenda trumpista y como ésta es una bandera de los republicanos en Estados Unidos, él trae la traducción acá. Se basan en una idea de que un sector de la sociedad agarre a tiros a otro sector. La defensa de Bullrich a Chocobar, aunque en ese caso era un miembro de las fuerzas policiales, es eso. Frente a un hecho de lo que ellos llaman ’inseguridad’, tirar primero y preguntar después. En los casos que vemos en Estados Unidos, gran parte de todos los tiroteos que se dan son crímenes de odio”. “Lo que pasa en Estados Unidos es que hay empresas productoras de armas que estuvieron detrás del lobby de la Asociación del Rifle y de presentarlo como una salida a lo que ellos llaman la ’inseguridad urbana’. En ese momento estuvo muy centrado en eso. Luego se ha generalizado y es lo que tratan de traer, de alguna manera, como agenda Bullrrich, Milei y otros”. “Uno ve el discurso que tienen y se apoyan en deshistorizar todo, en negar la historia, la realidad de lo que pasa y tener una serie de formulitas generales que servirían para todo tiempo y lugar. Ellos dicen ’abrirnos al mundo’, como si no hubiese proteccionismo de las principales potencias, como si el mundo capitalista hoy no estuviese en una situación verdaderamente muy complicada. La tapa de la revista The Economist, por ejemplo, es la ’catástrofe alimentaria que se avecina’. Un título que parece de Lenin (por La catástrofe que nos amenaza y cómo luchar contra ella). El Foro de Davos fue totalmente catastrófico frente a lo que ellos llaman ’las cuatro crisis’, la alimentaria, la energética, la inflación y la climática”. “Una situación donde el mundo no es rozagante y donde te presentan una falsa idea de que cada cualquier país puede venderle cualquier cosa a otro. Eso no es así. Estados Unidos tiene un proteccionismo brutal, igual que la Unión Europea. Decile a los agroganaderos de acá que le vendan a la Unión Europea. No le pueden vender nada. Entonces te presentan una idea genérica, como si eso trajese bienestar para toda la población, que no es la realidad de lo que ocurre”. “Para ellos los ricos se hacen más ricos vaya a saber uno por qué y no por la explotación del trabajo asalariado, con lo que cancelan toda posibilidad de pensar una sociedad alternativa al capitalismo”. Sobre la posibilidad de que Gustavo Petro llegue a la presidencia de Colombia y los paralelismos con la situación en Argentina, Castillo dijo ante todo que las de ambos países “son realidades políticas diferentes. Colombia tuvo una rebelión popular muy importante que alteró en parte el mapa político previo. Ése es un dato para tomar en cuenta, más allá de que es cierto que el establishment colombiano se termina inclinando por Hernández porque opinaba que es el que puede dar pelea en la segunda vuelta. Si salía segundo Gutiérrez, el candidato del uribismo y continuador de Iván Duque, no tenía ninguna posibilidad en la proyección de encuestas respecto a la posibilidad de la segunda vuelta. Si lo comparás con Argentina, acá se vive una situación donde hubo un fracaso de Macri y ahora hay un fracaso del Frente de Todos. Sobre esa realidad se monta por un lado la proyección de Juntos por el Cambio y el intento de recauchutarlo con distintas variantes, y por el otro lado la idea de una derecha dura. Ése es el plan de la clase dominante, que tiene un plan sobre qué hacer con Argentina, un país primarizado, donde siga creciendo la desigualdad y quitarle los derechos laborales a la parte de la clase trabajadora que aún los tiene. Una Argentina donde intentan convencer a la juventud, que en su gran mayoría trabaja en la informalidad o trabaja en condiciones de absoluta precariedad, de que la salida pasa por quitarle derecho a los que lo tienen y no por conseguir derechos los que no lo tienen. O que a lo sumo podés lograr una formalización con salarios de $ 30 mil, $ 40 mil o $ 45 mil. Ése es el plan que tienen, una Argentina privatizada y extraactivista”.
