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Virtualidad y desigualdad en cuarentena. Chubut: Virtualidad y desigualdad en tiempos de pandemia y ajuste

Docentes de Chubut comentan como es la situación provincial respecto a la sobrecarga de trabajo, el acceso a los recursos y el trabajo en la virtualidad sin percibir sus salarios de marzo. La pandemia no hace más que profundizar la desigualdad en el acceso a la Educación.

Martín Saez

Martín Saez Docente | Referente del PTS Chubut | @martinsaez.pts

Lucía Carrizo Trabajadora de la Salud y militante del PTS / Esquel

Lunes 4 de mayo de 2020 19:33

Ilustración: Salomón, 22 de abril de 2020.

El ciclo de clases 2020 no inició con normalidad como lo trató de expresar el gobernador Mariano Arcioni durante la inauguración del ciclo lectivo a fines de febrero. Miles de estatales se encontraban en ese momento en la capital provincial, manifestándose por el ajuste -que ya lleva dos años- y que contaba con una nueva paritaria incumplida, la tardía cancelación del medio aguinaldo de diciembre, el plan de infraestructura escolar que no se cumplió y sobre todo, el pago escalonado de salarios que ahoga a miles de chubutenses.

Marzo continuó con un fuerte acatamiento al paro, que se renovaba semana a semana, sin lugar a dudas por las bases docentes que empujaron como siempre a las burocracias sindicales (desprestigiadas por haber entregado las luchas en dos ocasiones y planchar el conflicto en todo momento) hasta que el COVID 19 ingresó en el escenario del país. Desde el 20 de marzo, tras la cadena nacional de Alberto Fernández que estableció el "aislamiento social preventivo y obligatorio" se impuso desde el gobierno nacional y los gobernadores, con el acompañamiento de los medios masivos de comunicación y la inanición de las burocracias sindicales el "quédate en casa" y la continuidad pedagógica en la virtualidad.

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Al igual que sucede en el resto del país y como venimos denunciando desde La Izquierda Diario, miles de docentes, estudiantes y familias chubutenses deben lidiar con una situación que no hace más que reflejar la ya profunda precariedad y el vaciamiento estructural de la Educación en la provincia.

Actualmente en la provincia, miles de docentes continúan presentando día a día su retención de servicios contra el ajuste de Arcioni, tal como lo venían haciendo antes de la emergencia sanitaria por la pandemia. Una docente de Esquel, nos comenta que en muchas de las "escuelas estatales no solamente estamos padeciendo la cuarentena, sino que también los docentes estamos con medidas de fuerza de retención. Que no se nota porque estamos en cuarentena, pero está sucediendo, no está habiendo clase, ni virtuales ni de ningún otro tipo".

Pero por otro lado, muchas y muchos docentes tratan de brindar algún tipo de clase o trabajo con sus cursos ya sea por las continuas presiones del gobierno nacional y el provincial que insisten en un discurso de "a esto lo sacamos adelante con el esfuerzo de todas y todos", la tibieza de las burocracias sindicales en expedirse sobre el tema haciendo que las y los docentes peleen aisladamente, e incluso, las presiones continuas de sus directivos. Es allí donde emergen decenas de situaciones que van desde la sobrecarga de trabajo, la falta de recursos y formación, falta de acceso a internet, mala conectividad entre otras.

El trabajo en la virtualidad: Sobrecarga de trabajo y falta de recursos

Una docente de Esquel comenta que "El tema de los tiempos es bastante un caos y el tema de las correcciones también" y que ambas implican estar veinticuatro horas los siete días de la semana para poder llegar con todo. Además "Se desdibuja un poco lo que es el horario de trabajo que se tenía que cumplir. Era recibir llamadas y exigencias de una de las escuelas, por lo menos a cualquier hora cualquier día, los domingos, exigiendo todo el tiempo. Siempre hay como una sensación de que tenemos que justificar todo el tiempo que estamos haciendo algo" y que de los directivos se comenta seguido que "no estamos de vacaciones".

Lo mismo explica Soledad, docente de Trelew, que dice al respecto "Algunos directivos son flexibles y nos dan tiempo o dicen que de a poco todos vamos a ir aprendiendo. Otros lo dicen pero en la realidad presionan para que subamos a las aulas y en caso de no presentar trabajos justifiquemos porque no lo hicimos".

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Esta situación repercute el doble sobre el cuerpo y el tiempo de las docentes, quienes viven la doble explotación del trabajo no remunerado del hogar y las horas puestas para el trabajo virtual como explica la docente de Esquel al decir "Eso es todo un caos que me lleva muchísimas horas, sin mentir 7 horas para corregir 25 trabajos porque hay archivos que lo subían en formato que no se podían descargar […] veamos, la tecnología que se requiere en esta situación es bastante complicado. Es angustiante".