“Frente a eso, desde el Frente de Izquierda y la fuerza política a la que pertenezco, el PTS, creemos que hay que plantear que hay que dar una lucha a fondo por cambiar el conjunto de esta sociedad. Tenemos un planteo frente a la crisis del trabajo, de reducción de la jornada laboral sin afectar el salario con un mínimo que cubra la canasta familiar. La productividad del trabajo aumentó brutalmente, pero la jornada laboral es la misma de 1929”. “Estamos elaborando un anteproyecto de ley para discutir con las organizaciones sindicales y con las organizaciones del movimiento de desocupados. Porque el reparto de las horas de trabajo, reduciendo la jornada laboral sin afectar el salario, sólo en las grandes empresas te permitiría crear un millón de nuevos puestos. Eso va en el sentido de nuestro planteo más general, que es rehabilitar eso que la extrema derecha ataca, el socialismo”. “La extrema derecha dice que Larreta es bolchevique. No tiene sentido, pero eso opera en el sentido de afirmar que el desastre de todos los países capitalistas, que han llevado a un aumento brutal de la desigualdad y en muchos casos de la pobreza, aún en términos absolutos como es el caso de nuestro país, es porque los gobiernos son socialistas y no capitalistas. Exactamente lo opuesto de lo que pasó”. “En Argentina pasamos de 1974 a la fecha del 4 % al 40 % de pobres y el salario pasó a ser la mitad de lo que era. Y la impronta de todos estos años ha sido un neoliberalismo brutal que reestructuró las relaciones laborales y la dependencia económica del país, que privatizó prácticamente todo. En ese esquema no se cayó porque las jubilaciones son exorbitantes, porque los salarios sector público son enormes, porque tenés planes de vivienda para todo el mundo. No tenés nada de eso y, por el contrario, tenés una fuga de capitales récord, un nivel de endeudamiento enorme que incremento Macri pero que este gobierno convalidó con el acuerdo con el FMI. Esa es la situación que nos llevó a donde estamos ahora”. “Nosotros, al revés, creemos que hay que rehabilitar la discusión de que se puede pelear por otro sistema, que si la población participase directamente en la planificación de los recursos económicos no se construirían viviendas para que nadie viva sino que se pondría en primer plano a las 3,8 millones de familias que están en emergencia habitacional. No tendríamos el delirio de tener desocupados por un lado, o compañeros que están precarizados en condiciones terribles, y por otro lado a quienes tienen que laburar 12 o 14 horas. Se podría planificar democráticamente el trabajo para que el empleo no sea un problema de crisis, para que la tecnología no esté usada para aumentar los niveles de explotación (valga de modelo las app de las empresas de delivery) y por el contrario sirvan para mejorar las condiciones de vida”. “Eso hay que poner en debate. Porque la propiedad socializada de los medios de producción, de las fábricas, de las empresas y los bancos tiene dejar de ser un tabú. Hay un discurso de la derecha que quiere cancelar toda posibilidad de pensar una sociedad alternativa a ésta que nos está llevando a la destrucción del planeta, a guerras cada vez más violentas, a un crecimiento del militarismo brutal”. Luego le preguntaron “¿qué pasa que hoy cierto sector de la juventud no se enamora más del discurso de la izquierda en tanto rebeldía, mover el statu quo y cambiar el sistema, sino que (te lo pongo en términos de la pregunta que se hace Pablo Stefanoni en su libro) la rebeldía se volvió de derecha?”. Castillo respondió con contundencia.
“Si vos ves el sector de la juventud que está con Milei, es un sector al que logra movilizar pero no es el mismo sector de la juventud que va con la izquierda. Han movilizado a un sector de derecha, que es en gran parte una reacción al movimiento feminista y enarbola todas las banderas del machismo. Movilizan a hijos de votantes del macrismo también, porque el macrismo también tenía votantes en sectores populares a los que les entraba la ideología de la ’meritocracia’. Y por último están trabajando sobre un sector que tiene descontento con las fuerzas políticas predominantes que han venido gobernando los últimos años (un enojo entendible que lo tenga porque su situación ha empeorado). Tienen una parte dura, con un discurso muy retrogrado, pero no es en general la juventud que se entusiasma con ellos”. “Por tomar un dato, el voto nuestro en el segundo cordón del conurbano bonaerense. En esos municipios sacamos entre el 8 % y el 10 %, una votación histórica con la candidatura de Nico del Caño. Ahí, en la juventud, nosotros duplicamos. Ale Vilca en Jujuy sacó el 25 % de los votos (aunque eso no tenga la misma prensa que tiene Milei), es un trabajador recolector de residuos, coya, de izquierda, que plantea la lucha por el socialismo y no un tipo de derecha marketinero que les sirve al programa de las grandes patronales. O Myriam acá en Capital, que también tuvo un voto en la juventud de pañuelos verdes”. “Yo creo que a un sector lo hace activo Milei alrededor de darle un discurso de defensa de todo privilegio. Que es lo mismo que algunas comunicadoras y comunicadores defienden. Yo escucho en un canal que se habla del ’sucio trapo verde’, es el mismo discurso de la dictadura contra ’el sucio trapo rojo’ pero trabajado de otro modo. Es la defensa del privilegio del patriarcado. O decir que el que es millonario lo es porque se ha esmerado y no porque se ha quedado con la plusvalía, con el trabajo no pago de la clase trabajadora. Se basan en la gran burguesía en Argentina, que es menos del 1 % de la población, y en otro 10 % de privilegiados que aspira a ser como ellos. Eso es la clase dominante, su primera base de apoyo. Y quieren presentarla como que es la gente que se esmera y no los domadores de reposera como Macri. El que labura 12 o 14 horas apenas llega a fin de mes en este país. La ganancia del capital no viene por el trabajo que tiene el empresario, viene por la explotación de la clase trabajadora. Y eso lo tenemos que decir porque cuando la clase trabajadora, que es la gran mayoría de la sociedad, perciba claramente que tiene el poder de organizar la sociedad de otra forma y no que lo tiene que delegar, la sociedad va a cambiar. Nosotros aspiramos fuertemente a una sociedad donde sean los de abajo, las trabajadoras y los trabajadores los que tengan las riendas verdaderas de la sociedad. Hoy tenemos medios de comunicación y transmisión de información que permitirían que todos participemos de un proceso de planificación democrática de los recursos de la economía para hacer el pueblo verdaderamente el que decida y no tres o cuatro”.