La ausencia de recursos es algo que afecta tanto a docentes como a estudiantes y sus familias. "Los docentes venimos perdiendo con el tema de los recursos siempre porque cuando no estaba este problema también teníamos que poner de nuestro bolsillo para las fotocopias, para llevar material a la escuela para los chicos" refleja la docente de Esquel. Soledad por su parte dice que las y los estudiantes le han expresado que "no tienen internet o hay un celular por familia, por eso se atrasan en enviar los trabajos solicitados" y se pregunta por una de las realidades más acuciantes en tiempos de pandemia y virtualidad: ¿Cómo hacer para trabajar de la mejor forma con las y los estudiantes integrados?.

Todas estas son situaciones que se replican por miles "porque no todos los chicos están teniendo la misma oportunidad: claramente los que van a escuela pública no están teniendo la misma posibilidad" como comenta la docente de Esquel.

No todas las viviendas acceden a Internet o tienen buena conectividad

En una provincia donde se exige cumplir con la virtualidad tenemos los casos de localidades enteras que tienen problemas estructurales de electricidad y gas como nos comenta Hugo, desde Gan Gan y que es un problema representativo de gran parte de la provincia: "lo padecemos año tras año, en el invierno con la falta de gas y los cortes de electricidad porque el combustible no llega para los generadores […] por ejemplo en Chacay Oeste estuvieron sin luz durante dos semanas". ¿Qué tipo de enseñanza virtual puede realizarse si ni siquiera puede garantizarse que los habitantes estén calefaccionados y con luz en sus casas o que las escuelas estén en condiciones?

Respecto a internet y conectividad, los problemas son varios, y ponen a las familias obreras en diferentes niveles de acceso para una educación virtual: ausencia de wifi y sacrificios diarios para la compra de datos, la mala conectividad y la total ausencia de conexión, son solo alguna de ellas.

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La docente de Esquel comentó que un tema preocupante es "el de los gastos personales" porque "todas las escuelas, todos exigen reuniones que requieren una conexión de wifi, no todos tienen esa conexión. Teniendo en cuenta que el bolsillo del docente chubutense está complicado, todos son gastos" y que insistir en ese camino es reforzar que todos los y las estudiantes no tengan las mismas oportunidades de formarse.

Muchas familias no cuentan con un acceso diario a wifi en el hogar y dependen de cargar datos solo cuando pueden. Martín, docente de Trelew comentó que "Una estudiante me contactó para decirme te voy a mandar el trabajo mañana, a mí mamá le cargaron el internet recién hoy y vengo medio atrasada con las tareas en general y otro estudiante cuando le pregunté como le interesaría aprender la materia me respondió que durante la cuarentena le gustaria aprender por pdf y explicación sin video porque no tiene wifi y se le complica cargar crédito".

Lo mismo explica Soledad, "El reclamo de las y los alumnos en general es que […] no tienen internet o hay un celular por familia, por eso se atrasan en enviar los trabajos solicitados" y que por ello le piden "en vez de subir tareas por esa vía arme grupos de WhatsApp". Desde Esquel nos comenta la docente entrevistada que el problema no solo es de docentes ya que "muchos chicos tienen la dificultad que a veces no tienen internet, que a veces no todos cuentan con los recursos necesarios para poder cursar de manera virtual".

Un docente de la localidad Gan Gan refleja que "hace muy poco tiempo tenemos acceso a internet, lo único que teníamos antes era un lugar donde le decían la señal para que te des una idea, entonces toda la gente iba y tenía un acceso a internet básico".

Y en donde hay internet, no todo brilla. Chubut se encuentra entre las cuatro peores provincias en su promedio de bajada de internet. Según la ENACOM en su informe de finales de 2019, el promedio de bajada de la provincia es de 6,99 mbps (solo por encima de La Pampa, San Juan y Santa Cruz). Esto dificulta todo intento de carga y descarga de material (sobre todo videos), el acceso al uso de plataformas y aulas virtuales. Esto es fiel reflejo de décadas de vaciamiento y desinversión que las grandes compañías de la comunicación hay sostenido en la Patagonia, con el consentimiento de los gobiernos, donde han ganado millones por servicios decadentes.

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En una provincia rica en recursos, donde hay empresas petroleras, pesqueras, terratenientes, donde hay una represa hidroeléctrica entera que le provee energía a la metalúrgica Aluar, cabe preguntarse ¿Cómo puede ser que la población no tenga acceso a recursos tan básicos como electricidad, conexión a internet gratis, calefacción a gas natural? La desigualdad de recursos queda en evidencia una vez más en Chubut.

La desigualdad a la cual nos arrastra el sistema capitalista y sus gobiernos, que prefieren garantizar el lucro de unos pocos en lugar del acceso a derechos elementales como salud y educación para las mayorías, en tiempos de pandemia no hace más que profundizarse. Es hora de levantar una alternativa para que la crisis la paguen los capitalistas y no la clase trabajadora y las grandes mayorías, como lo propone el PTS y el Frente de Izquierda Unidad.

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